Por Joichiro Hatanaka, especial para Península Deportiva

Tokio.- El retador japonés, Naoya Inoue, quien aún no completa una decena de peleas como profesional venció esta madrugada (hora de México) de manera categórica y contundente, por nócaut efectivo en el segundo asalto, al futuro Salón de la Fama y hasta este día monarca mundial supermosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), el argentino Omar “Huracán” Narváez en el pleito estelar de la velada organizada aquí por el legendario promotor nipón Akihiko Honda y Ohashi Promotions.

Inoue, quien meses atrás desmanteló al duro mexicano Adrián “Confesor” Hernández para despojarlo de la faja mundial minimosca del CMB, hizo una breve, pero efectiva labor destructiva en la humanidad del diminuto argentino al que, basado en su mayor alcance, castigó  con rectos de derecha, a la cabeza que redundaron en el envío del americano a la lona de donde con algunos apuros y muy valientemente se pudo reincorporar. Segundos después, otros golpes a la testa pusieron de nuevo en la lona al “Huracán” argentino que en aguas japonesas se convirtió en vestisca ante los alcances del “tifón” japonés que se está convirtiendo aceleradamente en una estrella de las divisiones pequeñas.

De nuevo, Narváez se reincorporó, para terminar el primer asalto no de estudio y sí de pesadilla para él. En el segundo, Inoue siguió llevando la iniciativa ante un aún campeón que trataba de apelar a su gran experiencia boxeando y tratando de establecer distancia con el desbocado desafiante que tras fallar algunos golpes rectos, optó inteligentemente por un gancho de izquierda que alcanzó de nuevo la cabeza del visitante que se fue de rodillas para escuchar un tercer conteo del experimentado réferi Lou Morett.

Enseguida, una serie de ganchos al cuerpo, pusieron, ahora sí, a Narváez para la cuenta definitiva, decretada a los 2:59 que dejó al sudamericano sin faja alguna en su cintura por muchos años, más de 10 en un resultado que podría, quizás suponer un récord en el mundo del boxeo para un púgil con apenas ocho peleas y dos campeonatos mundiales (insistimos, mundiales, no interinos) en diferentes categorías.

Inoue ahora comienza a tejer lo que podría ser una leyenda, venciendo a un estelar de los pesos chicos de los primeros 15 años de este siglo y a la vez capturando su segundo cetro mundial en diferentes categorías, al avanzar su record a 8-0 y siete “cloroformados”. Narváez sufrió apenas la segunda derrota profesional de su ilustre, aunque a veces cuestionada carrera, quedando con una foja de 43-2-2 y 23 KOs.

Para Narváez la noche triste de este 30 de diciembre de 2014 podría haber siginficado el final de su enorme carrera en la que ya no tiene nada que ganarni demostrar y sí mucho que perder si decide seguir, a sus 39 años de edad, en la actividad que le dio fama, trascendencia y dinero que, esperemos haya sabido manejar adecuadamente.

El nuevo monarca, a su vez, se enfila a lo que podría ser una legendaria carrera que el próximo año (¿quien quita?) podría ponerlo en ruta de enfrentar al nicaragüense Román “Chocolatito” González en una pelea que dejaría miles de personas afuera de la arena aquí ej Japón, donde el centroamericano es también un púgil reconocido, pero sin la idolatría que se cierne sobre la imagen de Inoue.

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