Cuestionan a Javier Salinas por mutismo en caso Ricky Álvarez

El periodista Héctor Bencomo critica la indiferencia del futuro presidente de la LMB al hablar sobre el cambio entre clubes de un mismo dueño y sobre el “doble campeonato”

Por Héctor  Bencomo de Puro Béisbol.

El jueves le mandé un whatsapp al presidente adjunto de la Liga Mexicana (y próximo presidente del circuito), Javier Salinas para preguntarle dos cosas: ¿qué opinaba de las declaraciones de Pepe Maiz respecto a la doble temporada de 2018 y sobre el cambio que mandó a Ricky Alvarez a los Leones de Yucatán?

No conozco a Salinas en persona, pero por lo que he visto en las entrevistas que ha concedido a compañeros de los medios de comunicación y por comentarios de compañeros fidedignos, puedo deducir es un hombre frío, un tanto parco con los reporteros y que pocas veces da una buena nota periodística.

Pero me fui de espaldas con su respuesta sobre el tema de Ricky Alvarez, el líder productor de la LMB que de golpe y porrazo pasó de Torreón a Yucatán, los dos equipos del mismo dueño.

“Un cambio como hay cientos durante la temporada”, dijo.

Entiendo que acaba de llegar y no quiere suscitar problemas metiéndose con “la nueva ola” de directivos, pero decir eso es cerrar los ojos a un movimiento a todas luces disparejo que deja a la afición de Torreón con un palmo de narices.

Y en cuanto al calendario 2018, dijo que además del que expuso Maiz García, tiene dos opciones más. Le pregunté si me podía hablar más del tema y contesto con un lacónico: “nop”.

Platicando con compañeros de la prensa en Monterrey y otras partes de la república al respecto, concluimos en que algunos “nuevos dueños” han mostrado muy temprano tintes de soberbia que no los hacen diferentes a los “viejos dueños” que manejaron el beisbol por muchos años.

En el fútbol (tema que conoce bien Javier Salinas) el dueño de las Chivas (Jorge Vergara) fue soberbio desde el principio y sus triunfos vinieron cuando se hizo a un lado para que la gente que sabe de futbol hiciera el trabajo.

Un aficionado comentó sobre mi columna anterior y dijo que la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) es un reflejo de nuestro país (guardadas las proporciones) en donde el más grande se come al chico y donde no se respetan las instituciones. En pocas palabras, “el que tiene más saliva come más pinole”.

En el pasado, tres o cuatro equipos hicieron negocio con la pobreza de otros equipos vendiéndoles jugadores y recibiendo a cambio las “joyas” juveniles que tenían esos clubes y que por su ignorancia o falta de presupuesto no desarrollaban.

En el presente, tres o cuatro caballeros quieren hacer lo mismo. Apoderarse de la liga para su beneficio, desmantelando equipos y formando trabucos en donde les conviene. Y nadie dice nada.

En México, muchos celebramos cuando Vicente Fox terminó con la dictadura perfecta del PRI, pero poco nos duró el gusto porque el señor de las botas resultó igual que ellos. El Consejo dirigido por Gerardo Benavides debe ser un ejemplo de transparencia y meter a todos los directivos en el redil, comenzando por sí mismo. ¿Será mucho pedir?

MAIZ Y EL DOBLE CALENDARIO

Aunque muchos quieran hacernos creer que le está metiendo mucha ciencia a la temporada 2018 de la LMB, lo que declaró Pepe Maiz el miércoles pasado a El Norte en Monterrey resulta lo más lógico para el futuro.

Una liga que inicie en abril y que termine en julio. Y otra que empiece en agosto para terminar en noviembre. Muchos jugadores quedarán libres para unirse a la LMP en noviembre y lo harán en forma, para jugar un par de meses. Luego tendrán dos meses de descanso para incorporarse de nuevo a la liga de verano. Es cierto, algunos “caballos” recibirán sueldos anuales para que no tengan que jugar en invierno, pero no serán todos, por lo que la LMP, con algunos ajustes en extranjeros, méxicoamericanos y novatos podrán jugar su temporada sin contratiempos.

De esa manera, tendremos beisbol todo el año y sólo quedará vacío el mes de marzo, porque en febrero está la serie del caribe.

El calendario no es problema, el problema es determinar cuántos equipos podrán con la carga salarial de ocho meses de campaña y cuántos tirarán el arpa. Actualmente son 16 conjuntos y se estima que con 12 ó 14 sería suficiente.

El trabajo de Salinas es conseguir la lana para que algunos equipos reciban dividendos por cuestiones de televisión y patrocinios de marcas.

Si es un experto y “triunfó” en el béisbol, pues es cuestión de concentrarse y sacar al buey de la barranca. Menos blof y más acciones.

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