Por Jorge Canto Alcocer, publicado en el Diario Por Esto.

Mérida- Simplemente béisbol! Cuando los Pericos de Puebla acariciaban la gloria del campeonato, ante un atiborrado y enloquecido estadio “Hermanos Serdán”, las cosas cambiaron dramáticamente este lunes.

A tres outs del cuarto triunfo, y con su intransitable cerrador Chad Gaudin en el centro del montículo, la marea cambió de dirección y errores, malas decisiones, lanzamientos descontrolados y apenas cuatro de batazos de hit se combinaron para darle a los Toros de Tijuana un explosivo rally de ¡ocho carreras! Todo el juego había sido cerradísimo, con los Pericos cansándose de fallar a la hora oportuna, pero ganando dos carreras a una, desde la sexta, hasta la apertura de la novena, en lo que parecía el colofón para una postemporada mágica para un equipo que, si bien en el papel no luce como el mejor, sí había conquistado once éxitos en catorce encuentros y, sobre todo, había defendido y pitcheado como nunca durante la temporada.

Con este agónico triunfo, los Toros de Tijuana han forzado el regreso al estadio Gasmart, donde juegan tremenda pelota, además de que serán cobijados por su público y tendrán la ventaja de contar con abridores más descansados y de mayor categoría que los poblanos. Los campeones sureños, por su parte, tienen a su favor la ventaja en la serie y una ofensiva de mucha mayor jerarquía, pero tendrán que superar el tremendo hándicap que representa el haber colapsado tan cerca del título. ¿Cómo terminará la contienda? La verdad, cualquier pronóstico sería un desatino.

Como sabemos, los Pericos llegaron a la Serie del Rey tras barrer –tal vez borrar sería más apropiado- a los Tigres quintanarroenses en cuatro partidos, y luego de sorprender a nuestros tremendos Leones en seis, en serie que incluyó dos juegos de extrainings. En ambos compromisos, el equipo poblano mostró una defensiva superior y, sobre todo, un pitcheo abridor fuera de serie.

Bueno, no sólo fuera de serie, sino fuera de toda realidad, pues los zurdos Lara, unos inicialistas más bien medianos, con efectividades promedio bastante altas, lanzaron una joya tras otra, haciendo ver muy mal a ofensivas ordinariamente espectaculares, como las de los dos equipos peninsulares.

Blackley y Héctor Galván, menos impresionantes, también lanzaron muchísimo mejor que durante la temporada regular. El preparador Deunte Heath y el cerrador Chad Gaudin estuvieron simplemente intratables. La política respecto del resto del relevo –el talón de Aquiles poblano- fue muy clara: no darles la pelota prácticamente en ninguna circunstancia.

Los campeones del Norte arribaron a la final pasando sobre los favoritos Acereros de Monclova, a los que limpiaron, y Sultanes de Monterrey, con quienes batallaron hasta el séptimo encuentro. Su mayor capital lo representa un cuerpo de pitcheo completo –abridores, relevos intermedios y taponeros-, entre los que destacan los criticados “pochos” Horacio Ramírez, Miguel Peña, Alex Sanabia, Gerardo Sánchez y Jason Urquidez. Sin nombres, pero con efectividad, los fronterizos dieron cuenta de rivales supuestamente más poderosos, y, con su impensable triunfo de este lunes, apuntan a conseguir una sorpresa más.

En el renglón ofensivo, no hay comparación posible. El orden al bate poblano es impresionante, sin más ni más. Con tres experimentados ex bigleaguers (Morgan, Taveras y Barton), un veterano de mil batallas y mil éxitos (Manny Rodríguez) y el campeón de bateo del circuito (el receptor César Tapia), se suponía que los Pericos iban a devorar fácilmente a los astados. Pero para nada ha sido así.

De hecho, el bateo poblano ha estado muy por debajo de lo esperado a todo lo largo de la postemporada, siendo, por el contrario, pitcheo y defensiva los que los mantiene a un paso del campeonato. El bateo de Tijuana es más bien mediano, con Dustin Martin como único verdadero puntal, y Olmo Rosario y Juan Apodaca como lejanos apoyadores.

La historia parecía escrita este lunes. Orlando Lara volvió a lanzar una improbable joya, limitando a los Toros a una carrera y cuatro jits en siete episodios. El preparador Heath cumplió su cometido. Gaudin, un hombre aún joven, pero con experiencia de diez años en la Grandes Ligas, tenía todo de su lado para culminar la obra.

Pero, de pronto, un trancazo de Dustin Martin cambió la decoración: el excelso cerrador se descontroló, la maravillosa defensiva comenzó a cometer los errores que durante la temporada fueron comunes, algunos batazos encontraron la tierra prometida y, cuando al fin cayó el out 27, Pericos sufría una losa de siete carreras, y terminó por entregar el juego mansamente.

Por lo pronto, este miércoles se cantará el play ball en Tijuana, y nosotros estaremos comentando el dramático desenlace de la Serie del Rey la próxima semana. ¡Hasta entonces!

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