Por Jorge Canto Alcocer

Publicado en el Diario Por Esto

El martes, al iniciar la primera gira norteña del año, José Samayoa tiraba un buen partido hasta la sexta. No sabemos si él o su cátcher pidieron el cambio, pero en un momento dramático, con el partido en el alambre, Luis Carlos Rivera decidió traer del bullpen a Norman Elenes, un derecho de 26 años que ha sido pitcher de felpa en los cinco años que ha actuado en la Mexicana.

No hubo sorpresa: Elenes recibió una andanada de garrotazos en Monclova, y la magnífica labor de Samayoa quedó en el desperdicio.

Llegó el domingo, día definitorio para el balance de la gira, pues Yucatán llegaba con dos ganados y tres perdidos, y Rivera mandó al centro del diamante al veterano Andrés Meza, quien este año no ha podido llegar en ninguna ocasión más allá del quinto episodio.

Tampoco esta vez hubo sorpresa: con muchos palos a cuestas, Meza salió tras tirar cuatro innings, y vino del bullpen… ¿quién creen? ¡Sí! ¡Adivinaron! Ni más ni menos que Norman Elenes. ¿Resultado? ¡Justo el mismo del martes anterior!

La tranquiza debió escucharse hasta Culiacán, y cuando Elenes dejó el montículo, los Leones ya perdían con gran desventaja.

El jueves se ganó, rompiendo una mala racha de cuatro reveses, pero la joya de Negrín estuvo a punto de ser borrada por una pésima actuación de Maikel Cleto, un dominicano que alguna vez llegó a la Gran Carpa, pero que ahora con dificultades tiene el nivel para una liga de aficionados.

Sólo porque la ventaja era enorme, y porque Belisario se fajó, el éxito finalmente fue para las fieras.

No parece que la solución para los Leones sea dar de baja a Elenes y a Cleto. Ellos, finalmente, intentan hacer el trabajo de sacar outs. El problema es que los fallos se han producido un día sí y otro también, y ello, no cabe duda, apunta NO a los jugadores, sino a las decisiones del cuerpo técnico y, en particular, del manager Luis Carlos Rivera.

Nosotros aplaudimos la designación de Rivera como manager melenudo. Saludamos la salida del “Chapo” Vizcarra por ser un manager demasiado apegado al llamado “nuevo librito”, un manager predecible y, por tanto, vulnerable.

Analizamos la labor de Rivera con los Bravos de León, y vimos cómo evitó generalmente caer en los absurdos de ese “nuevo librito” -pensar, por ejemplo, que cualquier zurdo, sólo por el hecho de serlo, dominará al bateador zurdo- y sí, en cambio, utilizó magistralmente un line up muy limitado, haciendo auténticas hazañas en sus primeras temporadas como manager de Liga Mexicana.

Pero todo parece indicar que nos equivocamos al aplaudir la llegada de Rivera. Quien fuera pitcher de los Bravos de Atlanta y de los Orioles de Baltimore es, de acuerdo con las evidencias de su joven carrera como estratega, un gran administrador en equipos llenos de carencias, pero un pésimo gestor en la abundancia.

Con una amplia, compleja y rica nómina de lanzadores para escoger en cada situación, ha tenido el tino de escoger siempre (al menos hasta ahora que llevamos ya la sexta parte de la temporada) al peor, al menos indicado, justo al que recibirá los palos necesarios para borrar ventajas o aumentar desmesuradamente desventajas; ha tenido el tino, también, de sacar a los pitchers que NO deben salir, y dejar a los que ya no tienen nada en el brazo.

Casi cada juego ha sido para él un rotundo fracaso, algo que se ve claramente al observar el standing.

Tampoco el orden al bate está bien diseñado. Siguen faltando la punta de lanza y un buen segundo bate; tenemos ya exceso de bateadores de poder, igual que en la fracasada temporada 2014, y carencia de peloteros de velocidad y contacto.

Y aunque ello es finalmente responsabilidad de la oficina, lo cierto es que quien da la cara es Luis Carlos, y ni se batea, ni se defiende, ni se pitchea con la calidad necesaria, a pesar de la inversión hecha y los favorables pronósticos.

Nos sigue asombrando que no se estén dando los pasos necesarios para corregir la situación.

Aún hay mucho tiempo, pero la inacción de la directiva, la falta de cambios profundos y definitivos, ya tiene a la afición de uñas.

Esta semana vienen al Kukulcán los Bravos de León y los Pericos de Puebla, novenas que están en la cuarta y tercera posición del sur, respectivamente, por lo que serán sinodales importantes, así como la posibilidad de mejorar posiciones de manera rápida y radical.

¿Vendrá por fin el giro? Ya comentaremos.

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