Mérida.- Con motivo de la muerte del insigne e histórico boxeador panameño Eusebio Pedroza, el viernes pasado, les compartimos queridos fans, una biografía suya, escrita hace poco menos de tres años (agosto 2016), en colaboración para la gran revista que fue KO Boxeo mundial.

La biografía, por supuesto, resalta, los mejores momentos de quien merece estar en el mismo sitial de Roberto Durán, al menos en la historia del glorioso boxeo panameño, y a quien por cierto, superó en triunfos en peleas de campeonato mundial.

El propósto final es que los fans de ahora conozcan un poco de alguien que, hoy día, no es valorado por muchos de los “medios especializados” actuales, tan dados a lo contemporáneo y a olvidar lo pasado, principalmente, porque no lo vivieron y no les importa conocerlo.

A continuación, la biografía del gran Eusebio Pedroza:

Por Juan Carlos Gutiérrez.

Eusebio Pedroza: La estrella olvidada de la pléyade estelar del boxeo panameño

Mérida, agosto de 2016: .- Es el boxeador panameño con más triunfos en peleas de campeonato mundial pero es al mismo tiempo el menos ponderado de todos los que están en la principal vitrina que el pugilismo de ese país tiene en el Museo del Boxeo Universal.

Eusebio Pedroza, un boxeador de habilidades extraordinarias, de sólida pegada, pero sobre todo de enorme oficio, dueño de gran técnica, pero también de mañas de todo tipo que sabía emplear muy bien.

Toda esa amalgama de características, recursos y sapiencia le permitieron convertirse en el ser humano que mayor número de defensas haya hecho del campeonato mundial de la división pluma.

Con el apodo de el “Alacrán” (que por cierto no fue muy conocido en su carrera, al menos no fuera de Panamá), Pedroza hizo no una carrera tan larga como las de Hilario Zapata y Roberto Durán, quienes después de él son los máximos ganadores de peleas de título mundial para Panamá.

Sin embargo, sí fue lo suficientemente meritoria para acumular 22 triunfos en 20 peleas de campeonato mundial, 21 de ellas en la división pluma en la que solo perdió en una ocasión, por decisión y hacia el final de su carrera, en patio ajeno.

Nuestro héroe en la edición de este mes de ¿Quién no Recuerda?, vino al mundo en la Ciudad de Panamá el 2 de marzo de 1953 en una familia, “para variar”, de escasos recursos económicos.

Dese su temprana juventud el jovencito Pedroza se fue interesando en el boxeo, viendo los logros de los ídolos nacionales Ismael Laguna y Roberto Durán.

Larguirucho, algo “enclenque” (sumamente delgado como se dice en México), Pedroza se tomó el riesgo y debutó el 1 de diciembre de 1973 en Santiago de Veraguas noqueando a los 2:20 del cuarto asalto a Julio García, bajo promoción de Jesús Gómez.

Así, Pedroza hilvanó nueve éxitos, hasta que un día le pasó lo que virtualmente a todos: Perdió, y fue noqueado.

El “villano” fue Alfonso Pérez que lo noqueó en tres rounds, dejándolo con la cara hacia las lámparas y obligándolo a mejorar y a ser más estricto consigo mismo.

Boxeador de rápida evolución, el “Alacrán”, quien militaba, para entonces en peso gallo, recibió la gran oportunidad que todo boxeador quiere, en su pelea 16, el 3 de abril de 1976 ante el invicto “mega-ponchador” y subcampeón olímpico, Alfonso Zamora, quien lo puso a dormir de manera espectacular en el segundo round en pleito por la corona universal gallo de la AMB.

Una combinación preciosa y precisa de derecha e izquierda, mandaron al panameño con medio cuerpo fuera del ring, y aunque valiente, logró reincorporarse, no le fue permitido continuar.

Sin desanimarse, el canalero, ya para entonces de 23 años, regresó a su país y aceptó una pelea en Venezuela, donde también fue noqueado en seis rounds por Óscar Arnal. El detalle de esa pelea no fue la derrota, no fue el nócaut, sino que el canalero volvió de nuevo derrotado a Panamá, pero con la mandíbula fracturada.

Aún con eso, terco, y desoyendo los consejos de su familia, Eusebio siguió e hilvanó tres victorias, la primera por decisión y otras dos por nócaut, ya en peso pluma.

Suponiéndolo un retador fácil, por sus antecedentes recientes y con una buena bolsa de por medio, el español Cecilio Lastra aceptó enfrentarlo en Panamá y así, el 18 de abril de 1978 sobre el ring del gran Gimnasio Nuevo Panamá lo noqueó en 13 vueltas para ganar la corona pluma de la AMB.

Así, durante los próximos siete años, asesorado por los experimentados técnicos Leonel Hoyte y Matty Baby, Pedroza se convirtió en un campeón del mundo en los hechos al defender el título no sólo en la comodidad de hacerlo en casa, sino de defenderlo contra todo en muchísimas ocasiones, una suerte de Miguel Canto e Hilario Zapata.

Pedroza es el campeón que más veces haya defendido el cinturón mundial en más países, haciéndolo en ocho distintos y repitiendo en algunos de ellos para totalizar 14 exposiciones fuera de Panamá.

Además de Panamá, por supuesto, expuso la corona en Puerto Rico, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, Venezuela, Papua Nueva Guinea, Italia e Inglaterra, donde la perdió el 8 de junio de 1985 en su vigésima defensa ante el irlandés Barry McGuigan por decisión en 15 asaltos en Londres, Inglaterra.

En el camino, Pedroza venció a algunos púgiles de lo mejor de lo mejor de la historia, como Rubén Olivares, y de su tiempo, como su paisano Jorge Luján, Juan Laporte y Rocky Lockridge.

Compitió simultáneamente por el reconocimiento unánime como el mejor de su peso con otro grande, más conocido por la lamentable circunstancia de su muerte prematura, pero en opinión de quien esto escribe, de su mismo nivel: Salvador Sánchez Narváez.

La opinión pública generalizada da como un avasallador favorito al mexicano sobre Pedroza en un hipotético pleito que jamás ocurrió, en lo cual no estamos de acuerdo.

Ciertamente Sánchez pudo haber vencido al canalero, pero éste también tenía fundadas posibilidades de vencerlo…y no me importa, quien pueda cuestionar esta reflexión o incluso reirse de ella.

Tuvieron dos enemigos en común: Juan Laporte y Patrick Ford.

Ambos vencieron a los dos, solo que Sánchez, al igual que Pedroza derrotó por decisión a Laporte, pero a diferencia del panameño, no pudo noquear a Patrick Ford y apenas pudo derrotarlo por veredicto mayoritario.

Claro, esto no quiere decir que uno era mejor que otro, o el otro peor que aquel, pero sirve como una referencia para entender que estaban en el mismo plano competitivo.

La carrera del gran panameño, después de haber sido destronado entró en declive y decidió retirarse en 1986, para volver cinco años después  y retirarse ya definitivamente en1992, dejando un récord de 41-6-1, 1 NC, con 25 KOs.

Pertenece al salón de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota desde 1999 y hasta donde se sabe, tiene una vida agradable, tranquila, con una pensión sencilla,  justa de parte del gobierno panameño, único de un país en pensionar a sus ex campeones mundiales.

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