Mérida.- Cuando aún no terminan de secarse las lágrimas que miles de yucatecos han (hemos) derramado por la súbita, aparatosa muerte de nuestro gran ídolo de la adolescencia y edad adulta, Raymundo Torres Ruiz, traemos a colación algunos datos del gran artillero melenudo que permanecieron latentes o de manera subrepticia ante la avasalladora percepción que de él había como el más grande jonronero que haya vestido la franela de nuestros entrañables Leones de Yucatán.

Su personalidad taciturna, callada, de perfil bajo, radicalmente cambiante cuando agarraba el bat y se ponía a repartir candela donde se parase, tenía algunas causas que señalaremos a continuación, junto con detalles que lo vincularon de manera perpetua a la franela de las fieras yucatecas que tan bien representó.
1.- Raymundo Torres Ruiz aparece oficialmente como originario de la ciudad sonorense de Hemosillo, a la que él casi a diario recordaba en su facebook, pero era en verdad originario de la localidad de San José de Moradillas.
2.- Su llegada a los Leones se dio como consecuencia de que el entonces dueño único de los Diablos, Roberto Mansur Galán carecía de dinero para pagar la nómina de los pingos y aceptó un pago del presidente melenudo sr. Don Romeo Magaña Carrillo que le permitió tener liquidez a cambio de dejar en Mérida a uno de sus temibles cañoneros de entonces que precisamente estaban de gira por el Mayab. Entre esos toleteros, según recordamos, estaban, por supuesto, Nelson Barrera, Gary Gray, Juan Monasterio y Jesús “Samarito” Vega (daba un brinquito a la hora de batear y luego fue melenudo). Por lo tanto, el “Diablo Mayor” tenía con qué cubrir la ausencia del entonces “Battling”.
3.- Hablando de los apodos de Torres, primero fue conocido como “Battling” en honor al gran, malogrado (boxísticamente hablando) prospecto de boxeo de Reynosa, Tamaulipas que no llegó a más al ser precipitado y echado a las garras de las fieras antes de tiempo. Luego, en Mérida se inmortalizó como “Ray”, pero tenía otro mote de cariño con el que era llamado, principalmente desde la porra de la tercera base que encabezaba el super aficionado Don Enrique Blanco Loroño: “Nene”….vamos “Nene, danos un jonrón Nene”, eran las arengas de esa muy particular porra, ya disuelta en esta época.

4.- Raymundo Torres era callado, casi ni hablaba a excepción de los últimos tiempos por la naturaleza de su cargo público en el Instituto del Deporte, y eso era porque el querido “Nene” era tartamudo. Una anécdota singular al respecto fue cuando vimos a nuestro maestro don Jorge Alberto Blanco Martínez “George White” intentar entrevistarlo para su programa en la XEZ Radio 600 “Siguiendo a los Leones” afuera de la oficina melenuda en la lamentablemente extinta Cervecería Yucateca.
El buen “George White” llevaba entonces una grabadora enorme, de casette a la que le conectaba un micrófono y tuvo que repetir la entrevista varias veces porque el gran sonorense no podía articular una frase completa.
Ese día, creemos que fue antes de iniciar la temporada de 1990, otro Maestro, el Ing. Jorge Carlos Menéndez Torre, quien era Vicepresidente y el verdadero operador del club, nos corrió de la oficina de manera amable, caballerosa, como él solía ser, pero firme, porque estaba en período de contrataciones de peloteros.
El “Ing. Manito”  tenía por costumbre no permitir que nadie estuviera en la oficina, a excepción de la secretaria, Lucía Canul Hau, debido a las palabrotas y detalles agrios que se escuchaban de una y otra parte en la negociación para que los peloteros jugasen con los Leones y que él, como excelente periodista que era, no deseaba que se filtrasen a la prensa.
5.- Ray fue el tercer integrante del equipo campeón de 1984 en fallecer, aunque muchos pensaban que se trataba del segundo tras el también inesperado deceso del “Capitán Coraje” Fernando Villaescusa a los 40 o 41 años en 2001. El primero en partir al viaje sin retorno de aquel inolvidable club que le dio a Yucatán su segundo título de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) fue el eterno receptor suplente, Oscar Raymundo, quien tuvo un final similar al de Ray.
6.- Nuestro recordado jonronero no era un hombre violento, agresivo o “mala leche”, pero sí podía convertirse literalmente en un león si lo buscaban. Eso le tocó comprobarlo a un alto directivo melenudo con el que alguna vez coincidió en un bar, mas no en la misma mesa y que de lejos, ya al calor de los tragos, le arrojaba indirectas sobre su capacidad como pelotero, cada vez más subidas de tono, hasta que “El Nene” se convirtió en “El Capitán Cavernícola” y se fue sobre él para demostrarle que sus brazos sí servían para algo.
El asunto no pasó a más, porque un buen número de parroquianos compadeciéndose del imprudente, sujetaron a Torres y porque el “lengua larga” “puso pies en polvorosa”, lo que evitó que le desbarataran el rostro y le permitió poder seguir figurando en las páginas de sociales de los diarios.
7.- A su salida en 1990 de los Leones hacia los Industriales de Monterrey, que luego lo cambiaron a Campeche, Ray fue “muy llorado”. El llanto terminó en 1994, cuando en su primer año con los melenudos, Gustavo Ricalde Durán lo trajo de vuelta a “la cueva” para regocijo de la afición. “El Nene” respondió con creces a la confianza del empresario y terminó la campaña como líder de vuelacercas de los Leones con 24.
8.- Ray Torres fue velado a partir de las 12:00 horas del domingo 28 de octubre pasado en la misma capilla de la funeraria Quevedo en la que reposaron los restos del gran, inmortal como él del Béisbol Mexicano, Jorge Alberto “Blanco” Martínez “George White” y del publirelacionista de los Leones, sr. Felipe Ceballos Fuentes “El Abuelo Ceballos”.

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