Mérida.- El popular ícono de la idiosincracia yucateca moderna y de nuestro béisbol, el sr. Miguel Echeverría Ontiveros “Miguelito“, falleció este sábado de manera súbita, víctima de un paro cardiaco, presuntamente propiciado por añejos males que lo aquejaban y que finalmente hoy, tras algunas irresponsables falsas alarmas, cobraron su singular existencia.

Miguelito, el rey de los pastelitos del 290815 en el kukulcán tigres vs. leones play off final zona sur 1er juego
Miguelito, captado por la cámara de península deportiva detrás de home plate en el parque Kukulcán el 29 de agosto de 2015.

“Miguelito”, El Rey de los Pastelitos, personalidad y personaje (porque parecía sacado de un relato literario o de un cuento) había sido “asesinado” en junio pasado por una mujer que irresponsablemente dijo en la radio que había muerto, basada en la esquela de alguien con el mismo nombre de pila, mas no totalmente homónimo.

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Hoy, semanas después, la “sal” echada desde entonces, cumplió el mal augurio y se llevó al creador de los deliciosos pasteles de jamón y queso y quien cobró popularidad durante al menos los últimos cuatro decenios, principalmente en parques y campos de béisbol y en las calles y cantinas de esta capital, donde su estruendoso cántico con que los ofertaba resonaba y se volvió en un “himno” urbano.

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La amalgama de la canción del “Yerberito” de Celia Cruz y su Sonora Matancera con el talento de don Miguel para adaptarla como un armonioso, rítmico, simpático “grito de oferta” le dio una identidad a este singular hombrecillo que con mucho esfuerzo construyó un mini imperio que perdió y recuperó en más de una vez con su trabajo dedicado.

Hombre que hizo dinero del trabajo, más no millonario, Echeverría Ontiveros era un personaje de la Mérida del fin del milenio y del comienzo del nuevo.

Fue de los últimos “vestigios” en ese puente generacional que alcanzó a “brincar” sin dejar de ser quien siempre fue, un tipo afable, abusado y que sabía vender sus productos, así fuera a partir de la séptima entrada del juego cuando comenzaba con su “ya me voy niñooossss, 3 x 2 (tres pastelitos al precio de dos).

Su voz aguda, chillona, estentórea, pero alegre fue escuchada por generaciones de yucatecos y de turistas que lo veían con simpatía y que al pasar cantando la  canción de Celia Cruz adaptada a su oferta comercial, sucumbían ante su simpatía y sus pasteles que cargaba sobre su cabeza o que traía con un “chalán”. 

LUTO VERDADERO Y SINCERO

Con su partida, que lamentamos mucho, pero no tanto por la forma en la que vivió sus últimos meses, Yucatán, el béisbol y los Leones de Yucatán pierden algo de su identidad, que poco a poco comienza a dar paso a otras costumbres, ya no tan nuestras, pero que seguramente serán pasajeras y de ninguna manera perdurables en la memoria como lo será este ser que encarnó al yucateco común y corriente y que a partir de este sábado 8 de octubre pasó a formar parte del museo de la yucataneidad. Quepd Miguel Echeverría Ontiveros (Miguelito).

 

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