A 15 años de la partida del más grande promotor del deporte yucateco 

Mérida- Fue un símbolo de la sociedad yucateca y del boxeo latinoamericano, pero la primera imagen que se me viene de él a la mente es cuando saltó con el brazo izquierdo en todo lo alto festejando el gol con el que sus Venados de Yucatán vencieron 1-0 a los Arroceros de Chetumal en el torneo 1990-1991 de la Segunda División.

El aroma del triunfo, la fragancia del éxito, divisa suya, durante toda su vida, lo hizo levantarse con su guayabera blanca y su pantalón obscuro, como si fuera un niño, a un costado de la cancha, donde Manuel  ”Topito” Alonso anotó el tanto del triunfo.

Entusiasta, emprendedor, dispuesto siempre a asumir retos, y a ganarlos, William Abraham Dáguer reflejó con ese brinco su personalidad identificada con la victoria.

Al cumplirse este día 15 años de su fallecimiento, recordamos a esta gran personalidad con afecto y nostalgia por los tiempos de diamante del deporte yucateco, que sin su presencia no podrían entenderse.

El boxeo en Yucatán cobró notoriedad con Miguel Canto, pero sin William jamás habría alcanzado los niveles tan protagónicos que mundialmente tuvo, dijo en 1997, quien fuera el asesor legal y principal operador de Don William hasta febrero de 1994, Eric Germon González.

Abraham Dáguer, nacido un 8 de febrero de 1931 en Halachó, de origen totalmente libanés, fue sinónimo de trabajo y éxito en varios ámbitos, especialmente en el boxeo.

El día de su muerte, el sábado 30 de abril de 2005, fue despedido por cientos de personas de diferentes generaciones y orígenes que lo conocieron por su don de gentes y por darle a México y a Yucatán, a través del boxeo, renombre mundial.

Su labor contribuyó a darle a México seis títulos del mundo y cinco campeones, entre ellos la primera pareja de padre e hijo monarcas del orbe de la historia: Los ”Guty” Espadas.

Junto con su hermano Asís, estableció un emporio comercial que le redituó éxito empresarial y económico. Pero como toda gente especial, el dinero no era todo en la vida para él y buscó una opción alterna que le permitiera realizarse, y esa opción fue el boxeo.

A principios de la década de los 70 del siglo pasado, apoderó y dio trabajo a un voluntarioso boxeador llamado Héctor Mendieta, a través de quien conocería a su más famoso ahijado: Gustavo Hernán Espadas Cruz, ”Guty” Espadas.

Tras vencer a Mendieta en una pelea por el título estatal de peso mosca, Espadas se encaminó a una venturosa carrera que tuvo su más épica fecha la noche del 2 de octubre de 1976 en la ”Sports Arena” de Los Ángeles, donde en un electrizante, peliculesco combate, noqueó al panameño Alfonso López para conquistar el cetro mundial mosca de la AMB.

Con Espadas (1976-1978) inició su despegue que le llevó a tener otros cuatro campeones, Freddy Castillo (minimosca CMB 1978 y mosca CMB 1982), Juan Herrera (mosca AMB 1981-1982), Guadalupe Madera (minimosca AMB 1983-1984) y ”Guty” Espadas jr. (2000-2001 a través de su hijo Mario).

Fue con ”Guty” jr. cuando logró un hecho histórico en el boxeo universal la noche del viernes 14 de abril de 2000 en Mérida, donde el moreno de la colonia Waspa ganó el campeonato mundial pluma del CMB al vencer al filipino Luisito Espinosa, para convertirse en el primer hijo de un campeón mundial en imitar a su padre como tal.

Otro de los no pocos records que también tuvo por decenios es el de haber pagado la mayor bolsa a un campeón mundial mosca, lo que ocurrió cuando se echó la puntada de promover la pelea en la que Miguel Canto defendió la corona mosca del CMB en diciembre de 1975 en esta ciudad ante el retador oficial dominicano, Ignacio Espinal.

A Canto le pagó 160 mil dólares en diciembre de 1975, cifra que fue superada en la primera década del presente siglo por una televisora tailandesa que se la depositó a Pongsaklek Wojongkam.

Amigo del también desaparecido dirigente panameño de la AMB, Rodrigo Sánchez Colón, de cuyo país fue cónsul honorario en Mérida, Abraham Dáguer fue sumamente apreciado en diversos estratos y por personalidades del boxeo mundial como Gilberto Mendoza y José Sulaimán.

