México.- El sensacional jardinero y coach de béisbol, sr. Don Ramón “Diablo” Montoya Lerma murió en las primeras horas de este día a la edad de 77 años, causando el primer gran luto de 2018 en la pelota mexicana en la que será recordado por siempre.

Jugador exclusivo y por siempre con sus Diablos, que contra lo que podría creerse no le resultaban tan queridos, o al menos así fue en una época de su vida (así nos lo dijo en una ocasión en una entrevista), Montoya Lerma nació el 8 de diciembre de 1940 en la ciudad bajacaliforniana de Mexicali, donde se forjó un prematuro nombre en el competitivo béisbol de esa zona del país.

Luego, como jardinero, fue trascendiendo las fronteras cachanillas hasta ser seleccionado nacional amateur y poco tiempo después, en 1961, llegar a los Diablos Rojos del México con un nombre falso, el de Rodolfo Montoya, a fin de tratar de preservar su condición de amateur.

Finalmente, un año después hizo su debut formal como Ramón Montoya y de hecho, con el antecedente de su muy buena temporada previa como novato con un nombre “chueco” (si ahora todavía se puede hacer casi de todo, en esa época aún más), en ese 1962 fue incluso parte del line-up inaugural. 

Desde entonces hasta 1976 (en 1983 regresó por cuatro juegos para un homenaje) se forjó un nombre y comenzó a labrar su leyenda en los jardines del ya para entonces parque del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde alternó con grandes como William Berzunza, Pat Bourque, Sergio “Kalimán” Robles, Ramón Arano, Francisco “Paquin” Estrada, Abelardo Vega.

Su promedio al bat después de jugar mil 498 encuentros, todos ellos con los Diablos Rojos del México, fue de .316.

Tras terminar su carrera como pelotero activo fue parte del cuerpo técnico de sus (así nos parece) no tan amados Diablos, toda vez que en una ocasión, siendo coach de los Leones de Yucatán, en los primeros años de este siglo, renegó de la organización infernal y dijo palabras más, palabras menos, que ya no le representaba nada. Sin embargo, volvió a ella tiempo después.

Desde hace varias semanas trascendió que andaba mal de salud, pero la dimensión de ello solo se supo hasta esta mañana cuando la noticia de su muerte fue conocida.

Caso raro el de Ramón Montoya; por primera vez, un “Diablo” no irá al infierno, sino al cielo. (Quepd).

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