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Los Ángeles. – ¿Qué tan posible resulta que alguna reliquia del béisbol pueda superar en valía a una pelota firmada por Babe Ruth y Lou Gehrig?

¿Qué tal una pelota con los autógrafos de Babe Ruth, Honus Wagner, Ty Cobb, Cy Young, Tris Speaker, George Sisler, Walter Johnson, Connie Mack, Napoleon Lajoie, Eddie Collins y Grover Cleveland Alexander, en el día en que todos fueron exaltados como miembros de las tres primeras generaciones del Salón de la Fama?

Esa pelota fue vendida en 623,369 dólares (poco más de 12 millones de pesos), informó este lunes 13 de agosto la firma de subastas SCP Auctions. Eso rompe el récord previo de 345,000 dólares, que impuso en 2013 una pelota firmada por Ruth y Gehrig.

Tan solo las firmas en orden de Ty Cobb, Babe Ruth y Honus Wagner hacen de esta esférica un ejemplar histórico irrepetible (Foto Twitter).

UN MISTERIO

No se reveló quién fue el vendedor. El ganador fue identificado solo como un coleccionista del sur de California, quien superó en la puja a otros 28 interesados.

El único integrante con vida en aquel entonces de las generaciones que ingresaron en la primera ceremonia de entronización  del Salón de la Fama que no firmó la pelota fue Gehrig, quien ese día se dirigió al hospital en Minnesota donde fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ALS, por sus siglas en inglés).

Ese padecimiento grave puso fin a su carrera y se conoció después popularmente como la Enfermedad de Lou Gehrig.

Fue el 12 de junio de 1939 cuando el Salón de la Fama abrió sus puertas en Cooperstown, Nueva York. Sin embargo, había ido eligiendo miembros por tres años antes de esa fecha. Muchos estaban ya muertos.

Los asistentes a su inducción en la primera ceremonia del Salón de la Fama de Cooperstown, el 12 de junio de 1939: (sentados de izquierda a derecha) Eddie Collins, Babe Ruth, Connie Mack y Cy Young; (parados de izquierda a derecha) Honus Wagner, Grover Cleveland Alexander, Tris Speaker, Napoleon Lajoie, George Sisler y Walter Johnson. No aparece Ty Cobb (Foto Twitter).

Marv Owen, antesalista estelar de los Tigres de Detroit quien participó en un juego de exhibición en la fecha, reconoció el significado de aquel momento y llevó dos pelotas con el fin de que los 11 integrantes las firmaran. Su objetivo era quedarse con una y regalar otra a su ex compañero Hank Greensberg.

“Con las pelotas autografiadas, hay muy pocas que pueden rastrearse hasta su punto de origen, el momento en que las firmas fueron colocadas y las circunstancias en que fueron adquiridas”, dijo el vicepresidente de SCP Auctions, Dan Imñer. “Es increíble. Ésta casi te pone en ese momento, lo que es muy raro con una pelota”.

Prevalecen varias pelotas autografiadas de aquella fecha, pero la mayoría presenta firmas de otros peloteros o dignatarios, lo que reduce su valor.

Además, los nombres no fueron garabateados en forma descuidada sobre el cuero de la pelota. Fue como si Owen tuviera en mente a los coleccionistas del futuro. Recabó las firmas en una tinta oscura y perdurable.

Tampoco parece casual el sitio en que los autógrafos fueron estampados. En un panel de la pelota, colocadas una encima de la otra, están las firmas de Cobb, Ruth y Wagner, considerados entonces los tres mejores peloteros de la historia. En la parte alta, figura Walter Johnson, de quien se decía entonces que había sido el mejor pítcher.

“A fin de cuentas, ese panel de Cobb, Ruth y Wagner es el que pone esta pelota por encima de otras”, opinó Kevin Keating, de la firma Professional Sports Authenticator, que verificó la reliquia.

LA GUARDÓ PARA EL FUTURO

Owen envolvió la pelota en un guante forrado de piel y la puso en una caja fuerte. Owen falleció en 1991 y su familia la conservó hasta 1997, cuando la vendió por 55,000 dólares.

Se ha perdido el rastro de la pelota de Greenberg.

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