Mérida.- Cuando muchos habíamos pensado que habíamos vito todo en el boxeo, el campechano Lorenzo “Lorito” Bautista nos enseñó que nuestra capacidad de asombro aún da para más.

Bautista, que estaba haciendo un buen papel y una pelea decorosa ante José “Barretas” Pinzón, súbitamente se bajó en cuestión de un segundo su short de boxeador y le prestó una trusa a Rommel Pacheco para echarse de manera súbita e inesperada un clavado justo en el centro del ring en la pelea estelar de la velada de este viernes en el domo del FUTV, la cuál concluyó en el cuarto episodio ante un lleno a reventar de más de dos mil 500 personas.

Bautista, quien estaba siendo superado por el “Barretas”, se fue en banda al lanzar un volado de izquierda sobre la humanidad del yucateco y con el viaje del golpe dio una vuelta sobre su eje para caer de rodillas, sin mediar golpe alguno y quedarse ahí inexplicablemente, sorprendiendo a todo mundo, pero principalmente al réferi Mario “Bigotes” Mena, al que con todo y su experiencia, “chamaqueó”.

Mena, sorprendido, no halló otra alternativa más que contarle, cuando más “avispado”, debió haberle hablado y advertido que lo iba, no sólo a descalificar, sino a pedir que no le pagasen su bolsa (algo para lo que el tercero sobre la superficie no está en los hechos facultado, pero que bien habría funcionado en este caso).

El “Loro”, tipo con experiencia a nivel regional, si ya no quería combatir, debió haber esperado una combinación del buen “Barretas” o ser llevado a las cuerdas y esperar una maquinita de golpes, para tirarse, o que le detuvieran la pelea, pero no hacer eso. Hasta para echarse un clavado hay que ser profesional. El tiempo oficial fue de 02:04.

Eso sí, a nuestro juicio objetivo, de ninguna manera se trató de una “tijera” (derrota concertada desde antes, para favorecer al local), sino que Bautista ya había sido golpeado lo suficientemente por Pinzón y ante la falta de fuerzas y el malestar interno, su final estaba próximo.

El ahijado de nuestro buen amigo sr. Eliseo González, fue golpeado y desfondado por  Pinzón y ante el castigo creemos que ya andaba buscando, como los toros en el ruedo, donde agacharse, pues su futuro no era nada halagüeño.

Sin que sea atribuible a él o a la promoción, la manera en que el resultado se dio deslució un poco su triunfo, pero fue una muy buena reaparición de “Pepito” Pinzón, quien se vio mucho mejor de lo que esperábamos, con mucho aire, en plena forma, no se vio oxidado, incluso hasta potente y nada fuera de distancia como sería natural tras cerca de tres años de inactividad.

“Me sentía mal, tenía un problema en los riñones y si hubo un golpe que recibí”, dijo ya abajo del ring el “Loro”, mientras que su manejador, Joaquín “Tzekub Baloyán” Barahona, sonriendo le respondió que si, hubo golpe, pero uno fantasma, mientras le daba un “lapo” de broma en la parte posterior de la cabeza.

Antes del sorpresivo final, los dos boxeadores no se reservaron y brindaron un buen espectáculo, saliendo airoso el “Barretas”, que sin haber solucionado sus carencias técnicas, sobre todo en la defensa (baja mucho la mano izquierda y sigue teniendo problemas para aprovechar la ventaja de sus largos brazos), ofreció una muy buena pelea.

Bautista parecía estarlo cazando, pero no logró conectar bien al yucateco con el volado o gancho de derecha que creemos estaba tratando de tirarlo, aprovechando sus descuidos con mano siniestra (zurda).

Empero, las veces que lo golpeó, sí logró estremecerlo, aunque no ponerlo en mal estado.

