Londres.- En una decisión que tiene visos de justicia, pero también algunos de polémica, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) le retiró al mexicano Julio César Martínez el estatus de campeón mundial mosca, luego de haberlo declarado como nuevo monarca en relevo del inglés Charlie Edwards.

Esta tarde, minutos después de su triunfo por ko sobre Edwards, el americano recibió una de las noticias más tristes de su carrera y de su vida al serle informado que su victoria quedó sin validez al ser decretado un no contest.

El motivo del fallo, extemporáneo y por ello también, al menos con visos de polémica, fue el último golpe que le dio a Edwards, cuad este estaba ya tumbado y al parecer noqueado.

Ese último impacto, lanzado de forma innecesaria y cabría decir, estúpida (ya Martínez ni siquiera estaba en la inercia de la pelea), fue el argumento que el inglés y su equipo tuvieron para, seguramente, pedir la anulación de la pelea, lo que ocurrió con justicia, pero también de forma tardía e igualmente errónea, al menos, para el mexicano.

La decisión, a parecer de península deportiva, que incluso pudo ser de descalificación, debió ser dada a conoccer sobre el ring y no cuando la coronación de Martínez estaba consumada.

Supuestamente, el cambio de fallo vino después de ver el vídeo que estaba dentro de la propia arena, pero nos parece que el golpe a destiempo e innecesario fue tan obvio y claro que pudo ser observado en el mismo instante en que fue conectado para anunciar el fallo sobre el mismo ring.

A final de cuentas, Edwards retiene el título sin ganar la pelea y Martínez, un boxeador cuya carrera ha estado caracterizada por muchas injusticias y accidentes se debió conformar con haber tenido el cinturón de campeón del mundo alrededor de su cintura por unos instantes.

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