El cabalístico 2020 y Teófimo opacan la estrella de Lomachenko

Las Vegas.- El estadounidense de origen hondureño Teófimo López hizo la pelea de su vida, sin apelar a su fuerza, a su agresividad desbocada y con templanza, inteligencia, cualidades que se antojaban fortalezas de Vasily Lomachenko, sorprendió al mundo entero al vencer al ucraniano por decisión unánime.

Las tarjetas de los jueces fueron las siguientes: 116-112, 119-109 y 117-111, todas merecidamente para el nuevo monarca absoluto (la segunda, desproporcionada). Nuestra puntuación fue de 116-112.

El ahora nuevo campeón indiscutido (OMB, AMB, FIB y CMB) mejoró a 16-0 con 12 nocauts, mientras que el europeo se quedó con 14-2 y 10 fueras de combate.

López, yendo hacia adelante, pero sin “alocarse”, sin salirse del script de agredir, pero sin exponer de más, desconcertó a Lomachenko para ganar la pelea más esperada de 2020, y que resultó sin el lucimiento que todo mundo quería de golpes, chispas y centellas.

No fue una mala pelea, fue un juego de ajedrez en el que el estadounidense no fue el rival que salió a presionar, a comerse a golpes al ucraniano, quien pecó de precavido.

“Loma” se vio con pocos arrestos, sobre todo después de pasar la primera mitad del pleito en la que a nuestro juicio no ganó round alguno.

Se mantuvo a la expectativa más de lo debido, quizás tres o cuatro rounds, esperando un ataque desbordado de su rival, quien no se vio mucho mejor, pero sí menos peor que él.

López ganó del round 1 al 7 solamente caminando hacia adelante, haciendo el gasto, pero sin exponer de más, quizás para no caer en el “garlito” del contragolpe del ex olímpico, quien, por su lado, al parecer, tampoco de animó, quizás porque sintió la pegada de su oponente.

Entendió que si bien no lucía, ni lastimaba al ucraniano, sí hacía, tan solo con su actitud, la diferencia. Ganó los rounds, no por ser mejor, ni más efectivo, sino por ser el menos malo.

Lomachenko despertó a partir del round ocho y comenzó a darle la vuelta a la tortilla, pero no logró voltearla, y menos calentarla. El europeo se llevó ese episodio y los tres siguientes.

En un esfuerzo desesperado, salió por el nócaut, o al menos para tumbar al de sangre hondureña en el último episodio, pero tras un cabezazo accidental del que salió cortado, López se fue con todo y atacó, logrando hacer más daño y ganar ese último episodio.

Hubo quien dudó de la victoria de López y hasta quien daba por un hecho la victoria de Lomachenko, sobre todo los narradores de algunas cadenas televisivas (quien sabe que pelea vieron), pero las tarjetas de los jueces ahora sí reflejaron lo que sucedió sobre el ring.

No fue y estuvo muy lejos de ser la pelea emotiva que todos esperaban por los estilos de ambos, pero tampoco fue un bodrio.

Fue una pelea que entienden y si bien no destacan, sí valoran los que entienden el boxeo a fondo.

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