El “Bandido” Vargas tiró el muro de Trump sobre el ring (vídeo)

Apaleó al estadounidense Salka que subió al ring con un muro impreso en su short

Indio.- El oriundo de la Ciudad de México, Francisco “Bandido” Vargas, derribó el jueves pasado de una manera simbólica, pero muy contundente, “el muro fronterizo del boxeo” al noquear en el sexto round al estadounidense Rod Salka en California, quien lo desafió a él y a todos los mexicanos al hacer suya, para esta pelea, la proclama separatista y racista de su presidente Donald Trump.

El peleador estadounidense subió al cuadrilátero con un short en alusión al muro fronterizo que Donald Trump, y que traía impresos ladrillos y al frente la insignia “América Primero”.

De regreso al Fantasy Springs Casino de esta urbe, donde el 28 de enero del año pasado perdió el cinto mundial súperpluma del CMB, al ser noqueado, paliza de por medio, por el aún titular Miguel Berchelt, Vargas se lució.

Y si bien algunos sospechan que se redimió del sitio donde sufrió su única derrota, una mayoría piensa que los golpes lanzados eran dedicados no al recuerdo de Berchelt, sino al del hablador sujeto del peluquín color zanahoria que detenta el poder en esta nación. 

No pudo tener mejor inspiración en Salka, quien lo desafió de manera poco cortés y sin tacto alguno al subir al ring con un pantaloncillo con un muro de ladrillos impreso y la leyenda referida, acuñada por Trump en su discurso de toma de posesión de enero del año pasado.

Vargas, demostró que está en excelente forma, tanto técnica como física, como anímica, luego de vencer por la vía del nócaut técnico al final del sexto round a Salka.

El ex campeón del mundo se apoderó de las acciones desde que sonó la campana, por lo que golpeó a Salka en repetidas ocasiones con fortaleza y precisión, lo que hacía pensar que en cualquier momento la contienda iba a terminar.

El mexicano ya hacía sentir todo su poder en el quinto episodio sobre el estadounidense, quien, con todo y su muro de tela cayó, aunque se levantó para seguir la contienda y con apuros pudo terminar el round.

Pero fue al final del sexto asalto cuando la esquina de Salka decidió que era suficiente la golpiza que había recibido su peleador y determinar no continuar la pelea.

Algo más o menos como lo que los mexicanos y todo el mundo suponen que sucederá con las intenciones del sujeto que vive en la casa de color blanco en el número 1600 de la Avenida Pensilvania en Washington D.C. y a quien ni el tiempo, ni los recursos, ni la voluntad de su país le bastarán para levantar un muro entre dos países ancestralmente relacionados.

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