Los Leones de 2016, el principal rival de los Leones 2017

El mirar al espejo puede ser muy estresante para el que sigue siendo el equipo a vencer de la zona sur

Artículo de Jorge Canto Alcocer publicado en el Diario Por Esto

Mérida.-  Formalmente, los Leones inician la temporada, al igual que el resto de los 15 equipos, contendiendo contra siete rivales de su zona. Pero en realidad, los Leones 2017 enfrentarán desde el primer partido a un temible rival: los Leones 2016.

Recordemos brevemente: La edición 2016 de nuestro equipo ha sido, con mucho, la mejor en toda su historia. De hecho, se convirtió en uno de los poquísimos equipos de todos los tiempos en jugar al menos para .700 de porcentaje, es decir, que obtuvieron siete éxitos en cada diez encuentros.

Más aún, después de la pausa del Juego de Estrellas, en los dos últimos meses de campaña, los melenudos jugaron arriba de .800, ganaron el 90 por ciento de sus series, más de la mitad de ellas por limpia, humillando lo mismo a equipos de tronío que a los del farol rojo. Su rotación abridora fue la mejor de la liga, su relevo corto fue espectacularmente efectivo, su bateo fue impresionante, su defensa simplemente la mejor.

No se obtuvo el campeonato, ciertamente, y ello llevó a algunos por apasionamiento y a otros por ignorancia a calificar la temporada como un fracaso. Pero aquello ya pasó, y en el recuerdo de todos estarán las hazañas de Negrín, Castellanos, Meza y Aguilar en el centro del diamante; de Cacao, Wimberly y Luis Alfonso en el cajón de bateo; de prácticamente todos en la defensa. Fue la 2016 una temporada mágica, asombrosa, inolvidable … pero ya concluida.

Para este 2017, Leones realizó algunos ajustes importantes, unos por necesidad y otros planeados. Los cerradores venezolanos Pedro Rodríguez y Juan Carlos “Bola 8” Gutiérrez no regresaron, y fueron sustituidos por el también venezolano Ronald Belisario y el dominicano Jairo Asencio, quienes traen muy buenas credenciales.

El dúo de sudamericanos del año pasado apenas y cumplió, por lo que el movimiento se antoja óptimo, aunque habrá que ver los resultados. El resto del relevo corto es un enigma, pues el derecho Mario Meza y el zurdo Miguel Aguilar, quienes tuvieron auténticos temporadones el año pasado, fueron invitados a sucursales de los campeones Cachorros de Chicago y Diamantes de Arizona, respectivamente.

La expectativa es que Francisco “Shito” Rodríguez continué como terminó el año pasado: a tambor batiente. En cuanto al pitcheo abridor, prácticamente repite, con la excepción de Marco Quevedo, cuyo lugar casi seguramente será tomado por José Samayoa, quien debe dar el estirón.

En la ofensiva vemos tres cambios importantes: Wimberly anunció su retiro, desalentado por una oferta económica que consideró insuficiente, y fue sustituido por el dominicano Jordany Valdespin, un elemento cuyos números lo muestran como de similares características que la gacela estadounidense; Luis Alfonso García, uno de los bates más poderosos del equipo, fue cambiado a los Diablos Rojos del México por Leo Heras, un bateador de contacto y corredor astuto; Esteban Quiroz, uno de los jóvenes mexicanos con mayor talento ofensivo, fue adquirido de los Tigres.

Para Valdespín es su debut en nuestro béisbol, por lo que puede llevarle un tiempo la adaptación y con ello fomentar la impaciencia popular; la salida de García la consideramos un error, toda vez que reduce la productividad del equipo, algo que se evidenció notablemente en la pre-temporada; en cambio, la llegada de Quiroz es un irrefutable acierto. ¿Balance? Al tiempo, aunque es posible que se empiece con lentitud.

A la defensiva también hay situaciones preocupantes: Valdespin viene con etiqueta de jardinero, pero en realidad toda su vida ha jugado en el cuadro, el cubano Yuniesky Betancourt será titular de la primera, algo que nunca había hecho, ya que su fuerte son las paradas cortas; Quiroz, otro paracorto natural, muy posiblemente cubra segunda, dada la enorme calidad de Kevin Flores. No debiera haber problemas, pero a veces lo que parece fácil termina atragantándonos.

En cambio, “El Cacao”, quien nunca se destacó por su defensa, será fundamentalmente bateador designado ante la adición de Heras. El regreso de Iván Araujo, ahora como suplente en los bosques, es también un gran acierto.

Desde mi perspectiva, los Leones han plantado un muy buen equipo, aunque hay algunas dudas que hemos apuntado. Es, como en los dos años previos, un fuerte candidato al título sureño, el favorito en mi concepto. Pero no hay que dejar de lado que enfrentará a siete rivales y, sobre todo, al recuerdo de la espectacular temporada pasada.

Por lo pronto, tenemos motivos de enorme felicidad: en unos pocos días, unas cuantas decenas de horas más, estaremos de nuevo en el Kukulcán, gozando de una de las actividades más hermosas de la vida: el béisbol de nuestros queridos Leones. Y aquí estaremos, igual que desde hace nueve años, para compartirlo con Ud. ¡Play ball!

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