El “Venado” Ceballos, profeta en su tierra; gana bien al “ché” Reynoso

Explosivo triunfo del colombiano Angulo y triunfo por nócaut, aunque complicado de Elías Espadas

 
El chamaco de la colonia Cortés Sarmiento le echó ganas al asunto, aunque por momentos pareció desesperarse ante un rival que le salió bravo, bueno y con más oficio del que se esperaba para un boxeador de seis rounds (iba a pelar con Abel Rueda) y que le faltó el respeto más de una vez.
 
 
Por ello, varios golpes, sobre todo ganchos y volados le entraron al yucateco que tuvo problemas para manejar la pelea a la distancia y para someter a su enemigo que, según trascendió, tenía muchas más de las 10 peleas con las que fue anunciado en su debut en Mérida.
 
Cuando parecía que su falta de potencia haría que el pleito se fuese a los ocho rounds pactados, Elías prendió y lastimó al “Castor”, quien no pudo evitar evidenciar su malestar y recibió una combinación que lo puso en la lona de la que se paró rápidamente.
 
Valiente, aceptó el intercambio con el yucateco, hasta que ya vulnerable, recibió otra descarga que lo dejó de nuevo en el suelo, de donde de nuevo se levantó con el experto aval de Mario “Bigotes” Mena, quien al verlo caer por tercera ocasión, ya muy lastimado, optó, ahora sí, declararlo fuera de combate.
 
Buena labor del buen amigo del “espeso mostacho”.
 
Espadas ganó bien, contundentemente, pero suponíamos que lo veríamos mejor de lo que pudimos observarlo, pues aunque mostró condición y recursos, le faltó ese “algo” para convencer.
 
Eso sí, si se cuida (esperamos que sí, porque es “poch gimnasio” y “poch disciplina”), y mejora, puede llevar gente a carretadas a la arena, porque tiene gran carisma por su pinta de boxeador caro, de gran estampa y presencia y facilidad para vincularse con el público, sobre todo con el femenino que se le tiraban encima como los políticos al dinero.
 
EL SURINAMÉS SPOONGE, FÁCIL SOBRE LA MOLE SALAS
 
A su vez, el peso completo surinamés, Tyrone Spoonge preservó su invicto al anestesiar al mexicano Juan Carlos Salas a los 2:24 de pelea, o sea, en el primer round.
 
El fortachón moreno mandó tres veces a la lona, incluso con “whascopes” a su rival de 128 kilos y pico de peso, la última de ellas con un espeluznante upper cut que lo dejó como los toros de lidia cuando reciben la puntilla, caído de lado y levantando una patita…ya ni cuenta del réferi hubo.
 
“RUBENCITO” Y SU BOXEO MONORÍTMICO
 
En tanto, Rubén García venció por decisión mayoritaria en ocho rounds a Ricardo Burgos en peso pluma en una pelea en la que luchó un poco y lució como suele, poco espectacular, pero efectivo y con un boxeo por nota. No hay nada más que añadir.
 
LAS DEMÁS CON CASI TRAGEDIA INCLUÍDA
 
Asimismo, Carlos Romero derrotó por decisión unánime en seis vueltas en peso súperligero, a Jesús Mercado, mientras que el ex olímpico argentino en Río 2016, Ignacio Perrín, tuvo su debut profesional en esta ciudad del sureste mexicano, donde venció por kot en tres rounds (1:56) al yucateco Roberto Leal en peso pluma
 
Alan Casiano y Antonio Carnicero Rojas empataron a cuatro vueltas en la división de los súperligeros.
 
Por su lado, el tabasqueño Iván Silva noqueó de manera impresionante a los 35 segundos del primer campanazo a Longino Álvarez en peso pluma.
 
Álvarez se “comió todito” un gancho de izquierda que le entró pleno a la mandíbula, mandándolo a la lona, donde quedó privado de la conciencia.
 
Los médicos subieron a atenderlo y con el apoyo de paramédicos, luego de hacerlo cobrar la conciencia y con una ambulancia que se encontraba en la arena con todo el soporte y apoyo médico necesario, lo enviaron para su chequeo al Centro Médico de las Américas de esta ciudad, donde pasará la noche, solo para descartarle un daño mayor, tal como se hace en las plazas boxísticas de primer nivel.
 
El pronóstico preliminar es de recuperación total, pero será sometido a estudios para descartar un problema mayor.
 
