(Imagen de archivo)

Monterrey.- El boxeador tijuanense Jaime Munguía (33-0-0 26 kos) prosigue en la misma senda de dudas respecto a su ascendente carrera y con más esfuerzos que con talento, retuvo esta noche de manera muy sufrida la corona súperwelter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) al derrotar por decisión mayoritaria al irlandés Dennis Hogan en la pelea estelar de la noche, prmovida aquí por la empresa Zánfer.

Los asistentes a la Arena Monterrey esperaban un triunfo quizás hasta fácil del muy publicitado y enjundioso boxeador mexicano, pero el oficio de Hogan, quien sin ser una maravilla del cuadrilátero, lo dejó de nuevo en evidencia, así como a sus aspiraciones de enfrentar en un futuro cercano a gente del nivel como Saúl “Canelo” Álvarez.

Quizás si Hogan tuviera algo de pegada, el resultado de este pleito, que representó la cuarta defensa del americano, sería diferente, pero la ausencia de dinamita en los puños del europeo favoreció el resultado de esta noche, que fue bien recibido por el público regio.

Un trébol de cuatro hojas en la esquina del visitante podría haber sido determinante por lo cerrado del pleito pero Munguía con todo a su favor, hizo, diríamos, lo indispensable para retener la corona.

El irlandés (28-2-1 7 kos) no sabe lo que es noquear a un rival desde 2014 y ello jugó en favor del aún titular que, consciente de ello, se tuvo la confianza para hacer su pelea agresiva, pero errada, primitiva de siempre, pero que de todas maneras le permitió mantenerse sentado en el trono.

Las tarjetas fueron de 114-114, 115-113 and 116-112, las dos últimas que permitieron al local alzarse con la victoria que mejora sus ya de por sí buenos números, pero que ratifica su estanada condición boxística, antagónica a la que por obviedad debería ser la de un campeón mundial.

LAS ACCIONES

El primer round de Munguía y Hogan fue bastante frío, de mucho estudio, con el mexicano tratando de llevar el control de la pelea. Muy pocos golpes por ser asalto inicial.

En el segundo, no hubo mucha variante, no se conectan golpes autoritarios. Munguía hizo muy poco ante un agresivo rival como Hogan, que como principal mérito ha tenido el desplazarse por todo el ring.

El tercer asalto empezó más caliente, con Munguía y Hogan amarrándose y golpeándose en los clinchs. El mexicano conecta un par de buenos golpes que hacer tambalear al irlandés.

En el cuarto asalto, Munguía comienza a tomar el control del combate, pero no se ve un claro dominio.

En el quinto, Munguía va con más consistencia al cuerpo de Hogan. El mexicano presiona, va para adelante y su golpeo al cuerpo hace daño a la humanidad de Hogan. Se nota un dominio mayor del mexicano, que poco a poco va subiendo la intensidad del combte.

En el sexto, Munguía conecta duro a Hogan. Un gancho de izquierda hizo retroceder al europeo radicado en Australia y se notan los golpes de poder del mexicano en busca de una victoria rápida.

En el séptimo, Munguía sigue dominando la pelea, pero llegar a defiir en el séptimo round. Munguía amara y lanza a Hogan, por lo que recibe un llamado de atención del referee.

En su afán por conectar sus golpes, Munguía abre su guardia en ocasiones, recibiendo castigo. Pero el mejor castigo llega de su parte, ante un Hogan que se sigue moviendo por todo el ring, pero al mismo tiempo lanzando y conectando golpes.

El octavo es dominado por Munguía, pero al final del asalto Hogan conecta una derecha que sacude la cabeza del mexicano.

Munguía luce desarmado en el noveno round, sin buena guardia, y peleando más estilo callejero que otra cosa,volviendo precisamente en eso el pleito, un duelo de calle en el que el irlandés lo dejó en evidencia, además de superarlo.

En el décimo, Hogan cierra bien, conectando golpes en los intercambios con Munguía, quien no está luciendo de la mejor manera en este combate.

En los últimos dos rounds, Hogan presionó, puso en problemas a Munguía, haciendo sacar el rosario a la esquina del mexicano, pero no contaba que todo ello no bastó, a criterio de los jueces, para conseguir la victoria que no debió ser celebrada por todo lo alto por el americano y por su equipo.

Lo más correcto, decente y respetuoso habría sido algo más de discreción y no atentar contra la inteligencia de quienes presenciaron la mala actuación del tijuanense.

 

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