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Mérida.- Cuatro decenios después, el sueño de los entonces alrededor de un millón de yucatecos, inmejorablemente concebido en la mente de Plinio Escalante Bolio en aquél ya lejano 1979, persiste como una realidad que le ha permitido a Yucatán preservar, ahora sí, sin interrupciones, la permanencia de su máximo representante en el deporte profesional.

Así, hoy, miércoles 20 de marzo de 2019, los Leones de Yucatán cumplen 40 años de haber iniciado su tercera y, hasta ahora, definitiva época en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), cuando de la mano de Escalante Bolio en la oficina y con la cartera, y de su ex pítcher, Carlos Paz, ya como mánager, debutaron en la campaña de 1979 ante los ya Plataneros de Tabasco que les arruinaron la fiesta inaugural con una pizarra de 6×2.

Tras un lustro de ausencia del máximo circuito en el que desde 1954 habían ido y venido como cometas, con cortos períodos de duración, los Leones se asomaban nuevamente en la pelota mexicana para emprender un lento, pero histórico y, a la larga, exitoso camino en la edición más prolongada y positiva de su existencia.

El regreso melenudo, paradójicamente ante el mismo equipo, representante de la franquicia que se había ido en 1974 a Tabasco para convertirse en los Cardenales de ese estado, fue desafortunado, pero encendió de nuevo la mecha que prendió muy bien en la afición yucateca, sin sacar grandes chispas en el parque Carta Clara, pero sí estallando estentóreamente a partir de 1982 en el parque Kukulcán.

Aquella noche de martes, cerca de 15 mil personas (al Carta Clara le cabían unas nueve mil), muchas de pie en los pasillos del parque de la colonia Chuminópolis y otras tantas en el propio campo (más que inconcebible en el Siglo XXI) hicieron un lleno que correspondió al gran esfuerzo e ingenio del entonces joven contador público, que tras ser gerente de los Leones a inicios de los 70´s, se convirtió en su presidente y en el artífice de su regreso a la LMB.

Finalmente, los Plataneros aprovecharon yerros de los “Reyes de la Selva” y terminaron imponiéndose 6×2 en 10 innings echándole un cubetazo de agua fría a los asistentes que regresaron con el amargo sabor de la derrota, pero con la alegría de que tenían ya de nuevo en casa al mejor béisbol del país.

Fue un muy discreto inicio, que antecedió una maravillosa saga que incluiría tres campeonatos de la liga, cinco títulos sureños, varios juegos sin hit, un juego perfecto en play off, cinco juegos de estrellas y un sinfín de anécdotas para conmemorar hoy, a 40 años del regreso del principal exponente colectivo del deporte yucateco: Nuestros Leones.

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