Los Venados de Yucatán cumplen hoy un viaje de 30 años por las canchas

Un día como hoy, de hace 30 años, se estrenaron en el circuito de ascenso

Con aportaciones de Juan Echeverria, Juan Carlos Gutiérrez y Emmanuel Azcorra, del staff de Península Deportiva.

(Imagen, presuntamente del día del debut del equipo el 2 de septiembre en Guadalajara/Archivo de Península Deportiva)

                                                                                       (Primera Parte)

Mérida.- Los Venados de Yucatán, que en las cuatro últimas décadas y tres últimos decenios han recorrido, a partir de Mérida, el territorio nacional desde Tijuana hasta Chetumal, llevando el estandarte del fútbol yucateco, cumplen este día 30 años de haber surgido en el circuito de acenso del que se han convertido en una especie de leyenda con el sello de la constancia, pero también de la poca fortuna.

El equipo, que llegó desde Apatzingán, Michoacán, donde jugaba como filial de los entonces Ates del Morelia, hizo su estreno el 2 de septiembre de aquel ya lejano 1988 en una sede y ciudad que resultarían emblemáticas para ellos: el estadio Jalisco, de Guadalajara.

Pero antes, hubo un no largo, aunque sí vertiginoso trecho por recorrer…aquí se lo recapitulamos.

INICIA LA AVENTURA CON BOMBO Y PLATILLO

El jueves 4 de agosto de 1988, los medios masivos de comunicación de Yucatán, dieron a conocer que un grupo de empresarios locales compraron el miércoles 3, en una cifra no revelada, la franquicia del Apatzingán de la Segunda División A de Fútbo Profesional y filial de los entonces Ates del Morelia (hoy Monarcas).

Uno de los empresarios, Alfredo Preve Castro, informó que el equipo fue adquirido con 16 jugadores y que el director técnico de la oncena, Humberto “Chino” Ramos, no aceptó trasladarse a Mérida.

El mismo jueves, en el centro de Capacitación de la Federación Mexicana de Fútbol en la capital del país, los dirigentes de los equipos del circuito de ascenso se opusieron al cambio de propietarios.

Los presidentes de equipos dijeron que solamente aceptarían el reingreso de Yucatán a la Segunda División (ya habia jugado como si otorgaba beneficios adicionales a los equipos visitantes, tal y como hacían los Pioneros de Cancún y las Cobras de Ciudad Juárez, ambos en los extremos fronterizos del país.

Al día siguiente, fue informado oficialmente el traslado del equipo de Apatzingán a Yucatán, después de que los empresarios yucatecos que compraron la franquicia hicieron el compromiso de pagar un día de hospedaje y alimentación a los equipos visitantes. Ante esto, los directivos de los restantes equipo aprobaron la venta.

Los jugadores que defenderán la camiseta yucateca fueron, entre otros: Homero Pasallo, Alonso Trejo, Martín Covarrubias, Martín García, Alberto Alfaro, Enrique Gutiérrez, Arturo Capellini, Alberto Mendoza, Ramón Torres, Rubén Cuevas, Martín Durón, Ramiro Torres, Arturo Ramírez, Ramiro Hernández y Armando Godínez.

PEREGRINAJE DE TIERRAS PURÉPECHAS AL MAYAB

La operación puso fin al peregrinar del equipo de Apatzingán, que hasta le temporada de 1986-87 pertenecía a la Universidad de Colima. El equipo tuvo buena temporada, pero sus directivos optaron por venderlo al Morelia.

Los Ates tuvieron que vender el equipo a Yucatán porque no recibieron la anuencia del equipo de La Piedad para tener dos conjuntos en el mismo estado en la Segunda División.

Preve Castro, inicialmente, declinó proporcionar los nombres de los otros directivos del equipo y mencionó que llevarían por nombre Venados de Yucatán, porque “queremos un nombre que se identifique con el Estado”.

El sábado 6, Preve Castro dio a conocer que para no interferir con los juegos del equipo Grupo Yucatán (Mayas) de la Tercera División, los Venados jugarían probablemente los sábados a las 15:00 horas en el estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero”.

