A 30 años de un show irrepetible en el Kukulcán

Mérida- Parece que fue ayer…y son ya 30 años.

Era el último juego de la temporada de 1990, un fracaso para los Leones de Yucatán, luego de un gran 1989 en el que fueron los campeones del sur y subcampeones de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB).

Con Roberto Castellón Yuén (había renunciado en 1989 y fue relevado por Roberto Méndez) en el timón,  y ya eliminados, los Leones solo aspiraban a dejar algo para la historia en ese 1989.

Ese algo era el título de bateo que Nick Castañeda, el “gigantón” toletero melenudo, estaba a punto de alcanzar.

Y Nick y los Leones querían asegurarlo.

Para ello, tenía que superar a su muy cercano perseguidor, el tigre de México (cuando los de bengala jugaban de donde nunca debieron haber salido), Eric Mangahm.

Sucede que en ese último día de temporada, los Leones y los Tigres cerraban en el parque Kukulcán de Mérida en un doble juego que quedó para la historia.

“DE FOTOFINISH”

Mangham seguía muy de cerca, por algunas milésimas, al gigantesco melenudo (medía no menos de dos metros) y al iniciar la doble jornada de aquél día miércoles iniciaron el último día de su competencia.

En el primero de la doble cartelera, Castañeda largó su jonrón 22 y luego, en el 2º, repitió la “gracia” por el jardín izquierdo, pero el umpire, Carlos “Cubano” Medina, tras dar por bueno el trancazo, lo invalidó por protestas de los Tigres.

Luego de volver a dar por bueno el jonrón y retractarse una vez más, los Leones se metieron a su dugout y no salieron, quedando inválido el juego, pero asegurando el campeonato de bateo, que era lo único que en sus circunstancias valía la pena.

CAMPEONATO GANADO A LO CHINO

El título de bateo ganado con todas las de la ley, pero según la prensa capitalina “a lo chino” por Castañeda, generó polémica por la forma en que fue logrado…y ello dio paso a algunas conjeturas.

Una de ellas, la más fuerte, que los Leones, aprovechando el yerro de Medina, decidieron ya no salir para que no hubiera manera de que Mangham (luego se volvió musulmán y se llamó Eric Madhi) le quitase el trono a Castañeda.

Las presunciones señalaron al entonces Vicepresidente de los Leones, Jorge Carlos Menéndez Torre (quepd), de ordenar a su cuerpo técnico no salir al campo de nuevo.

De hecho, la Liga Mexicana de Béisbol se fue encima de él (muy probablemente influida por los Tigres y su dueño, que en cierta manera lo era también del circuito, Alejo Peralta Diazceballos).

Menéndez, tipo de carácter, conocedor del béisbol organizado y particularmente del mexicano, hasta su médula, resistió incluso amagos de sr expulsado de la liga.

Ello, a simple vista y para los que vivimos esas épocas, sería, aparentemente, una represalia por las extensas y reiteradas publicaciones que hizo en su momento.

Y las hizo, como periodista activo, contra los manejos de la Liga y sus evidentes, pero “presuntas” preferencias hacia Tigres y Diablos.

De hecho, en una ocasión publicó una foto del buen amigo periodista gráfico, Marcial Heredia Gamboa “Bugs”, en la que aparecía el propio Alejo Peralta, uniformado dentro del dugout de los Tigres en el Kukulcán.

Ello estaba prohibido por el reglamento del circuito que impedía que un directivo estuviera dentro del dugout en pleno juego.

Pero además implicaba un conflicto de intereses, pues Peralta era, además de dueño de los Tigres, alto comisionado de la Liga Mexicana, cosa que por su poder, sobre todo económico, podía hacer en aquel tiempo.

Inteligente, periodista (y no de los buenos, sino de los excelentes) al fin y conocedor de la presión de los medios, el “Ing. Manito”, como era llamado coloquialmente, dejó pasar los días y las semanas, para que todo se enfriara.

Y como nada pudieron comprobarle, pues nada pasó.

Se dijo que desde la “leonera” (era una especie de palco para directivos en el “backstop”, donde ahora está el palco vip) con el teléfono que comunicaba al dugout dio la presunta orden.

En una de esas, como novel reportero, con poco más de un año de ejercicio en los medios, el que escribe debió llamarle por ese tema a Menéndez Torre, quien, renuente, una vez concluida la participación de los Leones en esa campaña de 1990 no daba entrevistas.

“Llámale ahorita, ya debe estar en su casa y a esta ahora a lo mejor sí contesta confiado (no habían identificadores de llamadas y los celulares aún iniciaban) en que nadie de la prensa le va a llamar de noche”.

Eso me pidió entonces mi jefe y amigo (en el desaparecido diario Novedades de Yucatán), Julio César Amer Alzina, luego de que el Ing. Menéndez no respondía de día, ni en su oficina de los Leones, ni en su casa.

Y aunque un poco renuente por la hora y lo incómodo del tema, le llamé, sólo para que en efecto contestara y, al oír mi voz tímida (20 años todavía), soltarme una letanía y un decálogo de lo que un periodista, según él no debía hacer y entre ello, “molestar a la gente a deshoras”.

Fue el único desencuentro que tuve con él en casi un cuarto de siglo que tuve el gusto de tratarlo.

“Me mandó al carajo chieff”, le contesté triste a Amer Alzina (Menéndez fue su jefe en ese mismo diario), quien se rió, pícaramente diciéndome que pues, al menos el intento se hizo y no nos quedamos con las ganas.

Ya ni recuerdo si publicamos una nota de ello.

El caso es que a final de cuentas, los Leones se salieron con la suya y Castañeda ganó la corona de bateo con .388 por .385 de Mangham.

¡¡Rugió el león!!

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