¿Quiénes amenazan el reinado melenudo?

Jorge Canto Alcocer analiza a los Leones en su marcha triunfal en el inicio de la temporada 2017 de la LMB

Por Jorge Canto Alcocer, publicado en el Diario Por Esto.

Mérida.- Los Leones de Yucatán han terminado su primera semana completa y mantienen un amplio dominio sobre la División Sur, incluso con el mejor récord de toda la liga.

No es novedad y tampoco es sorpresa. Como señalamos en nuestros comentarios precedentes, los yucatecos cumplen con éste tres años como el equipo más completo y competitivo del circuito merced, indudable es ello, a un buen trabajo de oficina, una carretada de inversión por parte de los hermanos Arellano Hernández y un tremendo apoyo popular, que, por supuesto, cuenta a la hora de la motivación.

De esta semana destacamos la continuidad implacable de José Juan Aguilar, el demoledor despertar del “Cacao” Valdez (jonrón y cuatro producidas en el partido del sábado) y las excelentes actuaciones de Yoanner Negrín y Jonathan Castellanos.

El cubano saboreó la gloria, pues retiró en riguroso orden a sus 19 primeros enemigos en el juego del viernes, en tanto que el regio colgó cinco ceros y se vio sobrado en el duelo frente a “Pancho” Campos.

También es de resaltar las buenas actuaciones de los abridores zurdos Tomás Solís y Alejandro Soto, así como los herméticos relevos de … todos … absolutamente todos.

¿Quiénes vienen detrás de las fieras?. Temprano es para decirlo ciertamente, pero es posible echar un vistazo a los equipos que hasta ahora han mantenido el mejor paso. Apenas detrás de los nuestros se localizan los campeones Pericos, algo un tanto sorprendente, pues este club, asombrosamente, fue totalmente desarticulado para armar un trabuco en Monclova.

Debajo de los poblanos están tres novenas: los mexicanísimos Guerreros oaxaqueños, los renovados Tigres quintanarroenses y los sorprendentes Bravos de León. Veamos a cada uno, en ese orden.

No cabe duda que Gerardo Benavides quiere repetir como campeón, y está haciendo una gigantesca inversión para lograrlo. Como señalamos anteriormente, la base del equipo campeón de 2016 fue enviada a Monclova, el nuevo equipo de Benavides, y, presumiblemente, su “niño bonito”, pues el empresario minero es nativo de ahí y en esa región se localizan la mayor parte de sus intereses.

Pero no por armar a Monclova descuidó a Puebla, aunque sí asumió muchos riesgos en la operación. El pitcheo, por ejemplo, sólo muestra el retorno de Travis Blackley, el buen australiano al que se han sumado para este año dos estadounidenses con experiencia de Grandes Ligas: Black Beavan, quien jugó en la Gran Carpa de 2011 a 2014, y Josh Roenicke, quien estuvo en el mejor béisbol del mundo de 2008 a 2012.

En cuanto al bateo, también las macanas más poderosas fueron enviadas al norte, con excepción de César Tapia (campeón de bateo 2016), pero para cobijarlo trajeron al venezolano Endy Chávez, con catorce temporadas en el Gran Show, y a Cole Gillespie, con mucho menos rodaje, pero que también en algunas ocasiones alineó en Grandes Ligas.

De los pocos que retornaron de la base mexicana, además de Tapia, se encuentran Issmael Salas y Alberto Carreón. Deunte Heath, preparador del año pasado, recibirá este año la encomienda de salvar los juegos.

Como vemos, el equipo luce poderoso, aunque los debutantes, por más palmarés que traigan, tienen que demostrarlo en el campo antes de lanzar las campanas al vuelo.

A diferencia de los poblanos, los Guerreros de Oaxaca lucen muy modestos, por lo que es difícil que mantengan el paso positivo, a menos que varios milagros se produzcan. Los oaxaqueños a nadie traen de trayectoria impresionante, aunque entre sus buenos elementos podemos mencionar a Mario Valenzuela, a Jaime Brena y a Erick Rodríguez, todos ellos en la parte final de sus carreras, así como a Yancarlo Angulo y Alan Sánchez, jóvenes que ya brillan con luz propia.

Un caso interesante es el antesalista José Martínez, un joven con muchas cualidades al que le están dando la oportunidad de la titularidad. Si da el estirón, puede significar muchas victorias para su causa. En la rotación apuntamos a los veteranos Daniel Guerrero, Sergio Valenzuela y Salvador Robles, así como al joven Irwin Delgado.

Como se desarrollen estos dos últimos será crucial, pues Robles hace años que no ve la suya, pese a su innegable calidad. Alejandro Barraza, otro joven mexicano, recibirá la oportunidad de cerrar partidos. El año pasado, como preparador, hizo muy bien el cometido.

En el caso de los Tigres, equipo del que hablamos algo la semana pasada, sólo queda confirmar lo dicho: la inversión aquí se vino abajo. Tras las salidas de Cantú, Liddi y Vázquez, esta semana que recién terminó vimos otra baja: el experimentado y versátil Alfredo Amézaga, quien, como los dos primeros, ahora viste la casaca de los Toros.

En cuanto al pitcheo, los nacionales Ortega y Arballo vienen de grandes temporadas, y hasta ahora han mantenido el nivel, pero los debutantes norteamericanos Kameron Loe y Tyler Herron no tienen grandes números –Loe estuvo diez años en Grandes Ligas, pero eso pasó hace algunos años, y en la temporada pasada tuvo números negativos en triple A y hasta ahora no ha mostrado grandes cosas.

El equipo tuvo una semana de fantasía, y por eso se metió a los primeros lugares, pero no parece que pueda mantenerse ahí mucho tiempo.

El caso de los Bravos de León es más complejo, pues su base es el ruinoso Broncos de Reynosa. Para un análisis más somero, dejémoslos para la próxima semana.

Por lo pronto, nuestro equipo viaja para serie de inicio de semana contra los también mexicanísimos Diablos –recordemos que la decisión de mexicanizar fue de Harp Helú, dueño tanto de Oaxaca como de los infernales- y para los días santos estará en la otra frontera, para una serie de la que mucho se espera contra los reforzadísimos Toros de Tijuana.

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