Mérida.- El gremio boxístico yucateco festejó hoy su día con una amena convivencia en un muy bonito local del suroriente de la ciudad, donde el deporte que más le ha dado a esta entidad vio reunidos a exponentes de todas épocas, algunos de ellos enemigos sobre el ring, pero que abajo compartieron mesa, así como el pan y la sal.

Bajo la batuta del presidente de la Comisión de Box de Mérida (CBM), Santiago Basto Mejía,  los “gorilitas” yucatecos pasaron un rato agradable y pusieron fin a la dieta comiendo chicharra con su castakán, dziklipack, entre otras botanas con tacos de cochinita, releno negro, cervezas y refrescos.
El local, muy bonito, amplio, ventilado, aunque muy lejano (a la vuelta del Safaris) ha sido quizás el mejor en el que este festejo se ha desarrollado en los últimos cinco (o más años).
Tras la bienvenida, la música y el cotorreo iniciales, la comisión hizo un recuento de lo ocurrido en el último año y en un buen detalle, recordó con un minuto de silencio al fallecido púgil campechano José Angel “Vitaminas” Jiménez, que murió el 5 de mayo pasado tras participar semanas atrás en una función en esta capital.
Sin embargo, en el detalle chusco de la fiesta, el silencio se trastocó en risas cuando al estar cómodamente sentado, el matchmaker Jorge Puga Valle se fue con todo y su nada pequeña humanidad al suelo al romperse la silla en la que estaba sentado (se ve que los tacos estaban bien servidos).
Para rematar, el buen  amigo y vocero de la CBM, Profr. Nájera, agarró el suceso al vuelo y justo cuando decía, este año se nos fue “El Vitaminas”, sin detenerse, agregó…y también se nos acaba de ir el amigo Puga…pero al suelo, terminando de generar carcajadas de los asistentes y sonrojo en el responsable de muchas de las emociones que vivimos, quien tomando lo ocurrido con buen humor y tras sobarse, dijo: “Creo que es el “Vitaminas” que me jaló la silla, porque yo lo contraté para esa pelea”.
“Puguita”, quien se levantó “dentro de la cuenta de protección”, simplemente agarró una silla entera y siguió pasando el rato con el gremio pugilístico y con sus compañeros Miguel Berchelt y Aarón Herrera, entre otros de los púgiles de Max Boxing que se presentaron al ágape.
Fue gratificante encontrarse generaciones de boxeadores tan lejanas entre sí, pero con mucho en común como Don Antonio “Zorrito” Franco Moo y Junior Granados que fueron campeones mosca de Yucatán con cerca de 70 años de  distancia entre reinado de uno y otro.
Asímismo a generaciones de boxeadores de una misma familia como los Ortiz, desde el “Chamaco” I, hasta el III y quizás el Iv que ahí andaba corriendo debajo de las mesas perseguido por su papá.
O, ¿porqué no? al pasado reciente del boxeo, Enrique “Maestrito” Orozco que ya empieza a hacer carrera como manejador tras su retiro de ayer viernes, con su prospecto, el peso pluma Héctor García Balderas al que hasta ahora mantiene invicto en el profesionalismo.
Fue una tarde para recordar.

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