Londres.- El mexicano Julio César Martínez, quien ha tenido una vida azarosa y en algunas ocasiones con poca fortuna, llegó a esta capital del boxeo reglamentado para dar la pelea de su vida, apalear al monarca Charly Edwards y conuistr el cetro mundial mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Martínez, alguna vez preso por defender a su familia de unos delincuentes que los asaltaron y ofendieron y a quienes dio una paliza callejera, recordó quizás ese pasaje y uno más reciente cuando estuvo a punto de no venir a esta ciudad, e inspirado en su mala suerte, obligó a la fortuna a sonreirle a base de valor, determinació y potencia.

Luego de dos rounds en los que había evidenciado cierta superioridad, el muchacho originario de la Ciudad de México de 24 años, salió al tercer episodio a tirar golpes como desesperado y desfondó con cañonazos abajo a Edwards al que tumbó para la cuenta definitiva.

El americano puso en predicamento su coronación al, innecesariamente, darle una “puntilla” extra al británico con un golpe, entre la espalda y la zona hepática, cuando y estaba de rodillas en la lona.

El réferi, al parecer, no se dio cuenta de ese detalle y procedió a la cuenta, para declarar el nócaut efectivo.

Si hubiera sido conscente de la acción torpe y, reiteramos innecesaria del mexicano, pudo haber, incluso declarado una descalificación que podría haber confirmado el “divorcio” del desafiante con la buena fortuna, pues con el triunfo ya siendo un hecho, podría haber perdido el pleito y la faja mundial de una manera por demás absurda.

Para su fortuna no lo fue así y el CMB, que rigió la pelea, mantuvo el nócaut efectivo en su favor, para darle a México un nuevo campeón del mundo.

Martínez suma su nombre, en la versión del CMB, al de otros monrcas previos como Efrén Torres, Miguel Canto, Freddy Castillo y Gabriel Bernal, etre otros.

 

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