Recordemos a “Fayo” Solís a 10 años de su muerte

El singular y conocedor promotor falleció un día como hoy de 2008

Aporte de nuestro colaborador, Juan Carlos Gutiérrez Castillo.

Mérida.- Quien mejor lo retrató fue el veterano mánager jalisciense, Julio Cardona, que a llegar a Mérida en marzo de 1993 dijo al verlo: “Acepté venir otra vez (a esta ciudad) sólo por “Fayo”; si me hubiera llamado “Beto”
Eljure, no sé.

“La verdad es que me da el mismo dinero que el “Turco” (Eljure Sesín), pero con “Fayo” da gusto tratar y con Eljure la cosa es más difícil”, afirmó el bigotón tapatío quien en Gonzalo Solís Domínguez reconocía a un hombre bonachón y en el socia de aquel (quepd) al lado áspero de esa mancuerna, quien hacía sufrir al que fuera a la hora de negociar una bolsa.

Para quienes lo conocimos y apreciamos, Don Gonzalo “Fayo” Solís de cuya muerte se cumplen este miércoles 10 años, ya se había ido físicamente desde 2006, cuando la edad y la diabetes lo privaron de la conciencia.

Sin embargo, su corazón se mantuvo haciéndole el “bending” y el “rolling” a la parca, que, por fin, lo noqueó la mañana del viernes 12 de septiembre de 2008 para dar fin a su historia terrenal e inicio a su leyenda.

Una leyenda que será, quizás no imposible de imitar, pero que difícilmente alguien de los que hoy vivimos podrá volver a ver y porque lo conocimos, y muy bien, nos atrevemos a decirlo.

No se ve quien pueda llenar los zapatos como hombre de boxeo y la lucha a este singular y afable ser que siempre respetó y pagó acuerdos pactados sea como promotor, empresario, o matchmaker. Nunca (que sea sabido rayó o hizo trabajar a alguien para después no pagarle).

¿FUTURO SUCESOR?

Quizás, en el boxeo yucateco, se ande forjando ya un sucesor, en la persona de Eduardo “Bombón” Kantún, aún sin sus mismos conocimiento y con personalidad diferente, pero sí una persona responsable y seria que no anda “jugando” con la gente del medio.

Sin embargo, solo el tiempo dirá si los zapatos de “Bombón” encajen finalmente en las huellas del singular personaje del Barrio de Santiago (santiaguero tenía que ser).

En la lucha, tampoco se ve en el firmamento alguien ya no digamos con tamaños, sino con deseos de promover el circo del pancracio, sea en eventos de alguna empresa importante o “a capela” (es decir, totalmente solo sin
televisión y socios), como hizo por decenios en arenitas como las de “Baratilleros” y San Juan.

Su agonía, prolongadísima, injusta, pero que afrontó con entereza e increíblemente con buen humor (comúnmente se despertaba, en sus buenos tiempos, con un chiste colorado nuevo y hasta llamaba desde el 9-23-35-63 (ya en desuso) para contarlo), lo constituyeron en un ejemplo humano de afrontar el fin de la
existencia con aplomo y dignidad.

“Fayo” Solís Domínguez, quien hizo virtualmente de todo en el boxeo, desde taquillero, acomodador de sillas, boxeador, réferi y anunciador (cuando agarraba un micrófono, no lo soltaba), tuvo una trayectoria de
alrededor de 70 años en el boxeo, principalmente desde la década de los 30 del siglo pasado.

Conocido como Baby Carpentier, en honor del boxeador francés que peleó con Jack Dempsey, y recordado como la “Orquídea” (aunque a él le decían de broma el X´canlol de Santiago), “Fayo” fue un boxeador de bajo nivel y que decidió retirarse al cabo de 15 peleas, la última de ellas, ante Ambers “Torro” Vargas. que lo noqueó en el Circo Teatro Yucateco.

Luego de ello, siguió en el mundo del boxeo como “second”, entrenador y promotor, actividad en la que se inició en 1945 y en la que fue considerado un auténtico “mago” que podía presumir de jamás habérsele caído una función por falta de algún boxeador.

A fines de los 60 se asoció con Eljure Sesín, con quien escribiría la primera página del capítulo más glorioso del deporte en Yucatán y del que la estrella principal fue el mejor boxeador mexicano de la década de los 70´s:
Miguel Canto.

La mancuerna Eljure Solís o Solís Eljure creyó en Canto desde los inicios de su carrera y junto con su manejador Jesús “Cholaín” Rivero lo impulsaron al campeonato nacional.

Posteriormente, contribuyeron junto con el representante de boxeadores también yucateco, Rafael Mendoza Realpozo (+) a convertirlo en campeón del mundo el 8 de enero de 1975 en Sendai, Japón, ante Shoji Oguma.

A partir de entonces, Canto se enfiló a una campaña por cuadriláteros de todo el mundo que lo llevaron a hacer 15 defensas imponiendo un duradero récord mundial de su división, a ser considerado hasta hoy el mejor de su peso en la historia de la humanidad.

Asimismo, a ser designado por la Comisión de Boxeo del Distrito Federal, el mejor púgil mexicano de los 70 en una época en la que el peninsular compartió créditos con gente como Rubén Olivares, Alfonso Zamora, Carlos
Zárate, Pipino Cuevas y José Ángel “Mantequilla” Nápoles.

DE TODO UN POCO

Por las promociones en las que “Fayo” estuvo involucrado, pasaron púgiles como Nápoles, el venezolano Betulio González, el argentino Santos Laciar, los japoneses Jiro Takada, Susumu Hanagata y el chileno Martín
Vargas, entre otros extranjeros.

