Río de Janeiro.- El clavadista yucateco Rommel Pacheco tuvo hoy un triste, lamentable debut en los Juegos Olímpicos de Río, luego de  verse envuelto, junto con su compatriota Jahir Ocampo, en una polémica al cierre de su participación en la final de trampolín de tres metros en la que se quedó fuera de las medallas.

Pacheco y Ocampo se habrían visto perjudicados por una serie de flashes que perjudicaron el salto del segundo, por lo cuál fueron a reclamar al jurado que, aparentemente tras haberles autorizado uno nuevo, a final de cuentas se lo impidió calificándolos con el primero que resultó insuficiente para sus aspiraciones por el perjuicio ocasionado por los flashes.

Así, Pacheco, máxima aspiración de Yucatán para lograr una medalla olímpica por vez primera inicia sus terceros y, seguramente últimos juegos, sin haber logrado trascender, sin medalla.

Lo ocurrido hoy, recuerda, pero a la inversa, lo sucedido hace 36 años en los Juegos de Moscú, cuando el mexicano Carlos Girón, con la medalla de oro ya colgada en su cuello, sufrió un asalto de los jueces que favorecieron al competidor ruso que, quejándose de haber escuchado un ruido que rompió su concentración y que le causó un pésimo, espantoso salto, logró la autorización para repetirlo.

El resultado fue que el ruso tuvo una nueva oportunidad y logró un gran salto que a criterio de los jueces bastó para relegar a la segunda posición de manera por demás injusta al mexicano.

Hoy, 36 años después, se repite el mismo escenario, ahora en Sudamérica, pero sin favorecer al clavadista (Ocampo) que alegó una irregularidad y perjudicándolo…también resultó, o, resultaron ser mexicanos.

Los mexicanos sumaron 405.30 y se colocaron detrás de Gran Bretaña, Estados Unidos, China y Alemania.

En su último clavado, el de mayor grado de dificultad, calificado con 77.52 puntos–, Pacheco y Ocampo reclamaron a los jueces que previo a la ejecución un reflector con una luz potente los deslumbró al encenderse súbitamente.

El yucateco y el mexicano llegaron hasta la mesa de jueces de la Federación Internacional de Natación (FINA) (en conflicto desde hace tiempo con México por el adeudo de un dinero derivado de la no realización del Mundial de Natación en el país) y, al parecer, les autorizaron repetir el salto. Subieron al trampolín y, cuando se preparaban para ejecutarlo, escucharon las calificaciones por el sonido local.

Al bajar, nuevamente se acercaron a los jueces para reclamar, hasta que su entrenadora, la china Ma Jin, les pidió que dejaran que continuara la competencia.

En la competencia Rommel Pacheco, en sus terceros Juegos Olímpicos, realizó saltos de gran calidad. Por su parte, Ocampo lució errático, pues no alcanzaba a entrar en posición completamente vertical o entraba al agua con las piernas ligeramente pasadas.

La sorpresa la dio la pareja de Gran Bretaña, Chris Mears y Jack Laugher, que se llevó el oro con 454.32 puntos. La plata fue para los estadunidenses Mike Hixon y Sam Dorman con 450.21. El bronce fue para Yuan Cao y Kai Qin con 443.70.

 

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