¿Cómo conjurar la “maldición” del “Cacao”?

Jorge Canto analiza la sequía bateadora de los Leones tras la estruendosa salida del dominicano

Por Jorge Canto Alcocer. Publicado en el Diario Por Esto
.

Mérida.- El béisbol es un deporte de adagios, frases, cábalas, supersticiones. Una de las creencias más tradicionales es que la realización de cambios absurdos puede derivar en “maldiciones”, es decir, en castigos inexplicables e increíbles que mudan la suerte de un equipo durante un tiempo.

La más conocida es la “Maldición del Bambino”, que pesó 84 años sobre los Medias Rojas de Boston. El famoso “Babe” Ruth fue vendido a los Yanquis de Nueva York en enero de 1920, y a partir de ahí los patirrojos acariciaron el título en varias ocasiones, pero terribles desastres impidieron la coronación hasta el otoño de 2004.

Entre las debacles más espantosas e inesperadas destacan el derrumbe de 1978, año en el que perdieron una ventaja de ¡catorce juegos y medio! sobre sus archirrivales neoyorquinos; y el impresionante error del inicialista Bill Buckner, quien dejó ir entre sus piernas una inocente rola que hubiera sido el out 27 del cuarto éxito de los Medias Rojas en la Serie Mundial de 1986.

Todo acabó, como sabemos, de un modo heroico, cuando en octubre de 2004 los bostonianos se quitaron una desventaja de 0-3 frente a Yanquis, para ganar cada uno de los siguientes ocho partidos y coronarse campeones de la Liga Americana, primero y, finalmente, monarcas del mundo al vencer a los Cardenales de San Luis.

Pues bien, los Leones iban en “Caballo de Hacienda”, con una gran ventaja de más de 10 juegos sobre los Pericos de Puebla y muchos más sobre el resto de los equipos, cuando la directiva decidió enviar al “Cacao” Valdez, con mucho el mejor bateador melenudo, a los Vaqueros Unión Laguna.

Desde el mismo instante que se supo del cambio, poco después de las dos de la tarde del pasado martes 4 de julio, las redes sociales selváticas han sido incendiadas por miles de comentarios contra la inexplicable decisión.

Para responder a esta auténtica rebelión de la afición yucateca, los directivos hicieron que tanto el mánager Romero, como el Director Deportivo Juan Carlos Canizales, dieran sendas explicaciones, ante las que los comentarios negativos subieron aún más de tono y pueden resumirse en el calificativo de “patrañas” que espetó una joven e indignada aficionada.

La directiva dio como explicación para el cambio la necesidad de abrir un espacio para un lanzador zurdo de categoría, lo que efectivamente cumplió al dar de alta a James Russell, un exbigleaguer que debutó en buena forma el pasado domingo.

Sin embargo, el razonamiento no se sostiene debido a que para hacerle lugar a Russell pudieron haber causado baja el cubano Yuniesky Betancourt o el dominicano Juan Francisco, cuyos números están muy por debajo de los del consistente “Cacao”.

Muchos aficionados pensamos que, en realidad, deberían de ser dados de baja los dos por su inconsistencia, falta de condición física y pésimo desempeño a la defensiva.

¿Puede un simple movimiento como el del “Cacao” provocar un desbalance tan grande que ocasione el derrumbe del equipo? ¿Puede, pues, establecerse una “maldición”? Por supuesto que no, sí usamos la lógica y el raciocinio, pero… pregúntele a Medias Rojas.

Lo cierto es que tras la salida del dominicano, los Leones han jugado de manera errática, y su bateo simplemente desapareció.

En el único juego de una serie acortada por las lluvias, los coleros Bravos de León nos pusieron una tremenda felpa, en tanto que contra los Pericos, uno de los pitcheos más débiles de la liga, se bateó muy escasamente.

Los hombres con el deber de producir, los dos refuerzos ya mencionados y el cañonero Ricky Álvarez, batearon colectivamente en la semana para un miserable .217 y entre todos sólo produjeron cuatro carreritas, anotando nada más dos.

Por su parte, el “Cacao” por sí solo produjo cinco, anotó tres y dio su primer bombazo enfundado en su nuevo uniforme.

Por si fuera poco, Betancourt cometió el error garrafal que tiró a la basura el gran debut de Russell y los buenos relevos del bullpen.

Por supuesto, esperamos que las cosas se enderecen, pero ahí lo tiene, amigo lector: cuando parecía que los Leones podían dormirse en su hamaca y calificar por mera inercia, un tremendo sacudón nos ha puesto a todos a pensar.

Tiempo es aún de hacer los ajustes que se requieren, y que tienen que ver con la ofensiva del club, pero también con su defensiva.

Es más que evidente que con Juan Francisco y Betancourt las cosas no caminarán por la senda esperada, lo que aumentará la presión sobre Ricky Alvarez, quien, como anticipamos, va consumiendo la mayor parte de sus turnos en el Kukulcán entre chocolates y elevados profundos. La ventaja es aún enorme, pero las grandes tragedias inician con pequeñas cosas, tal como testimonia la dramática historia de los Medias Rojas de Boston. En todo caso, la gran pregunta es ¿cómo conjurar la “maldición”?

Notas relacionadas

Escribe un comentario