Nueva York.- El boxeador estadounidense Tony Losey, quien aspiraba a representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 2016 murió esta semana en un accidente indiustrial a los 22 años.

El periodista Rick Plumlee del diario El Águila de Wichita reportó que Losey trabajaba como subcontratista en una fábrica de platos de acero en esa ciudad de Kansas cuando el accidente occurrió. Un tanque de 12 mil libras ( unas seis toneladas) aparentemente se desplazó y le cayó encima, mientras él maniobraba para llenarlo de arena.

La nota de Plumlee incluyó comentarios de quien fuera el entrenador de la joven promesa, Lewis Hernández, quien destacó el empeño que su alumno había puesto para pasar adversidades y luego obstáculos para ponerse en ruta a los Olímpicos de Río de Janeiro.

Esa era su meta, dijo Hernández, quien señaló que su ex pupilo tuvo varios momentos difíciles mientras crecía, “pero de estaba esforzando muy bien para alcanzar su meta”. También lo llamó como alguien “natural, que había nacido para el boxeo”.

El malogrado boxeador, quien había tenido problemas con la justicia, iba a participar a principios del próximo año en Spokane, Washington, en una eliminatoria para acercarse a su sueño olímpico.

Junto con estos sueños de clase mundial, Losey deja en la orfandad a sus hijas y a su prometida de quienes él había dicho eran las razones por las que trabajaba fuerte, dentro y afuera del ring.

“Él era un gran padre, trabajaba duro para cuidar a sus hijas (no fue precisado cuantas tenía). Este es un día triste, solamente resta recordar los buenos días que tuvimos con Tony”, concluyó el periodista del Águila de Wichita.

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