Al respecto, el directivo declaró: “No creo que haya problemas para que jueguen ambos equipos. El equipo Grupo Yucatán juega los viernes a las 20:00 horas. 

Agregó que no habría posibilidad de algún “choque” entre ambas oncenas por causa del horario y el día.

“Trataremos de que nuestros partidos como locales sean cuando ellos estén de gira”, mencionó.

El lunes 8 de agosto, una cabeza visible de los nuevos dueños de los Venados de Yucatán, Jorge Arana Palma, dio a conocer que el reconocido técnico Mario “Pichojos” Pérez, fue contratado para dirgir a los astados.

Arana Palma informó de la contratación después de visitar en Palacio de Gobierno al titular del Ejecutivo estatal, Víctor Manzanilla Schaffer, quien dio su aval para que los astados jueguen en el estadio “Carlos Iturralde Rivero”.

Arana Palma agregó que el viernes revelaría los nombres de los otros directivos del equipo y señaló que el ex jugador de los Pioneros de Cancún, el yucateco Alonso Diego Molina, pasó a los Venados.

El dirigente mencionó que la contratación de “Pichojos” Pérez fue posible por el apoyo brindado por el gobernadot Manzanilla Schaffer, pero declinó mencionar en qué consistía la ayuda.

PRIMER VIAJE DE LOS VENADOS: 40 HORAS EN CAMIÓN

El martes 9 por la mañana, , los 15 jugadores de los astados llegaron a Mérida desde Apatzingán, Michoacán, después de 40 horas de viaje (en camión). En la tarde, los futbolistas se reunieron con los directivos para negociar sus contratos con miras a la temporada 1988-89.

El miércoles 10, Mario “Pichojos” Pérez fue presentado oficialmente a los jugadores como director técnico de los Venados de Yucatán. En sus primeras declaraciones el estratega dijo que “aunque el tiempo nos pisa los talones, espero formar un equipo disciplinado y ganador”.

LOS VENADOS SIN NIÑERAS

“Quiero anticiparles que ni la directiva ni yo seremos niñeros de los jugadores. Si están en el fútbol es por que les gusta y saben lo que tienen que hacer. Quiero un equipo disciplinado, que cuando sea el momento de divertirse lo haga y cuando sea hora de trabajar, lo hagamos con fuerza”, añadió.

El ex americanista hizo énfasis en que debía haber entendimiento entre entrenador y jugadores. “Quiero que vean en mí a una persona que los podrá ayudar en lo deportivo y en lo extra deportivo, pues la relación no debe romperse”, señaló.

El jueves 11, sin que la directiva informe oficialmente, se supo que el defensa Enrique Gutiérrez fue el único jugador de los 15 que llegaron a Mérida, en firmar su contrato con los astados.

También trascendió que los otros futbolistas no habían estampado sus firmas debido que los directivos ofrecían poco dinero y a su vez los jugadores querían mejores salarios.

Por otro lado, también trascendió que dos jugadores, cuyos nombres no fueron revelados, manifestaron sus deseos de regresar a su casa debido a la lejanía de Mérida en relación a Apatzingán.

El viernes 12, Alfredo Preve, uno de los directivos astados, hizo el anuncio de que nueve jugadores de los Venados firmaron sus contratos. Fueron los siguientes: Alonso Diego, Arturo Capellini, Rubén Cuevas, Ramón y Ramiro Torres, Víctor Hugo López, Arnulfo Trejo, Baltazar Acosta y Enrique Gutiérrez.

“DERECHO DE PISO”

Ese mismo viernes desde la Ciudad de México llegó la noticia de que durante una reunión entre los directivos de equipos de la Segunda División, los conjuntos de la Zona Norte pedían 10 millones de pesos (previos a la eliminación de tres ceros en 1993 y que serían 10 mil de ahora y quizás en términos reales equivalentes a 50 mil de 2018) a los Venados para jugar en Mérida.

En representación de los equipos del Norte, el presidente de los Coras de Tepic, Javier Gómez Arias, dijo que para viajar hasta Yucatán los equipos tendrían que desembolsar 15 millones de pesos y es por eso que los directivos de cada conjunto pidieron, cuando menos, 10 millones de pesos para solventar sus gastos.

