A 40 años del inicio de la historia de “Cenicienta” de Fernando Valenzuela

Mérida.-Fernando Valenzuela Anguamea, el deportista más mediático en la historia de México, dio, hace 40 años como hoy, el salto al último escalón que necesitaba para subirse a una carroza de cenicienta, que nunca se convirtió en calabaza y de la que aún no desciende.

Hace cuatro decenios, como hoy, en el aniversario 170 del inicio de la lucha que condujo a la Independencia Mexicana, el 15 de septiembre de 1980, Valenzuela hizo su debut en las Ligas Mayores con los Dodgers de Los Ángeles.

LLEGÓ DE CLASE DOBLE A

Esa noche, tras una labor convincente con los Dodgers de San Antonio (Clase Doble A en la Liga de Texas), el sonorense recibió la pelota para su debut y no lo hizo tan mal.

Sin embargo, nada, o poco pudo hacer para evitar la paliza que los Bravos de Atlanta le dieron a los esquivadores: 9×0.

El sonorense entró por vez primera en su existencia a un juego del “Big Show” en el ya desaparecido estadio del Condado de Fulton, no en la faceta que se le conoció de abridor.

Fue llamado a relevar en un partido que los Dodgers perdían ante los Bravos 0x5 y que se amplió a cuatro carreras más.

La labor de Fernando fue de dos entradas, un infield hit y dos carreras sucias, sin bases y con un ponchado, en relevo de Joe Beckwith, quien a su vez relevó al abridor Burt Hooton.

Terminó por los Dodgers Terry Foster, quien recibió las dos últimas carreras del equipo de casa.

Valenzuela todavía no brillaba, pero tenía consigo un aura que fue bien percibida por Tom Lasorda, que el año siguiente tuvo en él la clave para la mejor de todas sus campañas en la “Gran Carpa”.

Al año siguiente, la carroza comenzó a rodar por todos los diamantes de la Liga Nacional y con Valenzuela en su interior llegó dos veces al Yankee Stadium para llevarse el título de la Serie Mundial de ese inolvidable y mágico 1981.

Ese cuento de hadas inició justo en el primer partido de 1981 ante los Astros de Houston, cuando el zurdo Jerry Reuss no pudo abrir el juego y Lasorda se abrochó los bombachos para darle la pelota a otro zurdo: Fernando Valenzuela, como sustituto.

El “gordo” sonorense, que miraba al cielo, quizás buscando el aval celestial o suplicándole a Dios el strike cada vez que lanzaba a home, solo había tenido 10 salidas en aquél septiembre de 1980, ninguna como abridor.

“El Toro”, finalmente, tiró blanqueada y fue el primero de ocho triunfos consecutivos, que incluyeron cinco por la vía de las nueve argollas.

Valenzuela dejó 173 victorias y dos mil 72 ponches en su larga carrera.

Nadie puede objetar que, hoy, 40 años después, sigue siendo el jugador mexicano más importante que haya pisado el béisbol de las Ligas Mayores.

Y también el deportista de este país más mediático de la historia, aún sin redes sociales en aquella época.

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