A nuestro parecer, al darse cuenta de que faltaban seis rounds, ya castigado, dolido y viendo que Pinzón, no sólo no bajaba su ritmo, sino que iba para arriba, Bautista pensó que lo mejor eran rendirse y eso fue precisamente lo que hizo.

Con el resultado, “Pepito” Pinzón, mejoró su marca a 34 peleas, de las cuales ha ganado ya 26, 17 por nócaut, con ocho reveses. El “Loro”, se queda con 17 peleas, de las cuales ha ganado ocho, solo tres por la vía rápida, con ocho reveses y un empate.

la afición, que se dio cita en buen número a la sede del FUTV, despidió al carismático púgil con muchos aplausos que sofocaron los abucheos y buuuuus que inundaron previamente la arena con el clavado del “Lorito”.

AFÓNICO LADRIDO DEL “PERRÓN” BERRÓN

En accidentada pelea (wélter), que por momentos tuvo tintes de espantosa, el novato Darwin Berrón ganó merecida, aunque deslucidamente por decisión en cuatro rounds un pleito que no supo y menos aún pudo manejar ante el mañoso, pero valiente crucigrama tabasqueño Luciano “Olmeca” Chaparro que no vino a ganar, ni a echarse, sino a echarle a perder la noche al yucateco que llegó a tres éxitos, en tres salidas.

Mucho tuvo que ver en el desarollo de la pelea un rigorista descuento en el primer round de un punto del réferi David “Artista” Silva al “choco”, por un golpe en la parte trasera de Berrón, al que previamente no había llamado la atención, cuando saliendo de un clinch se descontó a Chaparro.

Para terminar de amolarla, ya habiendo sonado la campana, cuando pasaban uno junto a otro para irse a sus esquinas, Berrón sacó el cobre al aventarle un empujón con el hombro al tabasqueño en plena cara del réferi (quien inexplicablemente fue el único en la arena que no se dio cuenta) dando pie a una minitelenovela de Chaparro, que “hizo su iris”, cual futbolista, de estar lesionado, lo cual no era cierto.

Tuvo suerte, mucha suerte el chamaco Berrón de que el “Olmeca” le faltó un poco de colmillo, pues con esa agresión después de la campana, por la que incluso el presidente de la Comisión de Boxeo, Santiago Basto reconvino a Silva en el descanso del primero al segundo round, pudo haberse tirado a la lona y alegar estar lastimado y no levantarse de allá hasta que descalificasen al yucateco, como le sucedió dos veces a Terrry Norris con el dominicano Luis Santana. 

Berrón ganó bien, no lució como en su anterior pelea, pero para él, sin quererlo, esta ha sido la mejor de las tres peleas que ha tenido, pues ya supo lo que es el boxeo de verdad y aprendió lo que no había conocido en sus dos anteriores salidas, ni en su etapa como amateur.

Eso sí, le falta aprender mucho para demostrar que puede aspirar a cosas importantes y aprender a boxear mejor y a acumular recursos técnicos, pues no parece ser noqueador de un solo golpe.

Si esta noche hubiera hecho fintas al momento de atacar o de retroceder, moviéndose a los lados para no enfrentar frontalmente a Chaparro y sí golpearlo lateralmente con menores posibilidades de que lo abracen y le bloqueen su golpeo, le habría ido mejor, pero a final de cuentas ganó y mal no se vio.

Las puntuaciones, exactas y precias fueron de 40-33 (siete puntos de ventaja), por todos los cuatro rounds ganados por el yucateco y los tres puntos que en total Silva le descontó a Chaparro, quien tras el descuento del primer asalto y ver que la cosa no era pareja tras el empellón (innecesario) de Berrón, aparentemente se desanimó y se fue por el lado oscuro del boxeo.

El “SONRICS” RAMÍREZ, EL MEJOR DE LA NOCHE

El minimosquita Iván “El Sonrics” Ramírez dio una demostración de cómo se debe meter la mano izquierda y de buen boxeo ante su más pesado rival, Enoch “Cóndor” Pérez al que noqueo técnica y no efectivamente como el amigo anunciador “Puma” Chuc dio a conocer a la afición (él alega que lee estrictamente lo que la comisión de box le entrega).

