Mérida.- La Comisión de Boxeo de Mérida (CBM) dio a conocer este día la muerte de su muy generalmente apreciado y caballeroso miembro, Juan Paredes Ramayo, fallecido este día como consecuencia de problemas asociados a insuficiencia hepática.

Juan Paredes (de sombrero) acompañando al dr. Mario Vega y al boxeador argentino, olímpico en Río de Janeiro 2016, Ignacio Perrín en el chequeo previo a un pesaje el viernes 6 de octubre de 2017 en el Hotel Calinda Panamericana.

Juan Paredes, tipo servicial, atento y enamorado del boxeo, como los que normalmente participan en una comisión de este deporte, tenía, al fallecer, alrededor de 70 años de edad y se distinguió, por decenios y décadas, por fungir como Director de Encuentros del máximo organismo rector del boxeo en Yucatán.

Con el peso completo surinamés Tyrone Spong esa misma fecha.

Don Juan, o “Juanito”, como le llamábamos aquellos que tuvimos la enorme fortuna de contar con sus simpatias, era un personaje, no popular, pero sí de respeto en la esfera del boxeo por ser alguien discreto, sin aspavientos, pero sí muy efectivo en lo suyo, que era estar pendiente de “despachar” las peleas, o mejor dicho a los boxeadores de los vestidores al ring.

El ahora extinto, en tercer plano, a la izquierda, el 7 de octubre de 2017, tras haber dado vista a Iván “Sonrics” Ramírez para subir al ring a enfrentar a Santos Rafael Espadas.

 

Asimismo, checaba que los vendajes de los púgiles fueran hechos de manera correcta y lícita.

“Juanito” fue sobrino del bien recordado Don Alberto Paredes, mejor conocido como “Beto Barato”, quien ejerció esa misma actividad por décadas (desde el Circo Teatro Yucateco).

Fue, durante la mayor parte de su vida, taxista miembro del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV) y en el boxeo, además de su experiencia y conocimiento en el rubro referido, dejó huella de su bonhomía y lealtad en el año de 1998, cuando una confabulación de un miembro de la CBM, para “tumbar” al entonces presidente del organismo, Víctor Salomón Lixa, fracturó ese organismo por muchos, muchos años.

El sujeto en cuestión, que incluso convenció a miembros de la CBM de acusar y señalar de ladrón a Salomón Lixa y a otros seis o siete miembros que lo apoyaron ante la embestida venida desde la Ciudad de México, para destituirlo, logró influir en varios miembros del organismo, mas no en “Juanito”, quien se negó a apoyar esa mala, triste y desleal jugada.

Si bien, el ahora ausente decidió permanecer en la CBM (estaba en todo su derecho), a la que poco tiempo después llegó José Manzur (ajeno al movimiento que tumbó a Salomón Lixa), lo hizo sin sumarse al injusto, desleal y malagradecido coro que la voz popular llama “al ladrón” (acusando a gritos a una persona de serlo, cuando quien lo señala es precisamente el bandido).

El cuerpo de Juan Paredes Ramayo es velado esta noche en la funeraria del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) calle 59 x 84 (por el Centenario) del Centro Histórico, de donde el cortejo partirá el viernes 28 a las 11 A.M., rumbo al cementerio de Xoclán.

Lo recordamos, desde ya, con sumo afecto. Dios lo bendiga.

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