Insuficiencias afloran en la cueva de los Leones de Yucatán

Los melenudos descienden al tercer sitio tras semana complicada

 

Por Jorge Canto Alcocer, publicado en el Diario Por Esto

Mérida.- Dos “tuchos” se le aparecieron a los Leones de Yucatán la semana pasada en casa, que terminó en números rojos y a dos juegos de los co-líderes Tigres y Pericos: la falta de jugadas ofensivas y el mal manejo del relevo intermedio.
La semana pasada, cuando todo parecía miel sobre hojuelas, advertimos de lo primero; lo segundo lo creímos superado tras el terrible trauma de la derrota en la serie final 2015, pero nos equivocamos, ya que reapareció con fuerza para privarnos de la serie contra los Broncos de Reynosa  y el subliderato. En realidad, los dos elementos apuntan al mismo origen: el mánager Willie Romero.
De hecho, ninguno de estos dos elementos es novedoso. El venezolano, quien como jugador fue un as que aprovechaba invariablemente hasta el menor parpadeo del contrario para obtener una base extra o para sacarse un out de la manga, como mánager ha tomado el camino contrario, y pareciera mantener una actitud contemplativa, dejando que las cosas pasen.
En esta estancia en casa, la política de Willie rindió frutos justo hasta la novena entrada del sexto partido, cuando finalmente Serrano, García, Páez, el reaparecido Constanza y Pedroza conectaron imparables, lo que, aunado a outs productivos salidos de los bates de Kevin Flores y José Juan Aguilar, produjeron un regreso épico, que luego terminó en estéril.
Pero antes de ese jugoso y emocionante racimo, los melenudos tragaron cero tras cero, llevándose dos blanqueadas y siendo limitados a menos de tres carreras en otro par de partidos. En esas circunstancias de sequía ofensiva, apenas y se mandó al robo en un par de ocasiones, pero nunca hubo toques “sorpresa”, bateos y corridos, y ningún tipo de jugada para “mover” al rival.
En cuanto al relevo intermedio, la historia tampoco es nueva. Pese a que el año pasado la estrategia del “carrusel” de relevistas le falló en el 80 por ciento de los casos -y le valió “sabrosas” burlas de los fantásticos “memes” de las redes sociales en multitud de ocasiones- Romero volvió a las “andadas”, con resultados del todo esperados: justo el cerradísimo juego del domingo contra Broncos se convirtió temporalmente en una tremenda felpa cuando Willie utilizó a tres pitchers en la fatídica, lo que le resultó a los norteños en cinco grandes carreras.
La felpa se tornó de nuevo en partido cerrado cuando la inaudita paciencia de Romero finalmente dio los frutos ya mencionados, pero en extrainings el mánager selvático dio nuevas muestras de apatía ofensiva y realizó luego cambios peligrosos e injustificados.
Todos sabemos que este tipo de juegos muchas veces se ganan con un gran batazo o un gran error, pero el increíble yerro al batacito de Said que impulsó la de la diferencia en el episodio doce no fue responsabilidad del novato Cruz, -mucho menos del pitcher Rodríguez, a quien por regla de anotación se le cargó- sino de la imprevisión de Willie, que lo puso en la inicial, una posición totalmente desconocida para él, y que seguramente jamás entrenó. Si ya no contaba con ningún sustituto confiable para cubrir la primera base, nunca debió de sacar a Héctor Giménez por un corredor emergente.
De ningún modo esperamos una decisión dramática en torno al “manager del año”, al menos no en los dos primeros meses de campaña. Pero en béisbol, como en la vida, los resultados son el elemento fundamental de toda evaluación de desempeño, y es lo que se le complicó a Yucatán esta semana.
Lo que esperaríamos es que Willie realmente estudiara detenidamente esas derrotas evitables, como la de anteayer; juzgue con demoledora autocrítica su manejo del relevo intermedio y “mueva” a los Leones o a la defensiva contraria para obtener carreras, sobre todo cuando éstas llegan a cuentagotas.
Mención aparte merece la actuación de tres peloteros durante esta complicada semana: Kramer Sneed confirmó su enorme calidad con un trabajo extraordinario en el emotivo partido del sábado, en el que tal vez pudo haber tirado la séptima, pues aún no llegaba al centenar de lanzamientos en seis episodios; Luis Alfonso García, que sigue demostrando su enorme valía y oportunidad, pues con muy pocos batazos ha conseguido ser uno de los mejores productores del equipo.
Francisco Rodríguez, en cambio, volvió a mostrar cómo lo traiciona el carácter, pues todos vimos cómo, tras el impresionante error del elevadito ya reseñado en el multicitado juego del domingo, el hombre “asentaba” la pelota descaradamente, lo que aprovecharon por supuesto los Broncos para coronar su festín.
Entendible la furia del bajacaliforniano, pero lo que hizo es una tremenda muestra de indisciplina, un renglón en el que ha mostrado carencias a todo lo largo de su carrera. Lo apuntamos porque se deben tomar medidas al respecto.
A estas horas, nuestros Leones ya están en la ciudad de Torreón, donde les harán los honores los sorprendentes Vaqueros, para luego trasladarse a Monclova, para enfrentar a los Acereros. Ambos equipos coahuilenses comandan la Zona Norte, por lo que la prueba no será “peccata minuta”.

Notas relacionadas

Escribe un comentario