Sin bateo, los Leones obligados a venir de atrás

Jorge Canto Alcocer en su columna semanal afirma que los Leones necesitan un mánager más decidido

Jorge Canto Alcocer
Los refuerzos, Quiroz y Ricky, por la calle de la amargura

Mérida.- La tarde de este lunes, “Tláloc” ha desatado su furia sobre la heroica ciudad de Puebla. El estadio “Hermanos Serdán” luce inundado, y el agua no sólo no cesa, sino arrecia a cada momento.

El tercer juego de la Serie Final del Sur ha sido suspendido, por lo tanto se intentará jugar este martes a las 13 horas, pero los pronósticos indican que las lluvias sobre la Angelópolis continuarán más de 24 horas. 

Al analizar la serie contra los Pericos, planteamos que los Leones eran, hombre por hombre, muy superior al rival, y que tenían con qué terminar temprano el compromiso. Pero… ¿se puede ganar cuando toda la columna central del orden al bate está en un terrible slump? La respuesta es ambigua, como todo en el béisbol.

Sí se puede, claro, cuando surge un héroe inesperado, como fue el caso de Diego Madero en el segundo juego, pero se perderá cuando, como en el tercer partido, los hombres del poder quieran comerse todo el pastel en una sola mordida. Es más, eso facilita tanto la labor del pítcher, que hasta un mediocre como Jaime Lugo luce como Cy Young.

Lo que podemos observar en el orden al bate melenudo, del tercero al séptimo puestos, es una soberbia indisciplina, una absoluta falta de atención.

Se paran como si fuera una práctica de bateo o un derby de cuadrangulares: todos a hacer el swing grande sin consideración del estilo del pitcher, su velocidad, sus lanzamientos, etc. Ello se aúna, en el caso de los cubanos Mustelier –ahora nacionalizado mexicano- y Betancourt, a una aguda falta de ritmo provocada, sin duda, por la poca acción que vieron en la campaña.

Observe Ud. la aterradora estadística del play offs para nuestra “temible fila de asesinos”: Esteban Quiroz batea para .088, con CERO producidas; Yuniesky para .167, con UNA PRODUCIDA; Mustelier para .208, con DOS PRODUCIDAS; Ricky, el flamante campeón de producidas, le pega para .217, con DOS PRODUCIDAS; Juan Francisco ha naufragado con un promedio de .148, pero se defiende con dos bombazos, cinco producidas y cinco anotadas.

De todos, el caso de Yuniesky llama mucho más la atención, pues su slump empezó en los últimos diez juegos de la temporada, en los que bateó para .167 SIN PRODUCIR NI UNA CARRERA.

Preciso es recordar que el cubano atravesó por una grave situación personal que lo obligó a estar fuera del equipo dos terceras partes de la temporada, pero lo cierto es que, por más justificada que haya sido aquella ausencia, indudablemente le afectó.

Asimismo, también es cierto que el nativo de Santa Clara NO JUEGA DE MANERA CONSISTENTE desde hace CUATRO AÑOS, cuando fue titular en los Cerveceros de Milwaukee, en las mismas Grandes Ligas, y que en aquella ocasión bateó para apenas .212, con miserables 46 producidas en 137 partidos.

Entonces, tal vez el problema no sea Betancourt, sino alguien de la oficina de los Leones que creyó (no me imagino en base a qué información) que el tipo era un slugger que iba a destrozar la liga, pese a no estar en condiciones ni jugar cotidianamente.

El caso de Mustelier tiene tintes de semejanza, pues por su trámite de naturalización, el santiaguero se quedó “comiendo” banca casi un mes, y ya vemos los resultados.

Por otro lado, sus números no mienten: tampoco es, ni ha sido nunca, un “destripador” como se quiso hacer creer.

Es un bateador de contacto, de aceptables resultados, pero ahora fuera de ritmo por lo ya comentado. Del resto de nuestros “aporreadores”, Quiroz se recupera (por lo que se ve, muy lentamente) de una lesión; Ricky sigue metido en una tremenda baja de juego desde que llegó de Laguna (perdió 50 milésimas de porcentaje y casi pierde la corona de producciones, pese a que llegó con una ventaja de más de 20 sobre su más cercano perseguidor) y Juan Francisco está sufriendo el hecho de que hasta los niños recién nacidos saben que las curvas y los cambios lo vuelven inofensivo.

Menudo problema tiene “Chico” Rodríguez, pero justo ahora, con la serie inesperadamente en contra, TIENE que reaccionar.

Increíble que Ricardo Serrano, quien conoce el “Hermanos Serdán” como la palma de su mano, se haya quedado en la banca; increíble que Iván Araujo, un experto chocador de pelota, esté sólo viendo desesperadamente cómo sus compañeros se van con elevaditos al primer lanzamiento; increíble que Heras, que también está pasando por un slump, no toque la bola.

En fin, “Chico” tiene la obligación de mover ese orden al bate, sentar a quien no funcione, ya sea por lesión o por falta de ritmo, y usar todas las herramientas necesarias para ganar, como lo hizo frente a los Bravos.

La situación es complicada, pero los Leones mantienen el pronóstico favorable. Como críticos, señalamos los aspectos que consideramos pertinentes; como aficionados, sólo no rezamos porque no somos creyentes, pero, como todo buen León de Yucatán, recurriremos a todos los muñecos y sortilegios habidos y por haber para ayudar al equipo de nuestros amores. ¡Pero además de suerte necesitamos un manager más protagónico y decidido!

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Comentario(1)

  • jose luis
    29 agosto, 2017 at 9:45 pm

    soy perico de puebla desde hace muchos años y creo lo que les falta a uds como equipo es humildad y respeto a el rival ademas les falta union de equipo de jugar con alegria asi tengan un trabuco de equipo pero sin humildad y union dicil haran algo !!!

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