Los Leones de Yucatán sigue de líderes pese a resultados adversos

Jorge Canto habla sobre las peripecias y la buena suerte de los melenudos para seguir en la cima de la zona sur

Por Jorge Canto Alcocer, publicado en el Diario Por Esto

Mérida.- Perder por barrida en casa es siempre un resultado altamente mortificante para el equipo, para el aficionado y para los directivos.

Si la abismal derrota se dio frente a un rival de la División, la gravedad aumenta; si ese rival aprovechó este resultado para empatar el liderato, más doloroso aún; y si en esas derrotas salieron a relucir las debilidades del equipo… entonces están los elementos necesarios para hacer un profundo examen de la situación.

Pese a perder por limpia ante Pericos, Leones se mantiene en la cima del Sur, empatados con sus enemigos naturales, los felinos de Quintana Roo, y con sus victimarios, quienes, como se ha comentado, presentan una ofensiva espeluznante y un pitcheo para llorar. De hecho, son la segunda ofensiva más productiva de todo el circuito, con un promedio de más de seis carreras anotadas cada nueve entradas, pero el peor pitcheo de la liga, con una “efectividad” de 5.99. Si la lógica funcionara, serían un equipo de media tabla, pero hasta el momento su balance ha sido altamente positivo. Ya veremos lo que les depara el béisbol en los meses por venir.

El problema es que nuestros Leones siguen por la calle de la amargura con el madero. En la semana que acaba de terminar ganaron los tres compromisos contra Oaxaca, todos merced a magníficas aperturas de los abridores –incluyendo una majestuosa joya de Kramer Sneed, quien tiró la primera blanqueada de la temporada en toda la Liga- y se perdieron todos los juegos frente a Puebla, pitcheados decorosamente, pero prácticamente sin meter las manos a la ofensiva.

Willie Romero se mantuvo ajeno al béisbol de fundamentos, y nuestros bateadores se cansaron de fallar a la hora oportuna, quedándose infinidad de corredores en las bases, y el sábado a punto de empatarse el récord de bateo para dobles matanzas de todos los tiempos.

Ha pasado ya un mes de campaña, y ABSOLUTAMENTE TODOS los bateadores están por debajo del nivel que se les conoce y que se requiere. No tenemos primer bate, posición en la que se ha improvisado a un Francisco Lugo que, si bien ha bateado algo más de lo que acostumbraba, no tiene paciencia en la caja, ni la velocidad suficiente para ser punta de lanza.

Ricardo Serrano ha sido colocado como tercero en el orden, pero nunca en su carrera ha demostrado la contundencia y productividad para esta crucial posición, además que esta temporada ha empezado muy lento; “Cacao” Valdez ha sido, hasta ahora, un desastre como cuarto leño, acaso presionado por la sombra de sus increíbles éxitos en verano e invierno pasados, y el exceso de trabajo que ello le representó; Héctor Giménez está también muy por debajo del nivel que mostró el año pasado, y su producción ha sido raquítica; Luis Alfonso García ha mantenido la productividad ciertamente, pero se han extrañado sus batazos de largo metraje, por lo que debe mejorar.

José Juan Aguilar apenas empieza a levantar la cabeza tras un inicio lento; Jaime Pedroza había comenzado a despertar, pero se perdió poco más de una semana por un asunto personal, y poco ayuda bateando como sexto o séptimo, por lo que se impone moverlo en el orden al bate para aprovechar su capacidad de embasamiento; Páez empezó muy caliente, pero ahora ya se contagió del slump colectivo, y sus fallas se multiplican precisamente en el momento oportuno; Kevin Flores también ha dejado mucho, muchísimo que desear, y muchísimos compañeros suspirando por sus batazos.

Nos parece, entonces, que el club está realmente afectado por un profundo bajón en la ofensiva, pero, además, por una pésima colocación en el orden al bate. Convenimos en el hecho de que es posible esperar UN POCO MÁS al “Cacao” y a Giménez, y permitir que García y Aguilar completen su reacción definitiva, pero es urgente un violento sacudón para salir de la mala racha bateadora.

Por otro lado, la confirmación de que la rehabilitación de Corey Wimberly no va por buen camino –el club anunció que, tras haberse resentido del talón, fue retirado de la sucursal y mandado a su domicilio-, vuelve imprescindible conseguir un auténtico “punta de lanza”, que cubra además el hueco que se resiente por ahora en el jardín central; asimismo, se necesita un tercer bate que cumpla con las funciones de poder y productividad que debe poseer la posición, y permita ubicar a Ricardo Serrano como sexto o séptimo en el orden, lo que disminuiría la presión que ahora lo agobia.

¿Dónde obtener un tremendo jardinero central que pueda fungir como primer bate? ¿Dónde un pelotero “clutch” que ostente la tercera posición en el line up? En el mercado nacional es prácticamente imposible, por lo que estas necesidades podrían estar señalando la ruta del mercado internacional. La llegada de Rhiner Cruz, un nuevo cerrador, parecería obligar a la salida de Ramón Troncoso, quien se llevó una carretada de insultos y protestas el pasado viernes en el Kukulcán al volver a fallar en situación de salvamento, pero aún con su salida, se precisaría otro lugar para un refuerzo extranjero.

¿Pedroza, quien ha estado mejorando, pero está muy lejos de ser un potentado con el madero? ¿Giménez, quien está jugando una primera base de campanillas, pero sigue sin explotar con la majagua? Tiempo de decisiones que, creemos, se deberán tomar esta semana, cuando las fieras viajan a tierras campechanas, para iniciar serie este martes contra los muy bien manejados Piratas, y luego, el fin de semana, enfrentar a unos Delfines que hasta ahora no han caído al sótano sólo por el catastrófico arranque de Oaxaca.

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