Jorge Canto Alcocer

Con Roberto Pérez en el timón, los Leones han ganado siete de 14 desafíos, un .500 exacto, récord similar al obtenido por Daniel Fernández en el primer tercio de la campaña, y apenas superior al saldo de Marco Antonio Guzmán durante el segundo tercio. Las cifras no llaman mucho la atención, pero los modos sí: de las siete victorias, los melenudos han obtenido tres en el último turno al bate, que en cada caso abrieron con pequeñas o grandes desventajas. Y si el triunfo más enloquecido se obtuvo hace un par de domingos, cuando se remontó una déficit de cinco carreras a un strike de la derrota, el del domingo pasado, frente a los Broncos de Reynosa no se quedó atrás: un jit de “piedra” se combinó con otro de bate aventado y otro más, bien conectado pero al que el fildeador tamaulipeco quitó fuerza sin lograr detenerlo, para así asegurar fuera imposible hacer jugada al jardinero central bronco. Para mayor dramatismo, los llamados a empujar las carreras fallaron de manera increíble con miserables elevaditos a las manos del receptor. ¡Un auténtico milagro!
Tres éxitos agónicos y en condiciones de drama en un par de semanas son demasiados para considerarlos coincidencia. Además de las piedritas en el terreno y la casual colocación de un batacito mal conectado, tengo la impresión de que hay cierta responsabilidad de Roberto Pérez en estos resultados. Como ya hemos mencionado, Pérez parece manejar con bastante relajamiento, dejando que cada pelotero haga su trabajo sin presiones extras. Tal vez se le puede acusar de cierta pasividad en momentos cruciales, pero lo cierto es que la paciencia del yucateco ha terminado por rendir mejores frutos que el protagonismo. Y aún sin grandes brillos, los Leones lograron atravesar por sus 24 desafíos norteños -23 decisiones, pues se suspendió un juego contra Monclova en Mérida- sin los derrumbes pronosticados por muchos apanicados. Y ahora mismo, pese a carecer de banca por las lesiones de varios y las dolencias de otros, los Leones están en mejor posición que cuando se dio el cese de Guzmán.
Inicia esta semana la recta final de la temporada 2013 al reanudarse las confrontaciones entre compañeros de división. Los Leones viajan hoy a Ciudad del Carmen, para recibir luego, en la serie de fin de semana, a los Petroleros de Minatitlán. Con los Delfines carmelitas en pleno hundimiento y los chapopoteros en su eterna crisis, los Leones tienen todo para obtener buenas cuentas y escalar posiciones.
La crisis de los Delfines era del todo previsible, pues su pitcheo abridor carece de experiencia y efectividad, y su relevo no brilla por su poder y consistencia. Si las tendencias continúan, esta misma semana deberán ser superados por los Guerreros. Pero el propio Oaxaca constituye un extraño enigma: sus abridores están sordos por tantos bombazos recibidos, sus relevos muestran brazos de trapo, y sin embargo no dejan de ganar.
Por otro lado, más abajo de la tabla también parecen cocinarse cambios, y fuertes. El Águila de Veracruz dio espectaculares muestras de querer alzar el vuelo, pero de pronto las derrotas volvieron a aparecer, y con ellas, el peine de los dimes y diretes de problemas internos e incluso extrañas actividades que han caracterizado a Lino Rivera en los últimos años.

La sangre ya llegó al río, e incluso hubo fuertes intercambios de palabras y golpes en público, lo que seguramente se reflejará en una crisis deportiva en el equipo campeón. Lástima por Lino, pues como estratega nadie le discute su calidad, pero su ética profesional está por los suelos, lo que prácticamente anula su liderazgo.
Con los problemas del Águila, y el éxito en su reestructuración, los Olmecas han vuelto a la vida. Con un pitcheo abridor fortalecido y la dirección del “Che” Reyes, son serios candidatos para meterse en la pelea por el “juego del volado”, que enfrentará al cuarto y al quinto lugar por el pase a los playoffs. Los Piratas de Campeche prefirieron reforzar su bateo, trayendo a dos aporreadores del béisbol cubano, en lo que parece un esfuerzo interesante, pero de escaso futuro.
Inicia pues el último tramo de la campaña 2013 de la Liga Mexicana. Todo parece indicar que los Leones afrontarán este compromiso con Roberto Pérez como manager, lo que, dadas las circunstancias, es la mejor de las decisiones posibles. Con varios milagros ya en su haber, Pérez deberá demostrar que es capaz de pasar de la estabilidad al triunfo consistente para aspirar a hacer un papel significativo en los playoffs. Tiene equipo para lograrlo, ahora veremos si cuenta además con la capacidad, la inteligencia y la suerte para ello.

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