Mérida.- Hoy hace 30 años, Diego Armando Maradona saltó desde el plano terrenal del estadio Azteca para convertirse en deidad perpetua del fútbol y del deporte, con una actuación que en 90 minutos le cambió la vida y trastocó para siempre, y para bien, la historia del fútbol.

Con el ambiente aún de nostalgia, desazón y tristeza por la eliminación unas horas atrás de la selección mexicana de los cuartos de final de su Mundial de México 1986, el estadio Azteca secó sus lágrimas y levantó los brazos para aplaudir la gesta “Maradoniana” que con dos pinceladas, una de picardía latinoamericana y la otra, la más emblemática expresión plástica de arte, aplicada al “juego del hombre”, según el también perpetuo Ángel Fernández, se instaló perpétuamente en el imaginario colectivo del deporte.

Diego Maradona anotando segundo gol a Inglaterra del 220114 Mundial México 1986

Fue justo una semana después de la más emblemática expresión fotográfica, aplicada al mismo “juego del hombre” de Manuel Negrete, cuando Maradona le tomó el pelo al árbitro tunecino Ali Benneceur al anotar el 1-0 con la mano, ganándole el brinco al portero inglés Peter Shilton.

Diego Armando Maradona anotando el 2-1 a Inglaterra el 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca

Pero el mismo Bennenceur asegura que su cabellera nunca se movió de su cráneo y que no fue él al que engañaron, sino a su juez de línea, el búlgaro Bogdan Dotchev, quien avaló el tanto al correr al centro del campo.

Diego Armando Maradona la mano de Dios

Fue, con ese manotazo de abrir y cerrar de ojos, oculto por su testa, que Maradona tocó, no la pelota, sino las puertas del cielo y de ahí se atrevió a jalarle la mano a Dios y, con ella, empujar el esférico a la meta defendida por Peter Shilton.

Maradona con ángeles 220686

Luego, luego, ya con su carrera desde medio campo, con su jugada de todos los tiempos como bien lo describió en la mejor naracción de esa jugada el también inmortal cronista uruguayo Víctor Hugo Morales, Maradona le dio a Argentina el triunfo, la calificación a las semifinales y una victoria simbólica, sobre Inglaterra en el orgullo, en algo que culturalmente vincula a ambas naciones, para entonces distanciadas por una guerra reciente.

Diego Armando Maradona 220686 la creación

Maradona 2-0 Inglaterra.

Una semana después, allá mismo, Maradona se terminaría de consagrar con un pase perfecto a las piernas de Jorge Burruchaga para que este venciera la salida de Harald Schumacher y le diera el triunfo y la Copa FIFA por segunda ocasión a la nación sudamericana.

 

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