Las Vegas.- Manny Pacquiao, ahora convertido en el señor de las cuatro décadas, hizo una pelea, no a fondo, pero sí con la fuerza y el talento suficciente para vencer por clarísima decisión unánime al moreno estadounidense Adrien Broner, a quien reiteró que no está hecho para las grandes noches.

El triunfo permitió al “Tifón fiipino” reiterar que se encuentra en muy buena forma, retener el campeonato mundial wélter avalado por la AMB y abrirse a un eventual, y por supuesto seguro pleito contra Floyd Mayweather que lo vio, desde ringside, caerle a cuero puro a su copia de segunda categoría.

Pacquiao, en una pelea que no pasará a la historia, pero en la que se vio bastante bien, dominó casi todo el pleito y sin darle una paliza a su rival, sí le dio una clase de buen boxeo ofensivo y recursos a un hombre 11 años menor, al que hizo ver mal superándolo en lo que mejor sabe hacer: ser veloz.

Con su caminar oportuno y certero, aunque a veces trompicándose, cruzando las piernas cuando iba hacia adelante, Pacquiao llegó constantemente al objetivo y castigó principalmente a la cabeza del de Ohio que tras unos rounds del pleito, ya pensó más en defenderse, que en atacar, o quizás buscar un lucky punch de contragolpe que lo salvase de ser la víctima 61 del gran púgil asiático.

Ese golpe, finalmeente no llegó, pero lo que si arribó fue una tonelada de cuero en los guantes del filipino, quien poco a poco fue construyendo su victoria con un boxeo ofensivo, yendo a lo seguro, pero sin “alocarse” y sin exponerse a un contragolpe del, como fuere, siempre peligroso Broner.

Ya después del octavo episodio, el barco de Pacquiao comenzó a ver la otra orilla y siguiendo en la misma tónica, no buscó el nócaut y sí mantener o ahondar su ventaja para vencer al ex amateur estadounidense.

La derrota supone para Broner su adiós de las grandes carteleras, o al menos del protagonismo y ver su nombre en las marquesinas.

Sus cuatro reveses han sido siempre ante boxeadores de primerísimo nivel a quienes no pudo vencer, tales como Marcos Maidana, Mikey García, Shwan Porter y, ahora, Pacquiao.

Tras la pelea, el récord del de Cincinnati cayó a cuatro reveses, a cambio de 33 éxitos, con 24 nócauts y un empate.

A su vez, el mejor boxeador asiático de cualquier época mejoró a 61 triunfos, 39 por la vía del cloroformo, a cambio de siete reveses y dos empates.

Por cierto, en sus últimos 15 pleitos, Pacquiao sólo ha logrado un nócaut, el conseguido en su penúltima pelea ante un muy cuestionable desempeño del argentino Lucas Mathysse.

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