Ramírez, quien se vio bien con su boxeo vistoso, ofensivo, de ritmo cambiante, gracias a su buena condición fisica, derribó a Pérez en el tercer asalto  y cuando le estaba dando ya una paliza, la pelea se acabó al 01:02 del cuarto episodio.

Al “Sonrics” no le importó que su rival fuera mucho más pesado (le llevó unos tres kilos el día del pesaje), fue siempre por él y con buen trabajo ofensivo-boxístico lo sometió. Deben venir cosas mejores para él si sigue trabajando disciplinadamente con su entrenador, “Baloo” Falcón.

LAS DEMÁS.

En tanto Irving “Pumita” Fuente se impuso por nócaut efectivo al minuto con 36 segundos del cuarto asalto sobre Kelvin “Torito” Díaz en la cuarta pelea de la noche en peso wélter. Un volado  de izquierda  a la mandíbula del burel fue suficiente para que éste no pudiera seguir en la contienda ya que se levantó noqueado a la cuenta de siete.

Fuente parecía estar “gaseado” desde el segundo round y se veía sin fuelle, aunque aparentaba buen estado físico. Luego supimos que a unas horas de la pelea le entró una diarrea marca diablo, que le siguió estando incluso dentro de la arena, lo que mermó sus facultades. Por cierto, a su hermano, Luis “El Pumita” (de quien nos dicen que ahora está convertido en León), le pasaba lo mismo en su época de boxeador.

Aunque formalmente ya tenía una pelea como profesional, ahora el “Pumita” sostuvo su primera pelea como tal con todas las de la ley, pues ahora sí cobró en efectivo.

A su vez, el siempre ofensivo William “Castigador” Puch mantuvo su paso invicto al imponerse por decisión unánime a José “Pony” Abán en la división mosca en buen pleito.

Por su lado, Miguel “Estilista Tzec no tuvo el debut esperado y víctima de su terquedad de golpear en la parte trasera de la cabeza, pese a que ya le había sido deducido un punto, sufrió otros descuentos por parte del réferi y cayó merecida, aunque lamentablemente por decisión unánime ante Didier “Bandido” Canto en peso minimosca.

Tzec fue superior, pues dio más y mejores golpes, pero obcecado en desobedecer al réferi, tuvo como respuesta el descuento de puntos y la derrota en su debut profesional. Vendrán más oportunidades para él luego de esta gran pelea que, por mucho, fue la mejor de la noche. 

En la primera pelea, David “Megaduro” Nájera perdió el invicto al caer por decisión unánime ante Rubén “Explosivo” Estrella en súper pluma en pleito de bostezos, de boxeadores lentos, faltos de condición física y que desentonaron con los otros pleitos.

Buena función la organizada por Max Boxing de la que los fans, pese al desaguisado con el “Lorito”, debieron haber salido satisfechos; no había de otra.

El Xix.

Peleas parejas, equilibradas, espectaculares algunas, otras no tanto, pero siempre parejas, sin que se percibiera diferencia abismal entre uno y otro rival y manteniendo, como es la divisa de Max Boxing, el interés de los asistentes.

El “Barretas” volvió y aunque su rival no fue nada del oro mundo, convenció de que quiere regresar a hacer bien las cosas. Se vio bien el carismático boxeador. Dicen que para septiembre sería su reaparición.

Nos dio mucho gusto saludar el también carismático, pero comentarista y amigo Russel Gutiérrez Canto, quien pasó buenos momentos en la arena.

Un aplauso al público que llenó, o mejor dicho retacó la arena en la que quizás ha sido la mejor entrada a una función de boxeo en el inmueble del Periférico, a donde asistieron cerca de tres mil personas.

 

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