Mérida.- El singular, folclórico, pero sobre todo controvertido y conflictivo entrenador, Alberto Casanova dio nuevamente muestra de su habitual manera de ser al presentarse el lunes pasado a la sesión semanal de la Comisión de Boxeo de Mérida (CBM), para reclamar, luego de llamados públicos y notificaciones que no atendió, los derechos que afirma tener sobre el contrato del valeroso púgil Ulises “Condorito” Martín, por quien reclama la suma de 10 mil pesos, para “dejarlo ir”, o bien, subir a la fuerza a su esquina en sus próximas peleas, quiera o no el deportista.

GRITÓN Y MALCRIADO

Durante la sesión semanal de la CBM, Casanova, de manera agresiva, grosera, alzándole la voz a los comisionados y a su presidente, Santiago Basto Mejía, se quejó de la manera en la que el manejador Jesús “Chucho” Basto se convirtió en el nuevo responsable técnico del “oriundo de Pelotillehue“, alegando que se hizo de manera incorrecta y responsabilizando al ente rector del pugilismo en Mérida de la pérdida del boxeador.

Tranquilo, pero visiblemente afectado, Basto Mejía le recordó que la CBM procedió de acuerdo con el reglamento que aceptan todos los entrenadores y también los que son mánagers, cuando se registran ante el organismo y que prevé que en estos casos el manejador reciba el 15 por ciento de la bolsa del púgil, según contrato.

Además, le fueron recordados los reiterados llamados públicos que le fueron hechos a través de los medios informativos y, también, mediante citatorios que le fueron realizados por el área jurídica del organismo, a los que no respondió.

EL ÚNICO QUE SABE SOY YO

Gritando, de manera agresiva, malcriada y al mismo tiempo riéndose (no exageramos), con aires de perdonavidas y de sabio, Casanova se comparó incluso con los demás entrenadores locales a los que minimizó, señalando que un día les gritó, desde “Julio Tarragó, Cano, hasta el cabrón del Pollo”, que no saben nada de boxeo y que en el caso de unos solo están haciendo “bulto” en la nómina del Instituto del Deporte del Estado de Yucatán (IDEY) en espera de su pensión.

“CHUCHO BASTO” ECHÓ A PERDER AL “PERRÓN” Y AL “CONDORITO”

Uno de ellos, dijo, es “Chucho” Basto (sin parentesco con Santiago Basto), de quien dijo ya lo observó entrenando a Martín y que lo ha “echado a perder” (técnicamente), como también, según él, ya lo hizo con Darwin Berrón, que como el “Condorito” optó por dejarlo por no atenderlo como esperaba.

Dando pequeños pasos hacia y desde la mesa de los comisionados, moviendo semilentamente los brazos, dijo que por él, el problema se acaba con el pago de 10 mil pesos o con subir a la esquina del emplumado en sus próximas peleas, pese a que el boxeador lo quiera o no.

EL CONDORITO ES UN “CHECHÓN”

De Martín, añadió que es un boxeador sin temple y que carece de fortaleza mental al ponerse a llorar en las peleas en las que lo llevó a Nicaragua, donde por estar lejos de su familia por tres días le entró la nostalgia y le salieron las lágrimas….”eso sí les reconozco, son una familia muy unida”, dijo con una camisa ajustada, uniforme del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV) al que con su actitud deja muy mal parado, toda vez que esa central transportista ha sido cuestionada por contar con elementos majaderos, agresivos y golpeadores, imagen de la que con no pocos y legítimos esfuerzos trata de desvincularse, por cierto, con poca fortuna, gracias a miembros como este sujeto.

NI “CHOLÁIN” SE SALVÓ

Luego de hablar también del legendario (este sí) mánager, Jesús “Choláin” Rivero, al que minimizó y restó méritos en su carrera, se preguntó a sí mismo y a los comisionados con un gesto de extrañeza: “¿Porqué será que todos los entrenadores me piratean a mis boxeadores?, soy el único al que se lo hacen.

Quizás al “carismático” taxista-entrenador se le “olvidó” que ni a Berrón, ni a Martín, ni a otros púgiles como Didier “Tanquecito” Basulto alguien vino a llevárselos, sino que ellos primero lo abandonaron y, luego, buscaron otras opciones…¿será por algo?.

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