Campeche.- El béisbol campechano recuerda hoy con nostalgia, pero también con cariño a uno de los granes símbolos en su historia, pero principalmente en la de los Piratas de Campeche quien en una fecha como la de hoy dijo adiós abruptamente a la vida en la tierra en la que no nació, peo sí escogió para vivir…y morir: Roy Johnson.

“La Locomotora de Arkansas” (allá nació en 1959) dejó de “pitar” a causa de un infarto fulminante que a los 49 años acabó con su existencia e inició con su leyenda.

Tipo corpulento y enorme de tamaño (se acercaba a los dos metros de estatura) y que tenía aspecto amenazante por su gran talla y y gesto adusto moreno, Roy Edward Johnson Wynn fue ícono de poder en su época y conformó el que quizás fue el mejor equipo que los filibusteros tuvieron, o al menos el más recordado por su potente bateo.

Si bien era estadounidense de nacimiento, Johnson, se convirtió en mexicano por adopción y en campechano por convicción luego de llegar a los Piratas en 1988 y formar parte de ese equipo, que a finales de la década de los 80´s e inicios de los 90´s del siglo pasado fue conocido también como los “Bombarderos del Golfo”.

Ello, por el tremendo poder de su line-up, que entre otros reunía a él mismo, al cátcher Marco Antonio “Buzo” Guzmán, el antesalista venezolano Leo Hernández y al difícil, veleidoso toletero, Eduardo “Tin-Tan” Jiménez, suspendido poco tiempo después por rehusarse a jugar con los Olmecas de Tabasco.

Fue con los Piratas con los que en una ocasión (1991) Johnson logró batear cuatro vuelacercas en un mismo juego (contra León), para pasar a la historia, junto con Derek Bryant y otros peloteros que, como él lo hicieron posteriormente, entre ellos Miguel “Negro” Ojeda, Jorge “Chato” Vázquez y Ricardo Sáinz.

Esa hazaña, le mereció por mucho tiempo ser nombrado como el hombre clutch de los Piratas, bajo la batuta del caballeroso, Francisco “Paquín Etrada, de quien posteriormente fue su mano derecha como integrante de su cuerpo técnico.

Antes de morir, se desempeñó como coach de bateo en la Liga Mexicana del Pacífico y en Campeche, su casa definitiva, fungió como tal con sus queridos Piratas a los que vio coronarse en 2004.

Johnson fue el pelotero con más “bambinazos” en la historia de los Piratas de Campeche con 114, pero fue superado tiempo después.

No jugó mucho con los Piratas, apenas fueron cinco temporadas y media con el uniforme bucanero; sin embargo, en ese corto tiempo, se convirtió en el máximo jonronero del equipo de esa época con 114.
Años después, fue superado por el panameño Rubén Rivera, quien logró 177 cuadrangulares en ocho campañas.
Jugó casi toda su vida en la LMB la jugó con los Piratas, a excepción de 1993, cuando compartió su actuación con los Pericos de Puebla.
Su número, el 39, fue retirado la tarde del domingo 29 de marzo de 2009, antes del tercero de la serie contra los Tigres de Quintana Roo.
Que siga descansando en Paz.

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