El Paso.- Miguel Berchelt retuvo esta noche aquí el cetro mundial súperpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al vencer por nócaut técnico en nueve rondas al digno, pero impotente juarense Miguel Mikey Román, que quiso y hasta por momentos se atrevió y le faltó el respeto al soberano del orbe que finalmente lo puso en su lugar.

Berchelt casi hizo válida su promesa de arrancarle la cabeza al juarense, quien prolongó con pantalones lo que no tenía remedio y sufrió por momentos lo indecible antes del que el réferi se compadeciera de él luego de “besar” tres veces la lona.

Berchelt (35-1-0 31 kos), que se apuntó su tercer nócaut en cuatro exposiciones y cada vez hace más nombre en el difíil mercado boxístico estadounidense, recibió candela, pero no la necesaria para “quemarlo” de parte de un Román (60-13-0 47 kos), que tuvo quizás su mejor round en el segundo, cuando lo sorprendió con una derecha, lo sacó de balance y lo hizo retroceder.

Empero, al final de esa segunda vuelta, el chihuahuense conoció al quintanarroense que le soltó fuego por todos lados para hacerse presente en el duelo.

Para el tercero, el peninsular casi depositó en la lona a Román, quien se resistió a caer, para regresar con todo en el cuarto en el que se vio mejor, pero sin lograr imponer el ritmo de la pelea y afectar al de Cancún que para el quinto ya lucía más dominador, peleando inteligentemente, sin exponer y golpeando cuando debía hacerlo.

El final comenzó a escribirse en el sexto, cuando en pleno intercambio entre ambos, golpes ya muy potentes a la cabeza y al cuerpo del campeón lo mandaron a la lona de done pudo levantarse, sólo para recibir combinaciones que parecían tenerlo ya noqueado.

Lo ideal habría sido detener la pelea en ese momento y evitarle un suplicio, tal como sucedió hasta el noveno, luego de que buscó ya no hacer daño, sino sobrevivir y sorprender a un campeón ya seguro de su triunfo, pero que no se desbocó.

Para el octavo, Román inició bien lanzando combinaciones, pero rápidamente, Berchelt le respondió castigándole y confirmándole que no era quien le arrebataría la corona de las 130 libras. Una cortada en el octavo sobre el ojo izquierdo del chihuahuense fue la cereza en el pastel del castigo del soberano de los súperplumas. 

El final del pleito llegó instantes después cuando “Mikey” salió a quemar sus naves y fue por Berchelt, al ue hizo moverse por el ring, pero sólo para agarrar impulso y regresar por él con una serie de combinaciones que lo mandaron de nuevo al tapiz en la tercera estación de su calvario.

Valga la comparación, una vez de nuevo sobre sus piernas, Berchelt lo crucificó a golpes acorralándolo en las cuerdas, hasta que el réferi intervino por su bien y para parar la pelea

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