Por Jorge Canto Alcocer, publicado en el Diario Por Esto.

Mérida.- Finalmente las cosas quedaron como estaban, y como se auguraba.

Los Diablos Rojos del México tuvieron en los últimos días a los Guerreros respirándoles en la nuca, pero conservaron el liderato, y reciben en su nuevo parque a los Tigres de Quintana Roo.

Por ende, los oaxaqueños se mantuvieron en la segunda posición, por lo que la noche de este martes reciben, en punto de las siete, a nuestros Leones de Yucatán, que, por su parte, terminaron como líderes de la segunda vuelta, y son el equipo más embalado de toda la Liga.

En las dos contiendas sureñas se escenificará el eterno duelo, pitcheo contra bateo, una confrontación que históricamente se ha definido por el primer factor, pero que, como siempre en la hermosa pelota caliente, escribirá su propia narrativa en esta ocasión.

La similitud en las series se vive prácticamente en todos los ámbitos, ya que incluso los parques juegan a favor del local: en la Ciudad de México y en Oaxaca la pelota vuela, y con ganas; en tanto que en Cancún y Mérida son las curvas y los efectos de los lanzamientos los que rompen con mayor logro.

Creemos, entonces, que serán dos agarrones formidables, con muchos momentos dramáticos y decisivos.

Centrémonos en la serie que implica a los melenudos. Siendo ya todo de a borrón y cuenta nueva, los numeritos de la campaña son meras referencias.

La clave estará en la forma en la que llegue cada novena. Por parte del pitcheo yucateco, nuestra arma principal, satisface la manera en la que llegan los abridores César Valdez y Dustin Crenshaw.

Ambos fueron designados desde ya para lanzar los juegos uno y tres; y preocupa lo que se ha visto recientemente de Negrín y Samayoa –que tirarán los partidos dos y cuatro-, si bien éste último cerró con brillantez la campaña, con serpentina de seis hits y una carrera en seis episodios, en los que arregló a nueve leoneses, a cambio de conceder únicamente dos pasaportes, una salida en la que empleó 94 pitcheos.

Por el lado de los Guerreros, todos sus abridores terminaron con pésimos números, pero Alex Delgado, quien se encargará del primer partido, tuvo una segunda vuelta de antología, con récord de 5-1 y efectividad de 3.67.

En cuanto al relevo, los Leones, bajo la batuta de Gerónimo Gil, encontraron finalmente la cuadratura al círculo, con la hasta ahora invencible combinación del zurdo Parra y los derechos Ávila, Burgos y Lueke para sacar los últimos nueve outs.

Oaxaca no tiene una definición tan completa de su relevo, en el que destacan el zurdo situacional Jonathan Partida (2-1, 1.89, lo utilizan sólo contra bateo zurdo) y el derecho Erick Casillas (7-1, 4.06), en apoyo del cerrador venezolano Miguel Socolovich, quien tras un inicio titubeante, terminó la campaña a tambor batiente, para concluir como cuarto lugar de salvados, con 23 en 27 oportunidades, y un aceptable 3.86 de limpias. (0.77 y 7 rescates en los diez juegos que participó en agosto).

Es sabido que el bateo de Oaxaca es superior al de Leones, aunque en porcentaje esta ventaja es mínima (una milésima, .301 frente a .300), pero los Guerreros conectaron 50 cuadrangulares y anotaron 80 carreras más que Yucatán.

También robaron 30 colchonetas más que los melenudos, siendo el principal responsable de todo esto el tremendo Alonzo Harris, uno de los principales candidatos a Jugador Más Valioso de la Liga, con sus estadísticas impresionantes:

.343 de porcentaje (lugar 20), 34 dobles (lugar 4), 39 cuadrangulares (lugar 3), 117 producidas (segundo lugar, sólo dos detrás del líder, el acerero Chris Carter), 131 anotadas (líder de la Liga), 45 robos (segundo lugar), 324 bases alcanzadas con sus jits (líder del circuito) y .691 de slugging (segundo de la Liga, 18 milésimas detrás del líder Carter).

Anular al estadounidense es, por tanto, crucial para el pitcheo selvático, aunque se debe hacerlo sin descuidar a sus coequiperos Moisés Sierra (18 bambinazos, 84 producidas, .355 de porcentaje), Alex Valdez (16 homers, 77 producidas, .322) y el veteranísimo receptor Erick Rodríguez (décimo de la Liga en porcentaje de bateo, con .356)

La lógica (algo que generalmente se extravía en el Deporte Rey) nos dice que nuestros Leones deben, con su tremendo pitcheo, alzar el brazo.

Además de su gran ventaja en el factor fundamental del juego (Leones fue segundo en efectividad colectiva, con 4.45, frente al 5.77 de Oaxaca, que ocupó la novena posición), los yucatecos llegan funcionando en plenitud, como el mejor equipo de toda la Liga en la segunda vuelta y presumiendo armonía desde que ocupa el mando el oaxaqueño –para que la cuña apriete- Gerónimo Gil.

En la otra batalla sureña, también creemos que los Tigres deben salir triunfadores, merced a su superior pitcheo, pese a que en el standing general quedaron seis juegos y medio por debajo de sus rivales tradicionales.

Eso dice la lógica, lo que diga Doña Blanca lo comenzaremos a saber desde esta misma noche.

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