Mérida.- En pleno siglo XXI y en la principal avenida de esta ciudad, empleados del Hotel El Conquistador hicieron un numerito esta mañana al impedir el acceso del reportero de un diario local sin motivo, causa, justificación o razón que lo ameritara, más que la de, a su criterio, desquitarse de una información publicada semanas atrás en un asunto que, aparentemente, había quedado aclarado y en el pasado entre ambas partes.

Este día, alrededor de las 11:00 horas, el reportero Herberth Orlando Martínez Fuente fue bloqueado por un guardia de seguridad de ese establecimiento de cinco estrellas (así está clasificado oficialmente) quien le reclamó la publicación, semanas atrás de una nota cuando fue en busca de una entrevista con jugadores de los Leones de Yucatán que ahí se hospedan como consecuencia del acuerdo de intercambio que ambas instancias (hotel y equipo) mantienen.
Un malentendido del guardia, al parecer con aspiraciones de general, en el primer desencuentro cuando pensó que Martínez Fuente fue por una entrevista de trabajo (prohibidas en el lobby del hotel), pese a que portaba su uniforme del Diario de Yucatán, dio pie a un diferendo que hasta este día siguió cuando el citado reportero acudió, convocado por la directiva de los Leones a una rueda de prensa. Tras ese primer episodio, incluso el hotel en cuestión emitió una disculpa vía carta, por lo que lo que parecía un maletendido había quedado en el pasado, al menos así se comprendió de una parte.
El sujeto de marras, aún no identificado, impidió en un principio el acceso a Martínez Fuente y luego, por un momento, hizo lo mismo con los demás comunicadores que llegaban, para luego levantarles “la prohibición”, aunque ellos, como siempre debe ocurrir en el gremio se sumaron a su compañero del Diario de Yucatán, quien nunca, ofendió, gritó, pataleó o tuvo una conducta intransigente en respuesta a la medida en su contra.
Momentos después, la gerente o titular de operaciones del hotel, propiedad de Jorge Carrillo, Julia Cardeña, salió a dialogar con Martínez Fuente y con el compañero Alejandro Torre, sin llegar a un acuerdo que solucionara el lío generado por el guardia que nunca tuvo desde semanas atrás, el criterio para discernir de una entrevista de trabajo y una entrevista periodística aún a pesar de que su interlocutor iba ataviado con el uniforme perfectamente identificable del citado periódico. Tampoco lo tuvo hoy para darse cuenta de que por un coraje personal, secundado, así pareció ser por su jefa, perjudicó la imagen del citado establecimiento de alojamiento desde ese mismo momento cuando huespedes desde las ventanas de sus cuartos y clientes del restaurante, así como transeúntes y conductores de vehículos atestiguaban el bochornoso suceso, evidente por la presencia de más de 10 personas juntas a las puertas del hotel con cámaras y tripies.
Finalmente, la directiva de los Leones que no tuvo injerencia y mucho menos responsabilidad alguna en lo ocurrido, cortó por lo sano con el citado hotel y realizó la rueda de prensa en un restaurant cercano.
Haciendo un resumen de todo esto, hubo finalmente algo no bueno, sino excelente: la cohesión del gremio fue evidente ante un suceso pasajero fortaleció al grupo periodístico tan desdeñado siempre, comenzando en sus redacciones, donde son el patito feo, pero que mostró suma fortaleza ante un golpe como este…ojalá así sea siempre.

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