Roma.- El ex campeón mundial en dos divisiones, el alemán Graciano “Rocky” Rocchigiani, murió el martes en la ciudad italiana de Belpasso al ser atropellado por un carro que lo embistió cuando él caminaba sobre la acera de una calle de esta nación.

Rochiggiani, quien si bien fue dos veces monarca del 0rbe (súpermedio y semicompleto), pasó a la historia no por lo que hizo en el ring, sino por atreverse a desafiar al establishment boxístico, demandar al CMB y ganarle ese litigio por una suma de varios millones de dólares

El alemán (41-6-1 con 19 kos) demandó en 2003 al CMB, presidido aún en ese entonces por José Sulaimán (quepd) y logró, al menos por unas horas, forzar el cierre del organismo boxístico que en ese entonces (2003) emitió un comunicado dando por terminada su actividad y retirándose de la regencia pugilística.

Rochiggiani forzó, vía un juzgado internacional, un pago de varios millones de dólares (habrían sido unos 31), luego de una concatenación de hechos que primero, en 1998, lo llevaron a perder su estatus de campeón mundial de un plumazo (había vencido a Michael Nunn), para ser convertido en interino de manera arbitraria e inexplicable (o sea, nada) y luego, tiempo después, ser removido de las clasificaciones sin poder enfrentar por el título al ya entonces campeón reconocido Roy Jones, lo que lo llevó a iniciar el juicio contra el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

El CMB, en una “jugada legal”, anunció su bancarrota y disolución, retirándose de la regencia boxística, lo que habría dejado Rochiggiani sin posibilidad de cobrar un centavo, obligándolo a llegar a un arreglo.

Finalmente, trascendió que si bien Rochiggiani no cobró los 31 millones (habría sido menos de la mitad), sí cobró muchos millones de dólares, que le fueron pagados en parcialidades, dejándolo con dinero suficiente para vivir varias vidas, de manera cómoda y sin apuros.

Empero, inexplicablemente y en algo que comprueba el sino obscuro del boxeador, en 2006 fue arrestado por haber asaltado a un taxista en su pais.

El ahora occiso tenía 54 años de edad y murió en Italia, donde tenía a su pareja, que le había dado dos hijos y a quienes visitaba constantemente.

Su muerte, de manera paradójica, sucede en el marco de la Convención Anual del CMB, En Europa. No se espera que toquen campanadas de luto en su memoria. 

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