Las Vegas.- El boxeador jalisciense Saúl “Canelo” Álvarez atinó por fin una de decenas de combinaciones que lanzó a lo largo de una muy difícil pelea con el ruso Sergey Kovalev, quien tras mantenerlo a raya en gran parte del duelo, se descuidó, cuando estaba cerca ya de un posible triunfo, para terminar en la lona y pasar a ser una víctima más del boxeador más taquillero de planeta.

Con el triunfo, Álvarez se coronó campeón mundial semicompleto de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y logró un resonante éxito ante un rival que lo puso en evidencia en gran parte de la pelea que parecía ir ganando por un estrecho margen.

Empero, el americano, quien nunca se perdio la fe, salió en ese undécimo round a buscar con mas ahinco el nócaut sobre el europeo y finalmente lo logró, cuando una victoria por decisión no parecía muy factible o, de lograrla, daría nuevaente de qué hablar en su contra, alentando y acrecentado los cuestionamientos que lo han prseguido en su polémica, pero también muy meritoria trayectoria.

Álvarez, si bien es cierto que ganó y ganó, no sólo bien, sino espectacularmente, dejó evidencia de carencias técnicas, que saltaron en su  camino y resaltaron, sobre todo por la disparidad de físico entre él y el ruso.

Kovalev comenzó dominando el pleito, más que por hacer daño al retador, por ser efectivo en su tipo de pelea, al cotragolpe, esperando los embates de su rival, para recibirlo con un firme y punzante jab que eventualmente se volvía recto.

Álvarez, sí, asumió su rol de retador y fue quien llevó la iniciativa, pero viéndose muy poco efectivo, tratando de alcanzar a Kovalev, pero usualmente recibiendo su pistón izquierdo como respuesta.

Ante ello, buscó mover un poco la cintura para internarse en el terreno corto y quedarse a la distancia para golpear al campeón con ganchos o con sus muy veloces combinaciones.

Y sí, de hecho lo logró, pero sin los resultados deseados.

Kovalev, por su lado, no se salió del plan y siguió dando más golpes con su activa mano izquierda que hizo sufrir a Álvarez, que tras el primer tercio de acciones iba perdiendo el duelo, que fue más de de estrategias, que de emoción.

Deseoso, sí, pero incapaz ante un adversario que iba sumando puntos en una pelea por momentos de un mismo ritmo, Álvarez buscaba cómo resolver el crucigrama ruso que le fue entregado sobre el ring del MGM Grand.

Y así, mientras la pelea cruzaba su primera mitad con una ventaja ligera para el campeón ante un retador que sufría para alcanzar a su rival por sus circunstancias físicas, llegó el que a juicio nuestro fue el mejor round para el “Canelo”, el séptio, en el que se vio bien conectando y castigando con evidentes resultados a Kovalev, qien, empero, recuperó el aplomo.

Kovalev respondió en el octavo round, con más golpes que en los anteriores episodios, mientras “Canelo” se mantuvo en retaguardia.

El mexicano se tomó un ligero descanso. Se echó contra las cuerdas, esperando al ruso, que lanzó sus combinaciones con mucha precaución, porque no deja sus manos libres.

Kovalev, m´lento de manos que su retador, o buscaba mucho los bajos, ni tampoco conectar con ganchos o golpes curvos a Álvarez, por la posibilidad de que éste, con más vlocidad, lo conectase fuerte y a modo.

Para el noveno, se vio a un “Canelo” mermado, ya no lanzando los golpes con la misma velocidad.

Kovalev estuvo presionando y se vio con más energía y efectividad en su golpeo.

Se mantuvo al frente en el décimo round, yendo para adelante, buscando la pelea en corto.

Pero en round 11, “Canelo” sorprende al mundo del boxeo cuando un recto puso mal al europeo y contra las cuerdas, donde lo terminó con una derecha al mentón que lo mandó a dormir, para finalizar la noche con una gran victoria que le dio su cuarto trono del orbe.

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