Los Leones, al borde del naufragio

La inconsistencia, el talón de Aquiles de los aún campeones

Por Jorge Canto Alcocer, publicado en el Diario Por Esto

Mérida.- Los Guerreros de Oaxaca son un equipo que destila mediocridad. Con récord negativo durante la llamada “temporada de otoño”, sin cerrador, con un bateo más bien débil, hacen lo suficiente para poner a nuestros Leones al borde de la eliminación.

La semana pasada planteábamos que el compromiso lucía de un solo lado, pese a que los campeones estaban muy lejos de su nivel de junio, cuando vieron coronados sus esfuerzos tras una sequía de once años.

Pero el enfrentamiento ha sido atípico, el béisbol ha dado a Oaxaca y los selváticos no han podido desplegar la superioridad que les otorga el papel.

Con su equipo de medianías, un pitcheo sin estrellas, un manager debutante –Sergio Gastélum apenas se retiró el año pasado, e inició la temporada como coach de banca-, siendo en los hechos la sucursal de los Diablos Rojos, le están dando un repaso a unos campeones que fueron inexplicablemente desmantelados para esta segunda mini-temporada, y a los que poco ha servido el brillante staff de abridores que finalmente lograron conjugar.

Ensayemos una explicación a esta anomalía. Los Guerreros no han mentido, se han mantenido en su medianía, con la excepción de los zurdos bajacalifornianos Alex e Irwing Delgado, que han lucido con los tamaños de Cy Young.

Su bateo ha estado en el tenor mediocre de toda la campaña, y, al no tener cerrador, han improvisado al chamaco Carlos Félix, un imberbe de 22 años que lo mismo abrió, que relevó durante la temporada otoñal, con un estratosférico porcentaje de 7.39 de carreras limpias, y al que la oposición casi le bateó para .400.

En otras palabras, Oaxaca está jugando con la misma falta de espectacularidad que a lo largo de todo 2018. Cabe recordar que durante el primer mini-campeonato ocuparon el farol rojo del Sur y fueron el equipo 15 de 16 en toda la Liga.

Entonces, no es buscando calidad en Oaxaca donde encontraremos respuesta a los extraños resultados de este primer playoff de otoño.

Los Leones fueron, sin lugar a dudas, el mejor equipo de la primavera. Como lo apuntamos en su momento, la única deficiencia se materializaba en un cuadro poco ágil, pero fuera de ahí, la novena lució muy balanceada y, al menos en postemporada, Roberto Vizcarra la manejó con cuidado y precisión.

Pero una vez concluidos los festejos por la cuarta corona melenuda, el equipo comenzó a transformarse: los cerradores recibieron descanso, y ya nunca volvieron a ser los mismos; Rubén Sosa, quien al final se convirtió en un auténtico punta de lanza, fue liberado, colocando en su lugar a un Everth Cabrera que, si bien en temporada regular mostró números de escándalo, en los juegos actuales simplemente ha desaparecido; los abridores entraron en una crisis que motivó cambios; los refuerzos llegaban y se iban con la velocidad del rayo…

Las derrotas comenzaron a acumularse, y la directiva optó, de nuevo, por el expediente de traer de Torreón a todo aquel que diera un par de jits… Un flamante cuarto bate fue estrenado en la última semana de la campaña, y ya sabemos con qué resultados. Todo esto se resume en una sola palabra: inconsistencia.

La campaña, empero, no ha terminado. Aún Oaxaca tiene que hacer la hombrada de llevarse un cuarto triunfo sobre los Leones, y para ello deberá pasar ya sea sobre Jorge Reyes, quien ha tirado tremenda pelota, o sobre César Valdez, quien anda también intratable.

Si los Leones consiguen batearle a Irwing Delgado y logran forzar un séptimo encuentro, tendrán que ser marcados favoritos. Mediocridad contra inconsistencia. ¿Qué prevalecerá?

Entre tanto, en todas las demás series la lógica ha cobrado factura: Los Diablos terminaron con los Pericos en cinco juegos, lo mismo hicieron los Acereros con los Tecolotes; mientras Tijuana y Monterrey están enfrascados, como era de esperarse, en serie pareja y que probablemente llegue al límite, aunque los Sultanes podrían levantar el brazo en los primeros minutos de hoy en la ciudad fronteriza. Ya comentaremos.

 

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