También, los mexicanos Gabriel Bernal, Raúl “Ratón” Macías, “Memo Valero”, Carlos Malacara, Eddie Cerda, Rafael Márquez, Daniel Zaragoza, Manuel “Pulgarcito” Ramos, Rafael Herrera, Rodolfo Martínez, Guty Espadas padre e hijo y una pléyade de grandes, desde “Kid Azteca” (40´s), hasta el nuevo siglo.

EL GORDO RAFITO CEDEÑO Y SUS 4O TACOS DE COCHINITA EN SANTANA

Era conocido por ser un viejo zorro de la promoción, maquiavélico en los negocios, faceta que ocultaba con su buen y singular carácter que le granjeó amigos en todo el mundo, como el también fallecido promotor venezolano Rafito Cedeño, recordado por su inmensa humanidad, pues pesaba no menos de 150 kilos.

Entre sus bromas, “tacos más, tacos menos”, “Fayo” contó una vez a este periodista que Cedeño, apoderado de Betulio González, se comió de una sentada 40 tacos de cochinita y tres horchatas en el mercado de
Santa Ana, a donde lo llevó.”Maaare, me llevó al baile, pues allá gasté lo que gané en el negocio que hicimos”, comentó entre risotadas.

“FAYO APODOS”

Elocuente, vivaz, siempre tenía el chiste en la punta de la lengua y en ello se esmeraba principalmente para poner cualquiera de las decenas o cientos de motes que impuso como “Kid Mono”, “Kid Panucho“, “Kid Copetes” o
“Kid Papas”.

Particularmente recuerdo que en el año de 1990 cuando me daba información de una función en la arena San Juan y al no hallarle apodo al rival del boxeador Luis Miss de nombre Juan Canché, dijo: Miss va a pelear con Juan,
Juan, Juan. . . el “Bum” “Bum” Canché, lo que se le ocurrió en ese mismo instante.

El apodo era un “fusil” de aquel gran peso ligero italo-estadunidense, campeón del mundo, Ray “Boom “Boom” Mancini y por su conjugación de lo maya y gringo, me causó una risa que hasta ahora me hace recordar ese momento.

Otra anécdota fue el hecho de que, también en la San Juan , cuando programó a “Kid Mono“, se le ocurrió subir
en la esquina a un mono araña, poco antes de que el anunciador los llamara a aquél y a su rival al centro del cuadrilátero.

Pero el animal se le salió de control a “Fayo” y aunque lo tenía amarrado con una soga, comenzó a dar de brincos en las cuerdas e hizo huir del ring a Kid-Mono que sólo regresó, hasta que su “primo” volvió a su jaula, causando, en tanto, las risas a “mandíbula batiente” y “trompetillas”, de los aficionados que veían correr alrededor del ring al singular promotor detrás del “macaco”.

En la misma arena, unos 16 años antes de que muriera, en septiembre de 1992, “Fayo” subió al ring a anunciar la magnífica e intensa pelea por el campeonato estatal de los gallos entre Gerónimo Cardoz y Gonzalo “Agujita” Arjona.

Con un mega-bombillo como única fuente de luz sobre su cabeza, atado con dos cables y que por su diseño pareciera herencia de sus abuelos, don Gonzalo anunció (el “Chinito” Ricardo Kim no fue esa noche) ante las fallas eléctricas, la pelea que él mismo promovió y que tras 12 rounds terminó en empate causando el enojo de unos y otros, entre ellos el manejador Alberto Casanova que por poco se infarta y hasta amenazaba con traer a Nerio Torres y a su line-up de bateadores.

Cerca de casa de “Fayo” se encontraba el bar-cantina “La Principal”, a donde este singular personaje me invitaba a tomar “dos como la gente”, acompañado a veces por Ignacio “Nacho” Beristáin Rocha, quien lo admiraba y apreciaba, entre otras cosas, por haberle dado la primera oportunidad de traer boxeadores a Mérida en la
década de los 60´s.

Allá, un mesero, conocido como “El Chino”, lo trataba a cuerpo de rey.

Una más: la última anécdota. Cuando recién decidió el entonces alcalde (de muy mala memoria para el boxeo), Xavier Abreu Sierra (1998-2001) no darle más continuidad en la presidencia de la CBM  a Víctor Salomón Lixa, “Fayito” tuvo la ocurrencia, en medio de la fiesta de despedida al segundo el 25 de julio de 1998, de traer un mariachi y pedirle:

“Tóquenle las golondrinas a mi amigo don Víctor Salomón, y con los primeros acordes y sonidos de trompeta, “Don Vic” no aguantó y, acongojado, soltó algunas lágrimas, pues era y, es de todos sabida, la pasión
que siente por el boxeo y lo mucho que hizo por ese deporte que mal le pagó.

“Fayo” Solís, quien fue pelotero de pueblo y laboró en la policía, como su hermano Rafael “El Chivo” (quepd), trabajó pasados los 80 años de edad, y fue también conocido ampliamente en el mundo de la lucha
libre, donde logró, como en el boxeo, las mejores entradas en la historia de ambos espectáculos en el sureste del país.

Un aspecto casi desconocido en él es que tenía fobia a conducir desde que se metió con su carro al Hotel San Luis (a una cuadra de su casa) en los 50´s o 60´s. Desde entonces, contrataba choferes o taxistas para moverse, o
viajaba en “democrático camión”.

Tras su muerte, los únicos promotores de la vieja guardia que le sobrevivieron en México fueron el bajacaliforniano Nicolás Rodríguez (+) y el chiapaneco José Raquel Coutiño, conocido como el
“Turipache” (+) y que mantuvieron por años estrecha relación con su fallecido colega yucateco por el que agradezco a Dios haberlo conocido. (JCGC) (septiembre de 2018).

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