“EL XIX”
 
1.- “El Venado” Ceballos tuvo un buen estreno ante su gente y se le vio bien, con mucha condición para pelear 10 rounds con un rival que lo superaba, y por mucho en experiencia. Elías ganó también, de manera más espectacular, aunque se vio menos convincente.
 
Los dos hacen click con la gente, pero eso no será suficiente si no lo acompañan de triunfos, o derrotas, pero que convenzan a la gente. A veces, perdiendo se deja un mejor sabor que ganando.
 
Los dos tienen buena estampa, pero eso lo deben de acompañar de una presentación más seria sobre el ring; no puedes subir a la tarima con una maraña de cabello o “nido de yuya” que se asocia con temas non sanctos.
 
Por otro lado, Espadas tiene la costumbre de subir con una falda en vez de un pantalóncillo. Ese tipo de “indumentaria” la queda a gente locuaz, deschavetada como el “Macho” Camacho (quepd) o el “Maromero” Páez y el buen “Latin” no tiene esa personalidad, sino una de más aplomo y de galán.
 
2.- Julio Tarragó es un hombre extrovertido y a veces hasta folclórico, pero anoche se pasó de tueste a la hora de celebrar los triunfos de Elías y el “Venado” que si bien fueron valiosos (como casi cualquier victoria), ni siquiera ellos lo festejaron de la manera que el mejor entrenador local de los últimos años lo hizo, dando manotazos, gritando, dando casi volantines, como si sus pupilos hubieran ganado el campeonato mundial, cuando solo ganaron sendas peleas.
 
Al buen “Julicho” solo le faltó subirse al vértice de las cuerdas y brincar en ellas, o dar una maroma como la que el mejor boxeador que este periodista haya visto, Ray Leonard, ganó su tercera corona y su segunda en pesos distintos cuando destronó a Ayub Kalule como monarca súperwelter en el Astrodome de Houston. 
 
3.- Nuestros respetos a la empresa y a la Comisión de Boxeo de Mérida (CBM) por su gran nivel demostrado en la pelea de Longino Álvarez que cayó como muerto, quedó privado de la conciencia por minutos.
 
Por un lado, la CBM, con su gran grupo de médicos, especialistas, encabezados por su presidente, Santiago Basto Mejía, subieron a la tarima, detectaron el problema, estabilizaron al muchacho, lo hicieron volver a este planeta y lo canalizaron a una clínica privada, no a cualquier lugar.
 
A su vez, A&T, tenía en la arena una ambulancia con todo el soporte necesario, paramédicos incluidos y cuando le fue notificado al promotor Andrew Pérez la necesidad de llevar a Álvarez a un hospital de primera, él fue el primero no en aceptar, sino en pedir que así fuera.
 
Esto no demuestra, sino que reitera que no cualquiera puede y debe recibir permiso para hacer box. ¿Se imaginan que esto hubiera sucedido en la velada que una dizque empresaria “chan promovió” en Kanasín semanas atrás o que otro “maistro” que anda por allá y que tiene que pagar los sueldos de sus boxeadores con boletos se viera en una circunstancia como esa?
 
Por eso, señores y señoras de las veinte mil comisiones que existen en Yucatán, no acepten a cualquiera como promotor.
 
Esta es una actividad que solo pueden o deben hacer empresas serias y consolidadas como A&T, Max Boxing y Yucatán Boxing y, se nos olvidaba, el “Platanito” Arjona, con apoyo de esta última.
 
Nunca será lo mismo una de estas a, por ejemplo, “Cheese Burger Promotions”.
 
4.- A propósito, de manera muy acertada, Julio Tarragó, al ver lo que ocurría con Longino Álvarez, le espetó a uno de sus boxeadores que esos son los resultados de no subir al ring en la mejor condición física y que se reflejen en ese espejo. Por eso, comentó, los presiona y hasta atosiga para que entiendan el sentido de la disciplina a lo máximo.
 
5.- Gusto, mucho gusto nos dio ver al gran amigo anunciador Ricardo Kim Yuh, que tenía ya años de no presentarse en Mérida. No sólo se le vio en forma, sino aún mejor en las dos peleas que le tocó anunciar. “El Chinito” es todo un profesional y logró encender a la gente.
 
6.- Los ex campeones mundiales Freddy “Chato” Castillo y Gustavo “Guty” Espadas jr. le pusieron su toque a la función en la que estuvo el top ten del boxeo mundial, Guillermo Rigondeaux, que anduvo de incógnito.
 
Por cierto, Castillo recordó los meses que vivió en Argentina con José Camargo, al ver a los equipos de ese país que vinieron a combatir y con los que hizo buenas migas.

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