Mérida.- El hunucmense Guillermo “Memo” Keb vino de atrás, luego de “oler a noqueado” en el primer round ante un Zaíd Yam que lo perdonó y equivocó su estrategia de pelea, para terminar perdiendo de manera polémica por la vía de los puntos en el final del toneo Municipal de Boxeo, esta noche, en la Plaza Grande.

NUEVO CAMPEÓN

El triunfo le permitió a Guillermo Keb Canul coronarse campeón de los 63 kilos, categoría infantil de ese torneo promovido por el Ayuntamiento de Mérida y por su Dirección de Bienestar Social, encabezada por Jesús Aguilar Aguilar.

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Al final de los tres rounds, Yam parecía haber hecho lo necesario, no para llevarse la pelea por amplísimo margen, pero sí lo suficientemente claro para ser declarado vencedor.

Empero, el anunciador del torneo dio a conocer que el ganador fue el jovencito Guillermo Keb, que gozó su triunfo, uno de los mejores de su aún breve carrera y que, vale decirlo, sorprendió a la gran mayoría de los asistentes.

Al joven Yam esta noche le quedó claro, y le servirá en su aún largo trecho por venir en el boxeo, no basta con ganar, hay que hacerlo, si se puede, por la vía del nócaut, porque los señores jueces no tienen palabra clara.

El integrante de la selección mexicana parecía tener el camino allanado para un facil triunfo luego de poner a Guillermo Keb en la lona con un gancho de izquierda a la cabeza en el mismísimo primer round.

El criterio del boxeo amateur incuso hacía prever que Keb fuera declarado fuera de combate, peroel réferi, Carlos Sosa, que lució un poco errático y a destiempo en sus intervenciones, lo dejó seguir…y su decisión permitió ver una gran pelea.

Así, sacando fuerzas de flaqueza e impulsado por los genes de su familia, “Memito” se levantó y, “macho”, fue a buscar más cándela y a intentar repartirla.

Desbocado, Kebito entró con todo al terreno corto, intentando colocar buenos impactos, pero tuvo problemas para ello, pues en su afán ofensivo y siendo bisoño aún, se estrellaba con Yam que trataba, erróneamente, de recibirlo con ganchos y uppers.

Para el retoño de Luis Rejón, más efectivo, creemos, habría sido sí, contragolpear, pero con jabs y rectos, impdiendo el ingreso a sus terrenos de la nueva promesa hunucmense, que con su venia, entró a su jardín y “se robó” más de una flor.

Kebito, valiente, desbordado, con un temperamento que nos recordó al de sus tíos Luis Enrique y Juan Alfonso, finalmente impuso su ritmo de pelea sobre el ring, pero siguió recibiendo mandobles, principalmente de la izquierda de Yam.

Uno de ello le aflojó las piernas, pero no lo suficiente para ponerlo de nuevo en la lona y gracias a su tozudez, Guillermito no sólo sobrevivió, sino que siguió yendo hacia adelante, hasta que sacó su mejor golpe que estremeció al internacional mexicano.

Todavía “viendo algunos pajaritos” alrededor suyo, Zaíd entendió que no podía dar un ápice de oportunidad a su rival y se fletó a seguir repartiendo candela y por algunos momentos hacer lo que debió desde el inicio trar jabs y rectos que mantuvieran lejos al casi niño hunucmense.

El tramo final de la pelea fue el de un Keb igualmente desbordado, haciendo el gasto e imponiendo su estilo de pelea, pero por ello mismo, falló mucho estrellándose contra el cuerpo de su rival, impacctándolo con su cuerpo, mas no con los guantes.

Eso, un boxeo quizás con un poco más de pausa y cerebral, como el de su señor padre Gilberto, le faltó para verse mejor, pero ya con el tiempo, conforme se desarrolle lo adquirirá.

Miles de aplausos de las alrededor de mil personas reunidas en pleno corazón de la Plaza Grande saludaron el final del combate y el esfuerzo de los dos gorilitas que nos hacen soñar para un futuro lisonjero del boxeo yucateco en la terera déccada del aún naciente siglo.

Si bien Guillermo Keb fue el ganador y Zaíd Yam el derrotado, ello queda en segundo plano ante lo buenos boxeadores que ambos reiteraron ser y lo que prometen para sí mismos y para el pugilismo yucateco.

Al final, incoforme con el veredicto, el manejador de Yam, Samuel Canché, sintiéndose despojado, lo paseó por el ring para que recibiera los aplausos y así fue, aunque no hubo abucheos, entre otras cosas, porque el x´tup de los Keb trajo buena porra desde el lindo Hunucmá.

Reiteramos, no estamos de acuerdo con el veredicto, pero tampoco creemos que haya sido emitido con mala voluntad de los señores jueces, cuyos nombres no fueron anunciados.

Bien habría valido la pena que así se hiciera para conocerlos, aunque al borde del ring, al parecer, ejerciendo esa función, estaba un ayudante de cantante de mariachi que años trás quiso, pero no pudo ser entrenador.

Fue una gran pelea que satisfizo y rebasó las epecctativas creadas por obvias razones.

 

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