Mérida.- La Liga Mexicana de Beisbol (LMB), de acuerdo con sus normas de juego limpio y de respeto hacia los aficionados, determinó esta tarde sancionar al pelotero cubano de los Guerreros de Oaxaca, Yuniesky Betancourt, quien la noche del  miércoles pasado hizo una seña agresiva a la afición de los Leones de Yucatán en el encuentro en el que los bélicos eliminaron del play off a los melenudos.

La señal, revelada por la página de facebook Diario Beisbolístico del cronista televisivo Andrés Novelo Basulto y viralizada desde anoche en la fan page peninsula deportiva, muestra al cubano haciendo la clásica señal del “dedo erguido” hacia la afición yucateca con la que mantiene una controversia desde el año pasado cuando ambas partes no hicieron “click” en la breve permanencia del ex bigleaguer con los melenudos.

En un comunicado, la LMB establece que “el jugador se equivocó al cometer una acción antideportiva al hacer una seña obscena durante el Juego 7 de la Serie entre los Guerreros y los Leones de Yucatán en el Parque Kukulcán“.

Por lo tanto, la LMB, en apego a su reglamento, le aplicó una multa al que consta de 400 salarios mínimos (35,344 pesos).

La sanción, empero, no impide la participación de Betancourt (bat importante de los Guereros) en el play off que inició esta noche contra los Diablos Rojos del México, a diferencia de como sí hizo contra el entonces mánager de los Leones, Willie Romero el año pasado, por una señal similar, lo que impide una equidad real en ambos casos.

De tal manera, el equipo oaxaqueño, uno de los dos de Alfredo Harp Helú (el otro son los Diablos), a quien la liga dedicó el año 2018, no prescindirá de los servicios del valioso (deportivamente hablando) pelotero.

Algo que la LMB no mencionó es si implementará ya medidas para evitar el acoso, al menos insistente de algunos aficionados que, creyéndose con la facultad de hacer lo que deseen por tan solo pagar un boleto, se dedican a “buscarle tres pies al gato”, metiéndose con los jugadores, insultándolos a ellos y a sus familias y hasta humillándolos, lo que debe resultar inadmisible, pues tan valioso (o quizás menos) es el dinero que pagan por entrar a un parque de pelota, como la dignidad de los trabajadores del diamante.  

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here