Conoció y le dio 20 veces la vuelta al mundo llevando a sus ahijados a combatir y ganar campeonatos y dinero, aunque a diferencia suya, prácticamente ninguno supo conservar y acrecentar lo ganado.

El boxeo, ciertamente, no aumentó su patrimonio, incluso, suponemos, le hizo perder millones de pesos y muchos ratos de tranquilidad, como los que sufrió con alguno que otro de sus pupilos que caían con relativa frecuencia al penal meridano.

Todo ello le fue reconocido finalmente el 15 de marzo de 1997, cuando en un homenaje a su persona y a la de Miguel Canto, ambos ingresaron al Salón de la Fama del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en una fiesta organizada en un hotel meridano.

Ante Sulaimám y figuras como Julio César Chávez, Daniel Zaragoza y Freddy Castillo, que dio un singular discurso de agradecimiento, Mario Abraham Xacur, el menor de los hijos y el que le heredó la vena boxística, dirigió, a nombre de su padre (quien para entonces pedecía ya severos problemas visuales), unas palabras de agradecimiento a los asistentes.

El fútbol, como ya señalamos, fue también beneficiado por Abraham Dáguer que tuvo a Yucatán con un pie y la mitad del otro en la Primera División, cuando sus Venados perdieron la final por el ascenso 88-89 ante el Potros-Neza, gracias a una serie de decisiones ineptas (por llamarlas de una manera publicable ) del silbante Arturo Brizio, lo que degeneró en un broncón en los pasillos del estadio Carlos Iturralde.

También pretendió comprar a los Leones de Yucatán, pero su familia, al parecer, le habría pedido desistir de esa nueva empresa en la que no tenía necesidad de embarcarse.

Otra versión que trascendió en su momento, es que un malentendido en temas de la exclusividad cervecera de los melenudos, impidió la transacción.

Fue ese año de 2005, uno por demás infausto para la fistiana local en la que cuatro personalidades, cada una de tres distintos rubros pasó a mejor vida.

Poco antes, el  20 de febrero falleció el manejador Edilberto “Beto” Rivero Segovia, quien fuera responsable técnico de las carreras de Guty, Juan Herrera y parcialmente de las de Freddy Castillo, Lupe Madera y de decenas más de exitosos o al menos buenos púgiles.

En agosto, el día 21, falleció el comentarista e historiador Eduardo Amer González que fue condiscípulo de Abraham Dáguer y dueño del récord mundial de duración de un programa boxístico con Cita en el Ring y el 3 de diciembre, Guadalupe Lupe Madera, uno de sus campeones mundiales.

Por cierto, nos parece sin pecar de chauvinistas, que Abraham Dáguer y Amer González tienen merecimientos necesarios para estar en el Salón de la Fama Internacional de Canastota.

El primero, fue no sólo el principal empresario boxístico de México de 1975 a 1982 durante la mejor época de ese deporte en este país en la historia y además promovió el deporte muchos años más y lo sigue haciendo a través de su hijo Mario, quien inició así una dinastía.

Alternó e hizo negocios con promotores como Juan Carlos Lectoure, Ramiro Machado, Rafito Cedeño, Mak Kanehira, Luis Spada y Bob Arum, quien hasta su casa, aquí en Mérida, visitó.

Amer, a su vez, fue colaborador de todas las confianzas del más grande periodista boxístico que haya existido, Nathaniel Stanley Fleischer, de quien fue su corresponsal en México unos 40 años, para “The Ring” y a quien visitaba con relativa frecuencia en sus oficinas en un anexo de la penúltima versión del Madison Square Garden en Nueva York.

Y por si fuera poco, tuvo el programa televisivo más antiguo del planeta en boxeo y fue, quizás sólo detrás del estadounidense Hank Kaplan, el segundo mayor coleccionista pugilístico en el planeta. Al menos, seguramente está en la lista de los 10 primeros.

Con la desaparición de Abraham Dáguer concluyó simbólicamente, pues de hecho ya había terminado, la página más brillante en la historia de la promoción del deporte local, protagonizada por un hombre que fue una especie de «Rey Midas» y quien tuvo que seguir el camino que todos inexorablemente habremos de recorrer. (QUEPD).

1 COMENTARIO

  1. Buena nota con lo referente a Don William Abraham, bien descrita cronologicamente. Don William fue una persona justa y humanitaria para con todos los boxeadores y para con todos los q tratamos con el todo esto lo comento porque fui parte del equipo como second del sr. Edilberto Rivero ( qdep)

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