El miércoles 17, el Grupo Yucatán de Tercera División informó que no pondría obstáculos a sus integrantes para que si no lograban el ascenso a la siguiente división, puedan contratarse libremente con equipos de esa categoría.

El muy joven, pero ya dinámico e influyente gerente del equipo, Pedro Morcillo López, informó que la directiva no pensaba retener a los jugadores hasta que ya no sirvan.

“Entre nuestros objetivos está el de formar jugadores. Tenemos un compromiso con la afición y trataremos de ascender a la Segunda División por méritos propios, pero si no lo logramos, los futbolistas que tengan posibilidades de llegar a un circuito superior recibirán todas las facilidades”, dijo.

También informó que ellos no pondrán trabas para no inteferir en los juegos sabatinos de los Venados y que estaban dispuestos a cambiar sus días y horarios como locales aunque coincidan con los de los astados. “No los perjudicaremos”, indicó.

NO CEDEN A PRESIONES

El jueves 19, Alfredo Preve Castro, informó que la directiva de la Segunda División rechazó la petición de los directivos de equipos de la Zona Norte que solicitaban 10 millones de pesos cada uno cuando tengan que jugar en Mérida.

El dirigente se entrevistó en la Ciudad de México con el nuevo presidente del circuito de ascenso, Luis Rodríguez y agregó que acordaron que los Venados solamente paguen alojamiento y comida por un día a todos los equipos visitantes. 

Al día siguiente (11), el director técnico de los astados, Mario “Pichojos” Pérez, regresó a Mérida, después de varios días en la Ciudad de México en busca de refuerzos para el equipo y dio a conocer que contrató al ex defensa de los Rayados de Monterrey, Enrique Rivas.

SOLO 15 JUGADORES “AMARRADOS”

El lunes 15, la directiva de los Venados dio a conocer que tenía listos en su plantel a 15 jugadores para encarar la temporada 1988-89 de la Segunda División A. Los seguros fueron los yucatecos Alonso Diego y Luis Arana, Homero Pasallo, Arnulfo Trejo, Víctor López, Arturo Capellini, Baltazar Mendoza, Enrique Rivas, Rubén Cuevas, Ramón y Ramiro Torres, Enrique Gutiérrez, Marco Antonio Urciño, Rafael Jurado y Mario Aguilar.

El miércoles 31, a unas horas de su estreno en la Segunda División, los Venados de Yucatán fueron presentados públicamente y tanto jugadores como directivos coincidieron en que sabían de su responsabilidad ante los aficionados.

El técnico Mario “Pichojos” Pérez dijo que no era aventurado pensar en la calificación del equipo y en luchar por el ascenso al máximo escenario futbolístico del país.

Agregó que aún era necesario apuntalar al plantel con tres o cuatro jugadores más (eran 15) y ver el desempeño de sus pupilos en situaciones de competencia.

“No quiero prometer nada que quizá no pueda cumplir. Una vez que tengamos al equipo completo podré afirmar que haremos tal o cual cosa”, añadió.

Otra de las metas de la directiva y del entrenador fue la de proyectar jugadores para la Primera División. Pérez aseguró que contaba en sus filas con tres o cuatro jugadores que podrían desempeñarse bien en el circuito de ascenso y que esperaba que al final de la temporada 88-89 haya otro tanto igual con las mismas posibilidades.

Fue tajante al mencionar que no cerrarán el camino a ningún jugador que pueda llegar a Primera División.

“También queremos hacer un papel decoroso para que los muchachos tengan más oportunidades de que se fijen en ellos”, manifestó.

DIRECTIVA ADMITE ERRORES ANTES DE INICIAR

Ese mismo día, el directivo, joven empresario y ex jugador amateur de la Escuela Modelo, Alfredo Preve Castro (hermano del inolvidable impulsor y mecenas ajedrecistico, Alejandro),  reconoció sinceramente que él y los otros dirigentes de los astados, cometieron errores.

“Hay cosas que hemos hecho de manera distinta a la que debíamos, pero fue por la premura del tiempo desde que adquirimos al equipo en la primera semana de agosto”, señaló…(continuará).

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