Por George SQUEEZE-PLAY

Era la temporada de 1984 de la Liga Mexicana, que tanto se ha comentado en la historia de los Leones de Yucatán. El presidente de las fieras, don Romeo Magaña Carrillo, tenía la primera escogencia sobre los prospectos de la Academia de Pastejé y para nadie fue una sorpresa que el empresario pesquero escogiera al inicialista baja californiano Cornelio García Cháidez. Años después este comentarista señalaría cómo Cornelio iba a ser indirectamente el responsable del campeonato de los Leones de Yucatán, ya que cuando se decidió a negociar a este pelotero a Grandes Ligas, se le envió a los Medias Blancas de Chicago quienes, en la operación, cedieron a los melenudos a los lanzadores méxico-norteamericanos Ken Angulo y Freddy Arroyo, que serían los responsables de las victorias del equipo en la recta final y la postemporada, hasta el campeonato…
Pero la platilla de los melenudos se enriqueció, también, con un cañonero que cambió la fisonomía del club: la adquisición del jonronero de los Diablos Rojos del México, Raymundo Torres Ruiz…
Los Diablos tenían problemas económicos (todavía estaba sólo el Lic. Roberto Mansur Galán, como presidente de los chamucos). Y este servidor recuerda que estaban jugando los pingos en el Kukulcán en un fin de semana y Mansur me confió que necesitaba efectivo para pagar la nómina de su equipo el lunes, en la capital. Por eso, en la “leonera” del estadio, Roberto le dijo a Magaña que sólo haría la operación (compra-venta) de Ray Torres, si don Romeo le entregaba el lunes en la mañana el importe de la operación, en efectivo. Y así se hizo…
Ray Torres cayó “parado” en la organización melenuda. Casi desde que llegó empezó a dar palos y en el pléiof ayudó a barrer a los Diablos con sus cañonazos a punto de que pronto lo apodaron el “mata-diablos”. Se puede decir que ahí nació el ídolo, además que los Leones nunca habían tenido un cañonero de esas proporciones. En 1985, Ray disparó 23 jonrones y en 1986 llegó hasta su máximo de 31 (5 más del que tiene el segundo lugar en la franquicia, el dominicano Arturo DeFreites ese mismo año, con 26). En carreras producidas, Torres impuso también récord con los melenudos con 102, en 1989 (5 más que el segundo lugar, el venezolano Jesús Alfaro, con 97 en 1993). Son las aristas que hicieron al ídolo y que sembraron una fama que persiste y que se llevó a la tumba. Claro, Raymundo fue sobre todo eso un hombre del pueblo y el caballero tartamudo mantendrá su figura como el pelotero de los Leones y amigo de Yucatán.
EN UN DIA COMO HOY.- En 1953, en la Liga Peninsular, el cubano René “Tata” Solís, jardinero del Estrellas Yucatecas, batea tres jonrones en un juego contra los Piratas, en Campeche.
georgesqueezeplay4@gmail.com

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