¡Fragorosa Batalla!

Los Leones buscarán hoy liquidar el play off ante los Piratas

Mérida.- El noveno episodio del quinto juego fue un intenso resumen de lo que ha sido la serie Piratas-Leones, en la que los bucaneros le han jugado al tú por tú al líder general de la Liga y gran favorito para llegar a la Serie del Rey.

Con la carrera del empate en tercera, y la de la ventaja en la intermedia, a tiro de hit y con la cuenta llena, Pedro Rodríguez lanzó una espeluznante recta adentro… el encendido Maxwell León le tiró con todo y… por fin pudimos respirar los cientos de miles de seguidores de los selváticos -muchos de ellos en el “Nelson Barrera Romellón”-, que estuvimos las cuatro horas del juego con el alma en un hilo.

De esa manera concluyó el partido que definió la ventaja para Leones, un encuentro en el que se dejó ¡cinco veces la casa llena!, tres de ellas por parte de los representantes del vecino estado.

Acaso ese angustioso noveno capítulo ha sido hasta ahora el momento más dramático, pero toda la serie ha sido sorprendentemente reñida. Los bates campechanos, silenciados en el Kukulcán, explotaron ruidosamente en el “Nelson”, con una cauda de jonrones como la que nuestro pitcheo no había recibido en toda la temporada.

Así, Mario Meza, quien sólo había recibido un cuádruple en 51 episodios, recibió el segundo para permitir el empate en el séptimo inning del cuarto juego; Juan Carlos Gutiérrez, a quien tan sólo habían tocado con un bombazo en trece episodios, recibió dos en el octavo del mismo juego, con los que Campeche arrebató ese encuentro.

Incluso Negrín, quien durante la temporada recibió en promedio un bambinazo cada 30 episodios, fue castigado con dos en los cinco capítulos que trabajó el domingo.

En contraparte, la ofensiva melenuda ha dejado qué desear, y pese a que ha anotado 13 carreras en los dos últimos encuentros, ha dejado infinidad de corredores y no ha podido batearle al generalmente inefectivo relevo filibustero. Ello explica porqué, pese a la impresionante desproporción de logros y éxitos entre los dos teams, el enfrentamiento hasta ahora haya sido tan parejo.

Sorpresas semejantes se han dado en dos de las otras tres series del primer play-off. En el sur, se preveía un enfrentamiento reñidísimo entre Tigres y Pericos, pero los poblanos despedazaron al relevo felino -considerado su mejor arma- y pulverizaron a los ahora ex-campeones en sólo cuatro encuentros; en el norte, el pitcheo de los Acereros los hacía favoritos sobre los Toros, pero los astados los superaron en toda la línea, eliminándolos también en cuatro encuentros.

Siempre en el norte, la barrida de los Sultanes -el líder y rival a vencer en dicha zona- a los Vaqueros de la Laguna era esperada, aunque sí fue de llamar la atención que tres de los cuatro desafíos fueron auténticas palizas, como si los regios fueran de otra Liga.

De esta forma, ya están definidos tres de los cuatro contrincantes para las finales de zona, quedando únicamente por dirimir el llamado “clásico peninsular”. Pese a lo reñido de todos y cada uno de los juegos, los Leones tienen que continuar considerándose favorito, primero, porque lleva la ventaja y se encuentra a un solo triunfo de pasar a la final; segundo, porque los juegos que faltan se realizarán en el Kukulcán, donde los nuestros se mostraron imbatibles; y tercero, porque el equipo melenudo luce mucho más completo y balanceado que el corsario.

Al caso, es de esperarse que en el anchuroso Kukulcán, los bates filibusteros no sean tan exitosos, y que, en cambio, la columna del line up melenudo —Aguilar, Valdez y García- retornen a su nivel de excelencia, de lo que ya comenzaron a dar muestras el pasado domingo.
Para el sexto juego treparán a la loma de nueva cuenta el zurdo Tomás Solís por los nuestros, y el derecho Francisco Campos por los de Campeche.

El encuentro promete ser tan intenso como el primer duelo entre estos lanzadores, y más aún cuando el sabio Lino Rivera se juega el todo por el todo, sin margen para la derrota. Entretanto, los Pericos poblanos velan armas en la Angelópolis, a la espera de que concluya el agarrón en el Sureste, tratando por supuesto de transformar la expectativa en ventaja para su causa.

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