Por Eduardo Lamazón

Nueva York.- ¿Será la de hoy una pelea fácil para Gennady Golovkin como sugiere una vista superficial de los antecedentes de cada uno?

La frase de que ‘todo puede pasar sobre el ring’ está tan manoseada que todos lo saben, pero tengámosla en cuenta una vez más, especialmente antes de esta pelea. Golovkin y David Lemieux jugarán todo su poderío en el más celebre de todos los cuadriláteros, el del Madison Square Garden.

Los dos pelean, los dos buscan y encuentran. Los dos son hábiles para causar daño. Usted olvide los riesgos que ofrecen algunas peleas, ésta es de calidad garantizada. Una moneda al aire que decide un pedazo de gloria deportiva eterna.

Estoy de acuerdo con los que señalan que el kazajo es demasiado bueno e inteligente para David Lemieux, pero es necesario recordar que el canadiense de Montreal es fuerte y pega con las dos manos. He pensado en ocasiones que cuando pega con justeza es más un petardo que una bomba. Atonta sin romper, pero esto es hilar tan fino que no lo sabemos con certeza indubitable. Puede ser o puede no ser. De petardo a bomba puede transformarse en la precisión de un golpe que nunca sabemos cuándo llega.

Lo que sí deseo enfatizar es que sería un error medirlo por su derrota con el “Veneno” Rubio. Ese insuceso en la carrera de Lemiux no tiene nada que ver con lo que va a ofrecer en esta pelea.

El canadiense derribó a Hassan N’Dam N’Jikam nada menos que seis ocasiones, pero no logró sacarlo de la pelea. Hay que tenerlo en cuenta porque como dice el dicho “no está muerto quien pelea” o, como dice la frase feliz de Tom Schreck (que hoy será juez en la González – Viloria) en su libro ‘Contra las Cuerdas’: “Que estés en la lona no significa necesariamente que la pelea ha concluido”.

La capacidad de fuego de David Lemieux se crece cuando es sabido que GGG no se especializa en hacer de su defensa un valladar inexpugnable.

Golovkin no se defiende, o, en todo caso podemos mejorar este concepto diciendo que su única defensa es el ataque, pertinaz, obsesivo, borde-letal. El especialista inglés Graham Houston, famoso pronosticador (que pronostica Golovkin por KOT 8), me dijo hoy “va a ser una pelea del tipo Zale – Graziano, y los que conocen la historia de estos dos bárbaros combatientes recordarán lo que pasó en sus tres enfrentamientos, que siempre terminaron por nocaut. Por algo a Zale le decían ‘la pieza de acero más dura de Gary’, y ustedes saben que Gary, Indiana, de donde era nativo, es ciudad conocida por su producción de acero.

De Gennady Golovkin espero un cambio de estrategia para los primeros rounds. Con seguridad evitará el palo y palo desde el principio, porque ese frenesí beneficiaría a Lemieux mientras la pelea sea joven. Lemieux es agresivo y mantiene los guantes arriba para una guardia muy cerrada, con lo que imagino que GGG se moverá, esperará, contragolpeará con máxima cautela hasta ver por dónde se abre una ventana. Después de algunos minutos sí, el vendaval que es triple G desatará su furia contenida y probará si Lemieux es capaz de resistir o contesta buscando matar.

Es pelea de nocaut, no muy temprano quizá. Para no parpadear. Nos tendrán al filo del paroxismo, al borde del abismo.

El boxeo cuando es en serio embelesa y paraliza.

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