Por Jorge Canto Alcocer

Publicado en el Diario Por Esto

Mérida.- Al pitcheo se le llama “el nombre del juego”.

Otra sentencia famosa afirma que es el 80 por ciento del béisbol, con el resto dividido entre bateo, defensa y estrategia.

Las actuales series de campeonato, en ambas zonas, lo confirman: los mejores pitchers de la Liga Mexicana han humillado a las dos ofensivas más poderosas, aún en el año de la pelota Franklin.

Aporreadores aparentemente demoledores, como el demonio Japhet Amador o el acerero Chris Carter, no han podido hacer nada ante los jeroglíficos lanzados por los monticulistas de los Toros y los Leones, equipos que hicieron el 1-2 en pitcheo colectivo de la Liga.

Obviamente, los yucatecos estamos de plácemes, pues ahora vendrán los juegos en nuestro parque, paraíso natural para los lanzadores, pero esto está aún muy lejos de acabarse.

Todos sabemos cómo del plato a la boca… hay que sacar 27 outs y salir exitosos cuando menos en dos oportunidades más.

La gran ventaja de los Leones es, justamente, la gran debilidad de los pingos.

Los capitalinos no tienen un solo lanzador confiable, y, peor aún, su débil cuerpo de pitcheo fue exigido hasta el límite en la serie contra los Tigres, que se fue hasta las últimas instancias.

Sin abridores, relevistas largos ni cerradores de consideración, los del averno parecen víctimas propiciatorias incluso para una espectacular limpia, como la que le recetaron la edición 1984 de los melenudos, donde alineaban Fernando Arroyo y Ken Angulo.

Arroyo era un pitcher de Grandes Ligas, con toda la barba, que fue mandado a la Mexicana a rehabilitarse de sus lesiones, y que años después comentó que esa campaña en Yucatán fue la mejor de su carrera.

Angulo era un tremendo prospecto, que por esas cosas del destino, nunca llegó a la Gran Carpa, pero que tenía una enorme velocidad y una curva formidable.

Este año también tenemos una dupla extraordinaria:

El dominicano César Valdez, quien tomó una tacita de café en el mejor béisbol del mundo en dos años distintos (2010 con Nacionales de Washington, 2017 con Oakland y Toronto), y que está convertido en un señorón del cerrito, dueño de un control envidiable.

Asimismo, el cubano Yoanner Negrín, quien fue estrella de la Liga Cubana hace algunos ayeres, y luego ha estado a un paso del Gran Circo, triunfando con nuestros Leones en toda la línea por ya cinco campañas.

Este 2019, como sabemos, Valdez fue el líder en efectividad y victorias, seguido en ambos departamentos, y a corta distancia, por Negrín.

En los play-offs, los papeles se han invertido, pues el cubano ha lucido intratable, en tanto que el dominicano ha batallado, pero finalmente ha salido avante.

Es cierto que con Negrín y Valdez, los selváticos obtuvieron dos espléndidos triunfos en la Ciudad de México, pero también es cierto que ahora, al llegar a Mérida, las responsabilidades corresponderán a sus lanzadores menos intimidantes:

Dustin Crenshaw y José Samayoa, quienes explotaron temprano en las batallas contra Oaxaca.

Entonces, si bien nuestros lanzadores salen con ventaja en su propio campo, lo cierto es que los aporreadores infernales pueden encontrar algún resquicio al enfrentar a nuestros pitchers menos poderosos.

Por otro lado, la artillería yucateca no tendrá las mismas facilidades que en el “Alfredo Harp Helú”, por lo que difícilmente veamos otro partido de cinco bombazos y catorce carreras.

Para completar la faena y llegar a la Serie Final contra el vencedor norteño se requiere que tanto Crenshaw como Samayoa aguanten unos seis episodios, para así evitar utilizar al relevo largo, que no ha podido sacar la cara en toda la temporada.

Además, necesitamos que el mánager Gil se aplique más, para lograr anotar mediante jugadas y bateo de contacto, ya que sabemos que nuestros bateadores de largo alcance (también los suyos, por supuesto) no la tendrán fácil en el Kukulcán.

No será miel sobre hojuelas, lo sabemos, pero lo cierto es que contamos con una ventaja que no debemos desaprovechar.

Este mismo martes se reanuda la serie, cuando Crenshaw asuma su lugar en la rotación, en tanto que por los escarlatas está anunciado el veterano zurdo Arturo López, cuyos números (5.48 de limpias, la oposición le batea para .312), no permiten augurar un duelo monticular muy prolongado.

Para el cuarto, frente a Samayoa, el mánager Bojórquez ni siquiera ha podido adelantar a su inicialista… Ventaja hay, sin duda, pero esto se llama béisbol, el universo donde todo puede pasar… y efectivamente pasa…

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