Maryland.- La gran promesa venezolana del peso medio, José “Bolivita” Uzcategui tuvo esta noche aquí la noche más triste e injusta de su carrera al perder la pelea que sostenía con el ex olímpico estadounidense Andre Dirrel por descalificación, luego de irle ganando por puntos en su propia casa, a causa de un suceso circunstancial propiciado por el réferi Bill Clancy.

Uzcategui, además del desconcierto causado por la ineficiencia del tercero sobre la superficie, debió soportar que el entrenador y tío de Dirrel, Leon Lawson lo increpara y, sorpresivamente, le soltara dos golpes a la cabeza, uno de los cuales, el primero, se estrelló plenamente en su quijada, girándole el cuello en un ángulo de 45 grados.

El venezolano increíblemente se encuentra bien y asumió un papel honesto al no tirarse sobre el ring, como posiblemente lo hizo Dirrel y debió retirarse de la tarima acompañado de su representante Sean Gibbons, quien aseguró que presentará cargos esperándose una demanda de varios miles de dólares.

Al final del octavo asalto, justo al final, Uzcategui estaba encima de Dirrel y soltó una combinación de tres golpes, de los cuales el último llegó justo un segundo después de que sonó la campana.

El sudamericano, uno de tantos talentos venezolanos que de años atrás deben pelear fuera de su país por razones de sobra conocidas, comenzó la combinación antes de que sonase la campana e iba en plena inercia cuando vino el tañido y dio el último golpe que mandó a Dirrell a la lona de donde o no quiso, o no pudo reincorporarse, para dar pie a la descalificación.

Al momento del suceso, el réferi estaba lejos de la escena, en vez de estar junto a los boxeadores, sabedor de que así debía haberlo hecho, toda vez que estaban en pleno intercambio y de que venía la campana y que era el único que podía detener las acciones en tiempo.

Empero, no lo hizo y dio pie a un desaguisado que empaña su carrera, el triunfo de Dirrel y al boxeo principalmente.

Uzcategui es bien recordado en tierras yucatecas, donde combatió en junio de 2011, luego de ayudar como sparring al entonces prometedor local, José “Barretas” Pinzón, con quien trabó una buena amistad.

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